En tiempos en que diversas y numerosas voces se erigen en el concierto del intercambio internacional, resulta dificultoso discernir actores de relevancia cuya intervención en los asuntos internacionales no solo posea el peso específico necesario en la toma de decisiones, sino legitimidad en su pronunciamiento sobre los asuntos referentes a la cosa pública.
Si bien la potestad de las relaciones exteriores de nuestra Nación se encuentra conferida al Poder Ejecutivo Nacional, desde su inclusión constitucional, las entidades subnacionales facultadas para la celebración de convenios internacionales han multiplicado su proyección transnacional en diferentes niveles de ejecución y complementariedad.
En este sentido, los Cuerpos legislativos, tanto a nivel nacional como local, encarnan actores que reúnen características fundamentales: primordialmente, instituidos como los espacios de mayor pluralidad unificada en la concreción de los intereses de sus representados; simultáneamente, su actividad encarna un sólido canal complementario respecto de la diplomacia gubernamental tradicional.
Sin embargo, las relaciones entre cuerpos parlamentarios constituyen mucho más que un suplemento de los intercambios ejecutivos: en numerosas ocasiones, los mismos han protagonizado un rol fundamental en la creación y sostenimiento del tejido que compone las redes de cooperación internacional.
Claros ejemplos de ello están dados por el establecimiento de Grupos Parlamentarios de Amistad, los intercambios de cumbre entre presidencias de los Bloques Legislativos, como así también la creación de Comisiones para el tratamiento y resolución de temáticas de complejidad representan mecanismos de alta potencialidad en la consecución de objetivos comunes, en donde la adaptabilidad en su funcionamiento y su aptitud para sondear campos de interés mutuo encarnan salvoconductos facilitadores a las relaciones entre Estados, más de una vez emplazadas en contextos de involuntario bloqueo.
De este modo, la diplomacia parlamentaria se posiciona como la antesala al establecimiento de espacios legislativos permanentes entre países, cumpliendo un rol fundamental no solo en el fortalecimiento de las relaciones internacionales, sino en la profundización de los vínculos entre sociedades.
* El Dr. Pablo Garzonio es subsecretario de Fortalecimiento e Intercambio Institucional de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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