El kirchnerismo lo ha ubicado ya definitivamente en su espacio dedicado a los personajes a los que detesta. Ese que ya integran figuras como Julio Cobos, por razones obvias, y desde un primer momento Elisa Carrió, por sus denuncias sistemáticas y el destrato que le prodiga a la pareja presidencial. En ese ámbito también tiene un lugar Mauricio Macri, por cuestiones eminentemente ideológicas, pero el que ha hecho méritos suficientes para ganarse el odio, según confiesan los kirchneristas de pura cepa, es el titular del bloque radical del Senado, Gerardo Morales, incluido en cuanta diatriba lanza cualquier K que se precie de tal.
Y si alguna prueba faltaba para ello la vieron los porteños por estos días en las paredes de la Ciudad, donde gracias al photoshop se lo puede ver al senador ataviado con traje militar, gorra incluida, y el título: “Sargento Morales”. Y una bajada que dice: “Instruyendo a la tropa”.
Una curiosidad para terminar: algo extraño es que en ese espacio de los personajes odiados por el kirchnerismo no habita -todavía- el diputado Francisco de Narváez, más allá de que haya sido la cara visible de la derrota bonaerense de su líder en 2009. Lo cual no quiere decir que lo quieran o admiren, válgame Dios.
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