Una delegación de la Asamblea Popular Nacional China visitará el jueves la Comisión de Educación de la Cámara baja.
“El Gobierno debe bajar su tono confrontativo”
14-11-2009
La diputada Patricia Bullrich cuestionó el manejo “clientelar” de las políticas sociales por parte del Ejecutivo, y resaltó los puntos positivos y los críticos del proyecto oficial de la reforma política.
A pesar de pertenecer a otro partido, Patricia Bullrich no tiene dudas: si la Presidenta se abraza con una dirigenta que agredió al presidente del radicalismo, “muestra que eso está permitido”. Esa fue una de las definiciones que dejó en el reportaje concedido a Semanario Parlamentario, en el que además del clima de confrontación imperante analizó la nueva gran batalla legislativa que el oficialismo plantea en el Congreso: la reforma política.
Al respecto, aclaró que el Ministerio del Interior no debe ser “juez y parte” en el marco de las reglas de juego electorales y reclamó que no haya apuro en el tratamiento de ese proyecto.
- ¿Qué sensaciones le genera el desborde social que viene denunciando la oposición?
- Nosotros consideramos que lo que se está mostrando claramente es que acá ha habido una serie de estrategias del Gobierno de planes que hoy está saltando a la vista, que están repartidos de manera política y clientelar. Quienes estuvieron acampando en frente del Ministerio de Desarrollo Social, con los que nosotros por supuesto que no compartimos para nada la metodología, gritaron una verdad. Dijeron: “Nos hicieron sacar el CUIL, nos ordenaron en cooperativas y después resulta que le dan las cooperativas a los intendentes, o a los punteros amigos de los intendentes”. Entonces evidentemente el plan demuestra que va ordenado de acuerdo con el nivel de kirchnerización de las organizaciones. Las que son menos kirchneristas quedan afuera, y eso saltó a la luz con esta movilización, este campamento frente al ministerio.
- La crispación de la sociedad es grande, pero ¿ve un conflicto de un nivel parecido a 2001? ¿Percibe algo así?
- Percibo que el Gobierno lo que tiene que hacer es bajar fuertemente su tono confrontativo. Se llegó a un tono confrontativo nuevamente con la Ley de Medios; si no baja ese tono confrontativo, ellos mismos generan una situación en la que todo acto de violencia es válido. Cuando la Presidenta se abraza con Milagro Sala, que rompió todo el Colegio de Ciencias Económicas, que agredió al presidente de uno de los partidos importantes de la oposición argentina, y va y se abraza con ella, está generando un acto de violencia. Esto muestra que eso está permitido, agredir a un dirigente opositor está permitido. Eso puede ser un llamador, por eso hay que tener mucho cuidado.
- El acto al que hace referencia, en el que estuvo Milagro Sala, fue justamente en el que se presentó el plan asignaciones para la niñez. ¿Les parece un paso adelante u oportunista de parte del Gobierno?
- Es un paso adelante en la medida en que se haga con mecanismos no discrecionales. Con la práctica que hemos tenido con este Gobierno y con lo poco explícito que es el decreto, no parece que el camino de implementación sea bueno. El decreto debería ser más explícito: todas las personas que estén en esas condiciones deberían poder presentarse a una oficina o ser seleccionada, que le manden directamente la tarjeta sin intermediarios, directamente le reemplazan el plan. No que la persona elija en cual se queda, todo eso hace que se genere una red de intermediación que mantenga esta lógica clientelar.
Reforma política
- ¿Qué opinión les merece el proyecto de reforma política que mandó el Ejecutivo?
- Nosotros consideramos que la reforma política tiene mucha necesidad en la Argentina. Creemos que este es un proyecto incompleto, el que presentó el oficialismo, que si realmente el Parlamento, y sobre todo el nuevo Parlamento, que va a tener un mayor equilibrio de fuerzas, pudiese discutir con tiempo y profundidad una reforma política, es necesaria. Por eso, lo primero que planteamos es que no vamos a aceptar ninguna reforma política a las corridas. De ninguna manera. En segundo lugar, a este proyecto del oficialismo le faltan algunas cosas conceptualmente muy importantes. La primera es que de una vez por todas, la autoridad electoral, la autoridad de administración de los partidos políticos sea un ente no gubernamental; que no sea el Gobierno, que no sea el Ministerio del Interior. Por eso nosotros estamos planteando que sea la Cámara Nacional Electoral y las justicias electorales, porque es más lógico. También está la teoría de crear un instituto desde cero, un instituto federal electoral, como tiene México, pero eso habría que hacerlo casi desde cero. En cambio, de esta manera nosotros estaríamos tomando en la Argentina la experiencia ya existente. Esto es muy importante, porque si el Ministerio del Interior maneja el proceso electoral, maneja la plata de los partidos, maneja los padrones, maneja todo… es juez y parte. Porque siempre el Gobierno tiene intereses electorales. Entonces por eso hay que correrlo y ese sería un elemento fundamental de una buena reforma política.
- ¿Qué hay de la boleta única?
- Es el segundo tema que planteamos. Creemos que es indispensable que la boleta no siga circulando como ha circulado en los últimos tiempos: robo de boletas, problemas, falsificación, sino que haya una boleta que sea casi como un documento. Y ese es un paso que tampoco está planteado en esta reforma. Lo que sí está planteado y nosotros creemos que es bueno, es el tema de la primaria. Nosotros creemos que una primaria donde todos los ciudadanos puedan expresarse y participar de la vida de los partidos, es bueno. Porque los partidos tienen rango constitucional, entonces los ciudadanos tienen que poder elegir. Si no eligen quienes son los que van por cada partido, lo que sucede es que los partidos terminan siendo oligarquías, que se eligen a sí mismas.
- ¿Cómo sería una primaria? Por ejemplo en el caso de ustedes, que son Unión por Todos, dentro de la Coalición Cívica. ¿Cómo sería, tendrían que tener primero un candidato y después negociar un frente dentro del Acuerdo Cívico, por ejemplo?
- Si fuésemos en el Acuerdo Cívico y Social, por ejemplo, ese sector tendría sus candidatos a presidente, a senadores, a diputados, y competirían para ver cómo se conforman las listas. Si nosotros fuésemos como Coalición Cívica y el radicalismo como radicalismo, ellos tendrían sus candidatos y nosotros los nuestros, y después competiríamos en la elección nacional. Es decir, lo que hace la primaria es que en un mismo día todos los partidos ordenan sus fórmulas, y quedan fuera de juego aquellos que perdieron, que no pueden ir por otros partidos. Eso genera un cierto orden del sistema político y un cierto orden en las candidaturas.
- ¿Están de acuerdo con el tema del piso electoral?
- No, nosotros creemos que lo del piso es un problema. Lo que pasa es que, ¿cómo actúa el piso? Con un sentido de protección de tu propio partido. Vos ponés un piso para que la gente de tu partido vote a tu partido, porque sino, como la elección es obligatoria, yo podría participar de otra. Por ejemplo, la Coalición Cívica pongamos que no tenga internas, se pone de acuerdo, hay candidatos unificados y decimos: vamos a votar a la interna del PJ, para favorecer a un candidato o neutralizar a otro. Entonces los pisos también actúan como una cierta barrera, que les haga decir “a ver si no llego al piso, entonces voto por el partido que yo efectivamente quiero votar”.
- ¿Y este año sale o no la reforma?
- Para nosotros debería salir en el tiempo oportuno, que es el tiempo en el que se han discutido las cosas, que se haya podido analizar tema por tema. Estamos tocando un Código Electoral, una Ley Orgánica de Partidos Políticos y una Ley de Financiamiento. Estamos tocando tres leyes importantes, entonces hay que ser puntillosos, detallistas, ver si cada cosa que estás cambiando tiene relación con el conjunto de la ley… No se puede hacer a las apuradas, nosotros queremos hacerlo bien. Creo que la ley va a salir, pero no en noviembre, saldrá, no sé, si la llevan a Extraordinarias, saldrá en diciembre, o en febrero…
- Sí, pero con otro Cuerpo.
- Es lo que no quiere el Gobierno, pero es la realidad política. Ahora la mayoría la va a tener la oposición. No saldrá la ley como la quiere el Gobierno, saldrá la ley como la quieren el consenso de los diputados, que es el consenso de distintos bloques políticos.
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