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“Argentina hoy no puede bajar las retenciones de la soja”

9-1-2010

Ricardo Buryaile espera trabajar en el Congreso no sólo para su provincia, sino para toda la región, convencido de que con los distritos vecinos a su Formosa natal tienen problemas que deben ser encarados de manera conjunta. Y en lo que tiene que ver específicamente con el campo, tema que domina, advierte sobre las consecuencias de la política imperante.

Recién llegado al Congreso, el diputado Ricardo Buryaile ya es presidente de una comisión. La de Agricultura, obviamente. Aunque típico hombre del campo, está acostumbrado a desconfiar, así que prefiere mantenerse cauto al respecto y aguarda a que “todo esté firmado”. Sabe que para el cargo también estuvo sonando fuerte el nombre de otro referente de los agrodiputados, Ulises Forte, y no quiere abrir espacios para las discrepancias entre gente del mismo sector.

“Forte es un amigo y estas cosas uno las discute desde otro plano”, aclaró de entrada ante Parlamentario.

En la entrevista, trazó un panorama de lo que espera será su tarea como legislador nacional, pero también detalló la situación imperante en el campo, en materia de cultivos y ganado, con un horizonte bastante preocupante por delante.

- Ustedes, los hombres del campo, lucharon el año pasado para llegar al Congreso. Y en definitiva han llegado varios agrodiputados. ¿Qué van a hacer en general y qué va a hacer usted como diputado?

- Es cierto, nosotros venimos del campo. Yo soy productor agropecuario, fui veinte años dirigente rural; creo que muchas cosas pasaron en la Argentina en este año y medio, que hicieron que haya una sociedad que decidiera participar. Algunos como candidatos, como es mi caso, otros siendo fiscales el día de las elecciones y todos votando, y esto me parece muy positivo. Entonces, cuando uno asume lo hace con un compromiso social no sectorial. No dejo de reconocer, y me siento orgulloso de ser lo que soy y de haber integrado lo que integré; uno debe tener una visión más amplia y por supuesto que el tema que más conozco es el agropecuario, pero también hay otros problemas graves.

- ¿Y qué puede hacer?

- Desde lo institucional, colaborar, y creo que es el deber del Congreso darle un realce institucional al país, empezar a discutir cuestiones que nos tienen afectada la calidad institucional: tenemos que hablar del Consejo de la Magistratura, de los poderes delegados, de la relación con las provincias y de la Coparticipación Federal, de los problemas del INDEC, la inseguridad, del Ingreso Universal a la Niñez. Creo que estos son problemas que hacen a la esencia del país. Dentro de lo que es el interior del país, creo que Argentina tiene cinco zonas bien diferenciadas: NEA, NOA, Cuyo, Pampa Húmeda y Patagonia. Y necesitamos políticas diferenciales; no es lo mismo estar en Formosa, que estar en Santa Cruz, que estar en La Pampa, que estar en San Juan.

- ¿Se podrán implementar esas políticas?

- Yo creo que habrá que hablar mucho y pensar. Implementar e instrumentar regionalidades no es una cosa de que el 1° de marzo estamos presentando un proyecto. Es decir, hay que hablar, hay que consensuar, porque en definitiva estamos hablando de una política de Estado.

- Bueno, ahí tienen que ver mucho los gobernadores, porque es donde va a estar la discusión.

- Viajando hace pocos días hacia Buenos Aires me encontré con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Desde las elecciones no nos habíamos visto nunca, y hablaba con él y le decía, lo mismo que con la diputada (María) De la Rosa, con (Juan Carlos) Díaz Roig, con (Luis María) Fernández Basualdo, con los cuales tengo diálogo, que tenemos que empezar a pensar qué podemos hacer para la región; no solamente para Formosa, sino también para Chaco, Corrientes, Misiones… Pero algo que trascienda un período presidencial, que trascienda un gobernador, y en esto tenemos que estar todos juntos esas regiones y ver cómo manejamos estas situaciones impositivas, crediticias, asimetrías hasta culturales que tenemos, para elevar la calidad de vida de nuestra gente.

- Por otro lado está el tema del ONCCA, que según tenemos entendido es uno de los primeros que tratarán en la Comisión de Agricultura y Ganadería.

- Mire, en el año 94, el ahora diputado (Felipe) Solá, entonces secretario de Agricultura, crea el Organismo de Control de Comercialización de Agroalimentos, que estaba destinado más que nada a controlar la evasión en el sector cárnico. Yo lo he escuchado hablar y maldecir al diputado Solá… “Me hubiera cortado la mano”, dijo él con referencia a lo que firmó… La ONCCA es hoy un organismo que, como mínimo y siendo benévolo, deja mucho que desear en su transparencia. Y cuando estamos hablando de un manejo de 3.700 millones de pesos en compensaciones y subsidios, es muchísima plata. Son mil millones de dólares. No sabemos cómo asigna o cual es el criterio con el que asigna quien exporta y quien no exporta, sea carne, en su momento leche, trigo, maíz, cuáles son los mecanismos, y condiciona totalmente la cadena de la producción y a miles de productores. Y yo creo que el Congreso no puede estar ausente de esto. Tiene que analizar cómo funciona esto, darle un recorte en sus facultades, y acotarla a la función para la cual fue creada en aquel entonces: controlar las obligaciones tributarias, impositivas, y algo más que hoy le quiera delegar al Congreso. Pero de ninguna manera decidir la suerte de la cadena de comercialización de agroalimentos. Y por supuesto investigar serios hechos de corrupción que se han visto.

- El mismo día en que asumieron los nuevos legisladores, entre ellos muchos del sector agropecuario, la Mesa de Enlace realizó un acto en el que hubo fuertes críticas al Gobierno pero unas expresiones de Hugo Biolcati muy cuestionadas, cuando habló de “descabezar” al gobierno de Daniel Scioli. Usted expresó diferencias con esas declaraciones.

- Conozco a Biolcati personalmente y gremialmente, lo conozco de las dos maneras, lo que me permite dar una opinión más amplia. Sin dudas que no fue una frase feliz la suya, pero de ninguna manera hay que pensar en desestabilizar o algo así. Yo me imagino que habrá querido decir que el gobernador “tendrá que pagar las consecuencias políticas”, como pagó en su momento Aníbal Ibarra en la Ciudad de Buenos Aires. Pero bueno, lo dicho, dicho está; uno es amo de sus silencios y esclavo de sus palabras, pero aclaro que en la Argentina hoy no hay margen para que nadie piense salir fuera de la institucionalidad. Tenemos 26 años de democracia, ha sido muy bueno, con todos los errores de la democracia, con todas las discusiones… Mirá si tendrá errores la democracia que estamos nosotros acá (risas)… Entonces creo que esto es lo más sano que nos pasó y no hay nadie que piense en eso. Sí hay una sociedad que está enojada, está crispada, molesta con el Gobierno, pero esto no quiere decir que piense en desestabilizar.

- Usted habló de salir de las retenciones, pero en forma gradual. A ver, explique cómo podría darse esa situación.

- Uno tiene que analizar cual es la situación y tiene una responsabilidad general y una sectorial. La responsabilidad general como legislador, ¿hoy qué me dice? Debo mirar todo el marco, también lo hacía como dirigente. Y entonces yo digo: conozco la realidad productiva y estoy conociendo la realidad fiscal del país, y la realidad social, y todo lo que nos pasa. Productivamente estamos muy mal en trigo y maíz, muy mal. Al punto que la Presidenta ha dictado un decreto donde bajaba las retenciones de trigo y maíz a cero, pero como diría el jefe de Gabinete de Ministros, es de tan mala factura el decreto, o el conocimiento que se tiene acerca de lo que se está queriendo legislar, que es impracticable. Por eso no lo han implementado. Entonces vamos a ayudar, primero, a que la Presidenta resuelva este punto, de retenciones cero en trigo y maíz, y con la soja vamos a dar un horizonte, o lo discutiremos este año. Pero hoy, realmente en el tema retenciones, el trigo y maíz están en una situación muy crítica.

- ¿Por qué?

- En la campaña 2007/2008 tuvimos 16 millones de toneladas de trigo. El consumo interno argentino es cinco, cinco y medio, seis millones de toneladas. Sobraban diez millones y exportábamos a Brasil, país que está acá al lado. ¿Cuánto produjimos el año pasado? Ocho. ¿Cuánto vamos a producir este año? Siete. ¿Qué hizo Brasil con la necesidad de importar trigo, porque no produce trigo? Fue y le compró a Rusia; ¿y qué le entrega a cambio del trigo? Carne. Con lo cual, nosotros también no sólo le dejamos de vender trigo a Brasil, sino que dejamos de venderle carne a Rusia. El maíz, un cultivo estratégico, un cultivo que es muy bueno por la rotación del suelo y su cuidado -algunos dicen que por ley vamos a cuidar el suelo, no, el tipo que maneja el suelo lo cuida mejor que nadie-; el problema es que el Gobierno lo quiere llevar a que lo descuide con políticas que incentivan el monocultivo. En maíz teníamos 23 millones de toneladas, en la campaña 2007/2008; el año pasado bajamos a doce y en el año que se fue tendremos once. Entonces, algo pasa. Soja: 2007/2008, tuvimos 47 millones de toneladas, en el 2009 vamos a tener 52, 53… Creo que a cualquier inversor hay que darle previsibilidad. En materia de retenciones Argentina hoy no puede bajar las retenciones de la soja, pero sí debe bajar las de trigo y de maíz, y debe analizar lo que está pasando con la carne y leche inmediatamente, porque también son dos producciones que están a punto de desaparecer.

- Si no hay soluciones para mediados de 2010, ¿el futuro cuál es?

- En materia de trigo, es solamente consumo interno. Digo en materia de producción y después lo que significa socialmente. En materia de producción, va a ser trigo, seis, siete millones de toneladas, por ahí ocho, desaparecemos del mundo como proveedores de alimentos, porque también eso es importante: la seguridad agroalimentaria es interna y externa, porque si hay hambre en el mundo, cualquiera de nosotros debe analizar esto. Ahora, nosotros teniendo la posibilidad de producir no lo hacemos, y digamos, tenemos todo para exportar y producir más: el escenario va a ser trigo, maíz, consumo interno.

- ¿Qué pasa con el ganado?

- En carne, a este paso, en 2011, si miramos lo que decíamos desde el año pasado decíamos que en 2011 vamos a tener que importar carne, ¿esto qué quiere decir? Que las exportaciones van a ser cero y que el precio va a subir tanto que va a tener que bajar el consumo, pero esto es producto de la política oficial. Ha caído el stock vacuno de 58 millones de cabezas a menos de cincuenta, y la población argentina somos casi 40 millones de habitantes. En la década del 70 teníamos 62 millones de cabezas y éramos 23, 24 millones de habitantes. Entonces el futuro de 2011, año político, electoral, es un escenario de carne muy complicado, un escenario en lácteos muy complicado, y trigo y maíz lo suficiente para el consumo interno. El Gobierno va a intentar que haya más soja, que tiene el 35% de coparticipación, no la coparticipa, por más que le da el 15% a las provincias, eso no es coparticipar, le da el 15% y lo que le permite tener discrecionalidad en el manejo de fondos. Esto socialmente es una bomba de tiempo, porque el interior se cae… Se cae sin ganadería, se cae sin producción de trigo, el albañil no va a trabajar, el almacenero vende menos, y mucha de esa gente que no trabaja allá, viene al conurbano bonaerense y después tenemos los hechos de inseguridad que tenemos y no hay contención allá. Pero nos estamos olvidando desde el arranque de parar la pelota. Y con políticas de que la gente se queda en el interior es donde disminuimos la migración hacia las grandes ciudades. Y así no lo vamos a hacer.

- Bueno, les espera una tarea bastante ardua.

- Tanto tiempo dijimos lo que había que hacer, ahora hay que demostrarlo…

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