Agustín Rossi se ríe cuando le hablan de la pérdida del “invicto”. Ese que supo acumular durante toda su gestión de cuatro años y que el kirchnerismo mantuvo durante seis y medio en Diputados. Pero se enoja cuando le hablan de la ira de los partidos que tradicionalmente han estado más cercanos al oficialismo, como los de centroizquierda, por el veto presidencial a la Ley de Reforma Electoral. Y en diálogo con Parlamentario, realizó una interpretación libre de la reacción que deberían tener esos partidos molestos por el veto presidencial.
- Si le pedimos un balance, no va a saber por donde empezar, con toda la tarea que tuvo este año…
- La verdad que sí, un Parlamento en un año dividido claramente en dos semestres. El primer semestre del año estuvo muy condicionado por todo el proceso electoral que finalizó el 28 de junio, y un segundo semestre con un Parlamento muy activo, con iniciativas políticas y legislativas muy importantes. Temas como la Ley de Medios, que fue, me parece, el hecho más sintomático, más emblemático de este segundo semestre del año, pero también unos meses de octubre y noviembre donde en Cámara de Diputados casi sesionamos todos los miércoles. Cosa que nos permitió ir sacando una cantidad de leyes que me parece que terminan redondeando una performance buena del Parlamento argentino, que sigue teniendo un lugar alto de visibilidad. Una cosa que se recuperó a partir del debate de la 125 y que seguramente lo seguirá teniendo así el año que viene.
- La perspectiva para 2010 se presenta como complicada, ¿no? Porque la gente tiene que entender que la presidencia del bloque oficialista siempre es difícil, no sólo ahora. Y usted ha perdido el invicto casi a fin de año, después de muchísimo tiempo. ¿Qué le dijo Néstor Kirchner, que debe agradecerle mucho su gestión?
- El otro día, cuando estuvimos juntos en Rosario, hizo un reconocimiento público, de agradecimiento a todo lo que habíamos hecho estos cuatro años como presidente del bloque y defendiendo la política nacional, y defendiendo los dos primeros años su gobierno y los dos años posteriores el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Me parece que en ese sentido el bloque ha demostrado un grado de fidelidad, de lealtad y compromiso muy alto. Ustedes deben pensar que para nosotros estos dos últimos años no fueron fáciles; a partir de la resolución 125 tuvimos un drenaje permanente de diputados. Yo empecé gobernando el período parlamentario que terminó el 9 de diciembre teniendo un bloque de 130 diputados, y terminé teniendo un bloque de 107 diputados. Y a pesar de eso, pudimos construir consensos, pudimos construir mayorías y pudimos claramente expresarlo en el recinto, sorteando cada una de las iniciativas parlamentarias que se nos enviaba. El segundo semestre del año también ha sido muy contundente en este sentido: lo que decía recién de la Ley de Medios, lo que hablábamos de haber redondeado todo el paquete impositivo, lo que significó la emergencia económica, impuesto al cheque, impuesto a las Ganancias… Me parece que terminamos claramente un buen año.
- Pensando ya en 2010 y teniendo en cuenta que usted ya no va a tener ese número holgado que tenía, ¿cómo piensa que van a ser las cosas?
- Va a ser un Congreso más equilibrado, un Congreso donde la iniciativa parlamentaria a veces va a estar en manos del oficialismo, a veces estará en manos de la oposición, o a veces estará compartida. Yo creo que va a ser un Congreso punto a punto, como digo yo, tema por tema. Y los consensos se lograrán en función del tema que se trate. De todas maneras yo tampoco descarto la posibilidad de que si uno analiza y mira lo que tenemos, es un Congreso con un equilibrio bastante importante. Y de ese equilibrio bastante importante surjan niveles de acuerdo y niveles de consenso que sean absolutamente razonables. Creo que esto puede pasar, y también lo que puede pasar también es en el armado de todo lo que significó las comisiones, creo que hay un hecho político que nadie valora, pero que yo creo que sus efectos se van a ver en el futuro. Que se rompió una tradición parlamentaria de cien años, que es el respeto a la primera minoría. A nosotros no se nos dio la posibilidad que se dio siempre a las primeras minorías de tener la iniciativa en el armado de la estructura de la Cámara y en la estructura de las comisiones. Creo que también eso marca un escenario. Eso también es importante, porque en una institución como es la Cámara de Diputados, romper una tradición parlamentaria de cien años es casi quebrar la jurisprudencia.
- ¿Y esto qué puede traer aparejado?
- Que las reglas de juego son otras. Acá el que junta un voto más termina condicionando absolutamente al resto.
- La oposición dice que va a sostener la gobernabilidad, que de ninguna manera la van a poner en riesgo. Lo que desde afuera se ve es que la puja va a ser punto a punto, como usted decía, porque van a ponerse de acuerdo para determinados temas el radicalismo con el peronismo, el oficialismo con sus aliados de centroizquierda… En este caso, con la centroizquierda va a estar más complicado por el tema del veto a algunos artículos de la reforma política…
- Si no lo votaron. ¿Por qué están preocupados?
- Bueno, lo han manifestado públicamente.
- Pero no lo votaron, ¿qué se van a enojar si votaron en contra? De ese artículo, ellos votaron en contra. En el artículo que vetó la Presidenta, la centroizquierda votó en contra… ¿Cómo se van a enojar de algo que votaron en contra?
- Rossi, pero eso a la larga, para los acuerdos a posteriori, pesa…
- No, no, no, no hay ningún acuerdo a posteriori. Los acuerdos se hacen… Nosotros, con la ley de Reforma Electoral estaban todos de acuerdo, pero la votamos solos. El radicalismo estaba de acuerdo, la Coalición Cívica estaba de acuerdo, la centroizquierda también tenía una mirada, en algunos casos más positiva y otros no… Ahora, la realidad es que la votamos solos. Ese artículo específico no lo votaron ellos, ¿cómo se van a enojar de que la Presidenta lo vete? Si votaron en contra ese artículo… Coinciden con la mirada de la Presidenta, ¿me entiende lo que estoy diciendo?
- Yo le entiendo, lo que no entiendo es a ellos qué van a hacer ahora…
- Bueno, yo tampoco los entiendo, porque si ellos hubiesen acompañado…
- Basteiro, por ejemplo, es un aliado.
- Está bien, pero Basteiro votó en contra de esa ley.
- ¿Y qué va a hacer Basteiro?
- Estará de acuerdo con la Presidenta… Si Basteiro votó en contra de esa ley y votó en contra de ese artículo, estará de acuerdo con la Presidenta, si está en el mismo sentido. Lo que yo quiero decir en realidad es que nosotros no rompimos ningún acuerdo político. Cuando yo hago los acuerdos políticos los cumplo, entonces esto es así. Hicimos cincuenta modificaciones y no nos votó nadie; votamos la ley exclusivamente solos, entonces ahora ¿qué van a decir? A (Claudio) Lozano yo lo llamé personalmente y le dije: “¿Necesitás hacer alguna modificación para poder acompañar la ley?” Y él me dijo: “Aunque la modifiquen por completo, nosotros vamos a votar en contra. Bueno, ¿entonces cuál es el problema? Votaron en contra, ¿qué significa eso? Votaron en contra del artículo que vetó la Presidenta, por lo tanto están de acuerdo con el veto de la Presidenta… Es así, ¡que cada uno se haga cargo de lo que vota! ¿O ahora yo tengo que ser oficialista y opositor acá también en el Congreso? ¡Demasiado laburo tengo para ser oficialista, viejo, aflojen un poco!
- Bueno, no se enoje, afloje un poco que termina el año…
(Risas) - Me estoy riendo porque creo que hay que terminar con la hipocresía. Si hubiesen hecho un acuerdo con nosotros, y nos hubiesen propuesto esa modificación, y esa modificación nosotros la hubiésemos acordado y la Presidenta vetaba desconociendo un acuerdo hecho por el bloque oficialista, seguramente tendrían todo el derecho a criticar y nosotros mismos estaríamos incómodos. Pero la verdad que votaron en contra, así que ¿cómo se van a enojar porque la Presidenta veta un artículo que no votaron? Están de acuerdo con la Presidenta, están de acuerdo con el veto…
- Se podrán seguir enojando porque habrá muchos vetos más, ¿no?
- Nosotros esperamos que no. Esto es así: el veto es una institución propia de los sistemas presidencialistas; las elecciones intermedias son elecciones que no cambian el Gobierno en los sistemas presidencialistas. Cuando en los sistemas parlamentarios cambia el Parlamento, cambia el Gobierno. No existe la situación, como existe en los sistemas presidencialistas, de gobierno de un signo político con minoría parlamentaria… Cae el Gobierno cuando no tiene mayoría parlamentaria. ¿Entonces qué significa tener un Poder Ejecutivo de un signo y el Parlamento de otro signo político? Significa que el Poder Ejecutivo nunca va a poder construir ninguna ley si no es en acuerdo, o con consenso de la oposición. ¿Qué han hecho los constitucionalistas? Le han dicho a la oposición exactamente lo mismo: como el Ejecutivo es de otro signo político, para construir una ley que ustedes tengan garantía de que vaya a funcionar, lo que tienen que hacer es buscar el acuerdo y el consenso con el oficialismo. Aunque el oficialismo tenga minorías circunstanciales en el Parlamento. Esto es lo que dice el veto.
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