El próximo miércoles 15 de febrero habrá una movilización a Plaza de Mayo para reclamar por la derogación de la Ley Antiterrorista.

1000 Ediciones

24-10-2009

El tango dice que veinte años no es nada, pero nada dice de mil semanas. Que es lo mismo, pero tal vez impresione más. Y es lo que celebra en esta edición Semanario Parlamentario, que a lo largo de toda su existencia ha ocupado un lugar que ni en aquellos lejanos comienzos, ni en la actualidad, nadie atinó a cubrir. El de ser la única publicación semanal dedicada al quehacer legislativo.

Veinte años de vida, mil ejemplares en la calle, y el orgullo bien alto por sabernos testigos preferenciales de las tres cuartas partes del tiempo que llevamos de recuperada la democracia. Y no desde un ámbito tangencial, sino desde y dentro de la bien definida “caja de resonancia de la democracia”.

Testigos de nuestro tiempo político, quedó claro el papel de esta publicación desde la primera edición. Después de un período en el que Parlamentario fue una publicación diaria -en rigor, aparecía los días martes, miércoles y jueves- el primer número semanal surgió en los albores de los 90 con una tapa emblemática de esa época. Fundamentalmente de los tiempos por venir, ya que la nota principal del número 1 de Semanario Parlamentario estuvo dedicada a las privatizaciones, tema del que entonces hablaron la senadora menemista Liliana Gurdulich de Correa, su par radical Ricardo Laferriere, el diputado ucedeísta Federico Clerici, y el diputado Germán Abdala, del flamante Grupo de los 8.

Curioso cartabón el de aquellos que buscan “padrinos” en toda nueva publicación, bastó que la tapa de nuestro primer número tuviera el color azul para que aparecieran quienes estimaran que se trataba de una revista apoyada desde el justicialismo. A la semana siguiente, el hecho de que la portada estuviera dedicada al jefe del bloque radical de Diputados, César Jaroslavsky, y el color predominante fuera el rojo, llevó a otros a hablar de una revista “radical”. Al tercer número se repitió el rojo, el tema de tapa estuvo dedicado al controvertido tema del aborto y las notas dedicadas a una nueva legislación para los servicios de inteligencia; un reportaje a Augusto Alasino y una columna de opinión de Alberto Aramouni, terminaron de convencer a los descreídos de dos cosas: que efectivamente esta era una publicación semanal y que lo de la independencia editorial era más que un eslogan.

Hoy ya no es un tema que esté en boca de los políticos, aunque sí en la de la gente. La pena capital era hasta hace algún tiempo algo de lo que muchos legisladores se atrevían a hablar y allá por nuestro número 6 dedicábamos un informe al tema, a propósito del envío al Congreso de un proyecto por parte del Ejecutivo para introducir la pena de muerte al Código Penal. El senador riojano Libardo Sánchez fue entonces el primero en salir a respaldar esa moción que finalmente no prosperó. Diez años después, Parlamentario enterraba definitivamente cualquier expectativa en la materia al publicar una encuesta exclusiva en su edición 475 en la que quedaba determinado que el 80% de los legisladores nacionales rechazaba de plano la alternativa capital.

El tema de los juegos de azar siempre estuvo bajo la lupa de los legisladores y de Parlamentario, que en su edición 15 advertía sobre ocho pedidos de informes en los últimos seis meses que apuntaban a dilucidar el destino del dinero proveniente de los manejos de Lotería Nacional.

Otro tema recurrente en los primeros años fue el de las patentes farmacéuticas. En la edición 136 Parlamentario detallaba cómo el Parlamento había frenado una ley promovida por el embajador Terence Todman.

En la edición 24 -diciembre del 90-, el titular del bloque peronista de Diputados, José Luis Manzano, decía a Parlamentario: “Para mí, los indultos no son solución, pero por lo que dicen los propios miembros de las FF.AA., la medida les ha permitido encolumnarse plenamente detrás del Gobierno”. Precisamente la reacción negativa del Parlamento frente a los indultos se reflejaría en la edición 32, donde la oposición calificó al tema como “un nuevo avasallamiento del Ejecutivo”, en tanto que desde el bloque oficialista también se coincidía en repudiar la medida, que se mantuvo, claro está.

Algunos números antes, el presidente de la Cámara de Senadores, Eduardo Duhalde, afirmaba en un reportaje exclusivo: “Nunca he planteado mi precandidatura a la gobernación bonaerense”. Dos décadas más tarde también afirmaba que se retiraba de la política activa…

En la edición número 28, de principios del 91, presentábamos un informe especial sobre un tema recurrente para esta revista: la Ley de Radiodifusión. Nos basábamos entonces en los proyectos de los diputados Osvaldo Alvarez Guerrero (UCR) y Enrique Paz (PJ), que promovían el federalismo y la autoridad parlamentaria en la radiodifusión, además de evitar el monopolio informativo y el abuso de la publicidad. El tema se preveía analizar en las siguientes ordinarias, para cuando el Gobierno enviaría un proyecto propio, más cercano a las aspiraciones de los propietarios de los medios. Ningún proyecto prosperó por entonces. Y ya en tiempos de la Alianza, para el número 533, de noviembre de 2000, esta revista reflejaba un nuevo intento para emitir una nueva ley de Radiodifusión. “No hay consenso entre empresarios y legisladores en la redacción de la norma, lo que dificulta su inmediata sanción”, señalábamos en tapa.

En todos los tiempos se cuecen habas, en la edición 91, el diputado radical Ricardo Felgueras planteaba en Parlamentario una pregunta: “En este proyecto hegemónico, ¿hay lugar para la libertad de prensa?”.

La participación argentina en la guerra del Golfo ocupó muchas páginas de Parlamentario. Por esos días, el presidente de la Comisión de Defensa de Diputados, Miguel Angel Toma, afirmaba ante esta revista que “el triunfo de los aliados es el triunfo de Menem”. Una semana más tarde, el presidente provisional del Senado, Eduardo Menem, sostenía ante Parlamentario que “hay medios de comunicación y periodistas que atacan sistemáticamente al Gobierno”.

El caso María Soledad ocupó también buen espacio en esos tiempos. Y la situación del diputado Angel Luque, finalmente expulsado de la Cámara como coletazo de este tema, fue reflejada puntillosamente en una revista que dedicaba su tapa al proyecto en ciernes de Puerto Madero.

Alberto Pierri defendía en la edición N° 40 la Convertibilidad. “El dólar ya no es el centro de la política económica y se ha quebrado la perversa vinculación dólar-tasas que desde hace años estimuló toda suerte de maniobras especulativas”, señalaba a Parlamentario el presidente de la Cámara de Diputados.

Luego de ganar las internas porteñas en la UCR, Fernando de la Rúa señalaba a Parlamentario que “el país tiene que encontrar el camino del crecimiento, decidir su estrategia de inserción en el mundo y su participación en el comercio internacional, y lograr un buen funcionamiento de las instituciones”.

Jorge Matzkin, jefe del bloque de diputados justicialistas para la edición 71, anticipaba su intención de insistir con la reforma constitucional y la reelección del Presidente”.

En nuestra edición 84, el tema central fue el caso del “diputrucho”, el escándalo que rodeó la ley marco para el gas. Oficialmente, Juan Kenan fue definido como “un transeúnte indispuesto”. El caso fue descubierto por los propios periodistas legislativos y quedaría en la historia legislativa.

El conflicto por los Hielos Continentales tuvo mucho espacio en nuestras páginas, por el gran trabajo que tuvo el Parlamento en esa materia. Ya sonaba fuerte el tema desde el 92 y recién sobre el final de la era menemista el diferendo quedó subsanado. Fue también uno de los caballitos de batalla con los que la senadora Cristina Kirchner se hizo conocer mediáticamente.

Recién instalado en el Senado de la Nación, el mendocino José Octavio Bordón dejaba para Parlamentario el siguiente título: “Yo no soy Gardel ni quiero que me lo quieran hacer creer”.

En la edición 125 anunciábamos por primera vez los Premios Parlamentario, concedidos para el senador Oraldo Britos y el diputado Jorge Vanossi, consagrados así como los más laboriosos de 1992.

Julio del 93, en la edición 153 el candidato a diputado nacional Rodolfo Terragno se quejaba ante Parlamentario de las trabas que el peronismo le había puesto a las privatizaciones que él impulsó en tiempos de Alfonsín y ponía como ejemplo de las malas operaciones la de Aerolíneas. “Si no aprendemos de nuestros errores… no puede privatizarse al mejor postor”, señalaba.

Pasó el Pacto de Olivos, la reforma constitucional, se derogó el servicio militar obligatorio (caso Carrasco mediante), llegaron los atentados. ¿El terrorismo volvió para quedarse?, nos preguntábamos desde la tapa de la edición 205, tras la voladura de la AMIA, 28 meses y un día después del estallido de la embajada de Israel. Para ambos casos se formó una bicameral legislativa que tuvo destacada actuación, aunque los resultados mantengan un estado de impunidad.

Un hecho infrecuente era reflejado en la edición 226 (diciembre del 94): renunciaba a su banca en el Senado Alberto Rodríguez Saá, quien argumentaba que en el país estaban desvirtuados los principios republicanos esenciales y que tanto el oficialismo como la oposición pretendían continuar con el actual modelo. Y hablando de renuncias en el Senado, se producía en febrero de 1996, y era anticipada desde la tapa de nuestra edición 287: la de José Octavio Bordón, que tras haber cosechado cinco millones de votos como candidato presidencial, dejaba todo para volver al llano. Inexplicablemente.

Tanto se habla de la Ley Cafiero… Cuando el proyecto todavía no se había convertido en ley, el senador Antonio Cafiero confiaba a Parlamentario la siguiente frase, que sirvió para titular ese reportaje: “Los porteños aplaudirán la sanción de mi proyecto sobre autonomía”.

La edición número 262 (agosto del 95) puso de relieve las denuncias de Domingo Cavallo formuladas en el recinto de la Cámara de Diputados. En el marco de la polémica ley de correos que derivaría en el caso Yabrán, el ministro de Economía denunció la existencia de mafias. En la edición 347 de abril del 97, Parlamentario reflejaba la visita de Alfredo Yabrán al Congreso de la Nación. “Un cartero que guardó sus cartas”, dijimos entonces.

En diciembre de 1995, para la edición 279, la flamante senadora Cristina Fernández de Kirchner concedía su primer reportaje a Parlamentario. Decía entonces: “El Senado, como casa de las provincias, es el ámbito más apropiado para tratar de equilibrar -al menos en la decisión política- el peso que tienen algunos estados federales”. Cinco meses después, ya habiéndose hecho “notar” en el Senado, Parlamentario le dedicaba a la hoy Presidenta su primera tapa, con un título emblemático: “La rebelde”. “Si ser rebelde significa decir lo que se piensa y manifestar el disenso democráticamente cuando no se está de acuerdo, entonces lo soy”, señalaba a esta revista la por entonces senadora santacruceña.

Once ediciones después, Cristina se confesaba ante Parlamentario como una amante de la buena música y confiaba: “Fui una cantante lírica frustrada”. En abril del 98, recibía junto al diputado Mario Das Neves el Premio Parlamentario como mejores legisladores del año. En su discurso, reivindicó la distinción como “más que un premio a la tarea legislativa: es una apuesta, una apuesta a recuperar el prestigio de la política por sobre todas las cosas”.

“El negocio del fútbol por TV en la mira del Congreso”, decía uno de los títulos de tapa de la edición 290, de marzo del 96. La nota hablaba de las intenciones de la Comisión de Deportes de Diputados de citar al titular de TyC. “Queremos ver al seleccionado libremente, sin tener que pagar ningún tipo de codificado más plus”, señalaba por entonces la diputada radical María Graciela Pereyra de Montenegro.

Cuando pocos hablaban del tema, Parlamentario dedicó su nota de tapa de la edición 688, de octubre de 2003, al tema de los transgénicos. Señalábamos entonces que “las empresas multinacionales de semillas hacen su negocio y los productores de soja exportan más de 2.000 millones de dólares. Mientras las organizaciones ecologistas rechazan los alimentos modificados genéticamente, el país corre el riesgo del monocultivo. Se impone la sanción de una ley que contemple los pro y los contras”.

En la edición 326, Chacho Alvarez adelantaba los tiempos de la Alianza. En un reportaje exclusivo con Parlamentario anticipaba que “la coalición con la UCR debe darse ahora”.

La Carpa Blanca frente al Congreso de la Nación fue un tema que lógicamente concitó gran atención de esta publicación. Eran las postrimerías del Gobierno menemista, y en ese marco, en la edición 458, Augusto Alasino, titular del bloque del PJ en el Senado, aseguraba que “no se le va a dejar una bomba de tiempo al próximo gobierno”.

La reforma laboral fue otro de los temas recurrentes. En tiempos de Menem, y en los de Fernando de la Rúa. Como preanunciando lo que representaría para esa administración ese tema, en la edición 506, de mayo de 2000, el título principal fue “Reforma laboral. A fuego lento”. Tiempo después estallaría el escándalo por los supuestos sobornos, reflejada largamente en la edición 524.

Para la edición 529, el vicepresidente Chacho Alvarez renunciaba al cargo. En julio de 2001, para la edición 571, Parlamentario anunciaba la ruptura del bloque de diputados de la Alianza.

Con el Gobierno de la Alianza en el tobogán, desde la tapa de la edición 580 el candidato a senador Luis Barrionuevo no andaba con vueltas: “El Presidente debe presentar su renuncia”, proclamaba. Y De la Rúa no tardaría en caer. La sucesión de presidentes estuvo reflejada en la edición 529 que llevó como título “Postales del cambio institucional”.

Ya con Eduardo Duhalde en el Gobierno, en la edición 610 titulamos: “Se acabó la obediencia debida”. El Senado se le había plantado al Presidente para rechazar el Plan Bonex y ese fue el comienzo de una insurrección que prosiguió en los gobernadores, que le dictaron a Duhalde los cursos de acción.

La edición 655 de marzo de 2003 tuvo tal repercusión que fue citada incluso durante una sesión del Senado. “La hoguera de la democracia”, fue el título relacionado con los gravísimos incidentes ocurridos en Catamarca, donde partidarios de Luis Barrionuevo quemaron urnas en vísperas de las elecciones provinciales. Esos incidentes despertaron muestras de repudio en todo el arco político y desembocaron en el Congreso.

¿Va en serio?, nos preguntábamos desde la tapa de la edición 794, de noviembre de 2006, respecto de la eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner, luego de su resonante elección del 23 de octubre pasado. Iba en serio nomás.

Calidad legislativa

Ya en el número 19, a cuatro meses de estar en la calle, Semanario Parlamentario generó su primera polémica al publicar un detalle de los proyectos presentados en lo que iba del año por diputados y senadores. Descubierto más de uno con niveles muy bajos de producción en la materia, pusieron el grito en el cielo. Esta revista aclaró en la semana siguiente lo que siempre fue nuestra postura en la materia: “La tarea de un legislador puede sopesarse a través de proyectos presentados, asistencia a las sesiones, labor en las comisiones (esa que es la que menos se nota), discursos en el recinto y un prolongadísimo etcétera. A nosotros nos queda claro, los legisladores lo tienen mucho más claro aún y la sociedad, a través de publicaciones como esta, donde se destaca todo lo que tiene que ver con el trabajo legislativo, lo va comprendiendo”, señalamos entonces.

A partir del año 2006, agregamos un servicio más y Parlamentario inauguró su Indice de Calidad Legislativa, dedicado a graficar en números todos los datos registrados en el Congreso, tales como proyectos presentados, asistencias y, sobre todo, cuánto hablan los diputados y senadores en el Congreso de la Nación. Un nuevo servicio que generó gran repercusión dentro y fuera del Parlamento.

La imagen del Parlamento

La fuerza del Congreso estuvo muchas veces en tela de juicio a lo largo de estas mil ediciones. En uno de los primeros números de esta revista el desaparecido Federico Clérici lo dejaba claro con su definición: “El legislativo es el poder más debilitado”.

En esa pérdida de poder del Parlamento influyó sin dudas la tendencia a los DNU por parte de los sucesivos Ejecutivos. Decíamos en nuestra vigésima edición que “El Congreso nacional culpa al Poder Ejecutivo de la crisis y lo acusa de gobernar por decreto. El Gobierno central responde que los tiempos parlamentarios son muy largos”. Una discusión interminable con ese argumento recurrente, sobre un tema en el que el primero que empezó a hacer hincapié fue este semanario, con la publicación periódica del número de DNU aplicados por cada administración.

En noviembre de 1995, dedicamos el número 271 a la imagen del Parlamento y cómo podía mejorarse. “El camino no parece ser otro para el Poder Legislativo que el advertir claramente la necesidad de restablecer sus lazos con la comunidad”, señalábamos entonces.

Volvíamos sobre el tema en la edición 545, de enero de 2001, que expresaba en tapa: “El Congreso relegado a un segundo plano”, y se agregaba: “Virtualmente cerrado por casi todo el verano, puenteado cada vez más por los decretos de necesidad y urgencia, y afectado por un desprestigio como el que se derramó sobre el Senado, el Parlamento atraviesa un momento de crisis. Curiosamente, su propio protagonismo es el que lo llevó a que busquen desplazarlo”.

El tema llegó a su punto de mayor gravedad en los tiempos del “que se vayan todos”, cuando el Parlamento debió permanecer vallado durante mucho tiempo.

Se quedaron todos, proclamaría más adelante otra edición de Parlamentario. Pero cada vez el Congreso quedó más relegado, reforzándose el término “escribanía del Ejecutivo”. En la edición 741, advertíamos que “cada vez son más los legisladores que afirman que el Congreso es un edificio bonito, pero vaciado de poder”.

Pero el Congreso tendría su revancha, recuperando el protagonismo en los tiempos de la batalla del kirchnerismo con el campo. Y por esos días, en vísperas de la que fue la batalla final por la 125, Parlamentario tuvo una de sus tapas más emblemáticas. “Empate técnico”, dijimos en la edición 934 del 11 de julio de 2008, anticipando lo que sucedería en el Senado. Llovieron los elogios ante un resultado que nadie presagiaba.

Lo demás, es historia muy reciente. Estatización de AFJP y Aerolíneas Argentinas, sanción de la Ley de Medios. Este ha sido un rápido pantallazo de mil ediciones de Parlamentario. Historia de nuestro tiempo, en la que ya esta publicación no es un mero espectador, sino un participante activo con un papel no menor como es el de mantener informada a la ciudadanía sobre todo lo que sucede en el Congreso de la Nación.

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