El martes 3 de agosto a las 11 se realizará en Diputados la primera de las audiencias públicas para debatir la ley contra la Trata de Personas.
Peronismo y presidencialismo
11-3-2010
Por Jorge J. Cortabarría
Sr. Director:
La Presidenta de la República y los presidentes de los bloques oficialistas en el Congreso de la Nación han expresado opiniones disparatadas y peligrosas sobre qué significa “régimen presidencialista” (p. ej., el martes último Agustin Rossi dijo un disparate antológico para respaldar la afirmación de CFK de que prefiere desacatar una orden judicial a ser condenada por la historia por no pagar la deuda pública): creen de veras que significa superioridad del PEN sobre los otros poderes del Gobierno, cuando si fuese así el Congreso no podría destituir al titular del PEN ni la Justicia suspender o dejar sin efecto definitivamente una medida del PEN. En todo caso, el poder constituido supremo es el Congreso, que puede destituir tanto al Presidente de la República como a los jueces de la Corte Suprema y dicta normas jurídicas sólo inferiores a la Constitución Nacional.
Nuestro sistema de gobierno es llamado presidencialista no porque el PEN sea superior a los otros poderes constituidos sino porque no puede ser removido por una simple mayoría legislativa (a diferencia de los sistemas parlamentarios), porque su titular no surge del Legislativo sino del voto popular directo (como acá) o indirecto (como en EE.UU. y acá hasta 1995 con excepción de 1951 y 1973) y porque el PEN puede observar (generalmente llamado “vetar”) leyes sancionadas por el Congreso, el cual puede imponerse si insiste con los dos tercios de cada una de sus Cámaras.
El hiperpresidencialismo (nombre que recibe el cesarismo en los regímenes republicanos contemporáneos) ha sido una tendencia histórica del peronismo. La Constitución Nacional sancionada en 1949 ampliaba las atribuciones del Poder Ejecutivo nacional, el peronismo atenuó las intenciones parlamentaristas del alfonsinismo en la reforma constitucional de 1994 (de ahí las contradicciones y ambigüedades de varias cláusulas nuevas de la ley suprema argentina) y los Presidentes de filiación peronista siempre han tendido a prevalecer y sus legisladores a subordinarse a las orientaciones de los titulares del PEN que fuesen de su mismo partido político. Lo mismo ocurrió en las provincias, donde la tendencia a la reelección consecutiva del Gobernador ha sido una fuerte tendencia del peronismo de cada una de ellas.
El diputado porteño usó una desafortunada comparación respecto de Mauricio Macri, al parangonarlo con Galtieri. Señaló que el general de la dictadura “usurpó una bandera justa y fue a Malvinas buscando un éxito rápido a fin de perpetuarse en el poder, pero 70 días después debió huir de la Rosada, echado por la movilización popular. Salvando las distancias, a Macri le puede pasar lo mismo con su desesperada maniobra de recurrir a su propio juicio político”.
Néstor Kirchner
El secretario técnico adjunto de la Confederación Parlamentaria de las Américas, el argentino Gabriel Monzón, destacó la declaración de apoyo de los parlamentos del continente al diputado y ex presidente como secretario general de la Unasur.