Finalmente la marcha nacional de los pueblos originarios se concretó, pero no como estaba previsto, ya que el operativo disuasión -revelado en nuestra edición anterior- rindió frutos y el pliego de exigencias fue ajustado al máximo para congraciarse con la Casa Rosada.
Una marcha que se da en el contexto de iniciativas de senadores y diputados para hacer cumplir lo establecido en la Constitución nacional a partir de la reforma de 1994, como evocan, entre otros, la senadora Nanci Parrilli, la diputada Silvia Vázquez y su colega Héctor “Toty” Flores, entre otros.
Claro que una cosa es la declaración pública, y otra es lo que sucede con las leyes en esa dirección. Un ejemplo más que didáctico se da con la media sanción del Senado por el cual se autoriza al Ejecutivo a transferir sin cargo a la agrupación mapuche Curruhuinca, el dominio en propiedad comunitaria, parcelas de tierras nacionales en Neuquén.
El texto fue girado a las comisiones de Legislación General, Población y Desarrollo Humano, Recursos Naturales y Conservación del Medio Ambiente Urbano y Presupuesto y Hacienda. Es decir, cinco comisiones, lo que significa un cansino andar... por no decir otra cosa que los lectores se deben imaginar.
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