La votación por el 82 por ciento móvil para los jubilados en la Cámara baja sacudió al bloque que lidera Agustín Rossi por algunas sugestivas abstenciones, pero fundamentalmente al conglomerado de centroizquierda que tiene como referente obligado a Fernando “Pino” Solanas.
Es la primera vez que los enfoques sobre las leyes genera un debate interno sobre cómo votar; pero en esta oportunidad se agregó otro condimento a las huestes de centroizquierda: cómo resistir la presión de los bloques de la UCR, PRO, CC y PF que reclamaban a los cuatro vientos menos intransigencia en sus posturas, de lo contrario se caería la intención de infringirle a la Casa Rosada un revés económico.
Una presión que dio sus frutos, pues los bloques de centroizquierda tuvieron que apelar a la libertad de conciencia, una cómoda salida para evitar rupturas, como se reflejó en la votación nominal.
Como efecto de esas disidencias internas, los diputados Miguel Bonasso, de Diálogo por Buenos Aires, Victoria Donda Pérez y Cecilia Merchán de Libres del Sur, votaron a favor, mientras que Fernando Solanas, Liliana Parada, Claudio Lozano, Jorge Cardelli y Alcira Argumedo, que conforman Proyecto Sur, optaron por abstenerse, uno de los mecanismos más cuestionados por ser una definición “insulsa”, como admitió uno de ellos.
Posición compartida por los integrantes del bloque Si por la Unidad Popular, que integran Eduardo Macaluse, Graciela Iturraspe y Verónica Benas, que también optaron por esa salida.
En tanto, los otros dos bloques, el GEN y el socialista, presididos por la bonaerense Margarita Stolbizer y la santafesina Mónica Fein, votaron en general la ley impulsada por la mayoría de los bloques. Empero, para no quedar pegados a esa norma que no precisa un financiamiento genuino para el aumento, a la hora de la votación en particular, algunos se opusieron y otros no.
Todos ellos, más los tres representantes del cordobés Frente Cívico que responden orgánicamente al senador nacional Luis Juez, están en la vidriera de los que deciden a favor o en contra de una ley.
Los 22 legisladores que agrupa este sector son fundamentales. Son los árbitros de la Cámara de Diputados. Tanto para habilitar o no una sesión, como para inclinar la balanza de un proyecto a favor del oficialismo o del núcleo duro de la oposición.
Quiénes son
Desde el resultado del 28-J, los diputados que tienen mandato hasta el año que viene y los que arribaron por el ejercicio de la voluntad popular son conscientes de que ellos a la larga terminarían en convertirse en árbitros de la sanción de las leyes. Tanto las que presentan los diputados del FpV, como las de la UCR, PRO, Peronismo Federal y la Coalición Cívica, entre otros bloques mayoritarios decididamente enfrentados con la pareja presidencial.
La primera movida donde se cristalizó una ofensiva en común entre todo el arco opositor fue a la hora de la repartija de las comisiones, que les deparó a los bloques de centroizquierda la presidencia de cuatro comisiones. Un resultado más que satisfactorio, pues ni los más optimistas de sus integrantes se imaginaban tamaño regalo. Lograron la presidencia de la Comisión de Energía y Combustibles, que recayó en Fernando Solanas; de Derechos Humanos y Garantías, cuya titular es Victoria Donda Pérez; de Cultura, a cargo del socialista Roy Cortina; y la confirmación de Miguel Bonasso en Recursos Naturales y Conservación del Medio Ambiente Urbano, más cargos significativos en las otras comisiones, como vicepresidencias y secretarías.
Sin lugar a dudas un logro que les deparó duras críticas por parte de algunos sectores oficialistas por haber tejido una alianza -pasajera por cierto- con expresiones de derecha, según la división ideológica en boga, aunque en rigor es más que formal por cuanto las fronteras son más que lábiles a la hora de exigir definiciones certeras y no circunstanciales.
Pasaron los meses hasta que el primero de marzo comenzó el actual período de sesiones ordinarias y recién en mayo alumbraron un frente legislativo, como se informó en la edición 1028 de Semanario Parlamentario con el título “La centroizquierda hace su propio juego”.
Un primer conteo daba la cifra de 22 legisladores, a los cuales se sumaban -de acuerdo con las circunstancias- los cordobeses Gumersindo Alonso, el titular de la Comisión de Economía, Ernesto Martínez, y Susana Mazzarella. Los tres diputados responden políticamente al senador Luis Juez, quien mantiene una aceitada relación con Solanas, con vistas a las elecciones del año que viene, ya que en principio Proyecto Sur respaldaría a Juez en sus pretensiones de llegar a la gobernación de la provincia mediterránea, con el compromiso de que a nivel nacional las huestes del llamado juezismo apoyen la fórmula que se descuenta va a encabezar el cineasta.
Uno por uno
De ese conglomerado, el Partido Socialita es el que más diputados aporta: seis. Proyecto Sur y GEN tienen cinco cada uno; SI por la Unidad Popular tres; Libres del Sur dos y Diálogo por Buenos Aires uno. Y desde ya, como reconocen sus referentes en las conversaciones informales, representan un frente y no un partido.
En rigor, no hay en principio unanimidad de pensamientos y básicamente sobre cómo pararse frente al oficialismo y al resto del arco opositor, por lo menos en el Congreso.
De acuerdo con lo confiado por uno de sus jefes cuando se lo consultó sobre si había “Labor Parlamentaria de la centroizquierda”, en alusión a la auténtica Labor Parlamentaria que reúne a los 35 jefes de los bloques que conviven en la Cámara baja antes de cada sesión, el hombre optó por una llamativa sonrisa y un lacónico “no”, al tiempo que agregaba -después de saborear un café en un bar de las inmediaciones del Congreso-: “simplemente intercambio de opiniones, conversaciones entre los jefes de cada bloque, nada más”. Es decir entre Solanas, Fein, Macaluse, Bonasso y Merchán.
Inclusive, profundizando el tema, uno de ellos reveló a Parlamentario que por ejemplo en Proyecto Sur no hay una discusión a fondo para elaborar una política sobre determinados temas, sino acuerdos más que generales. Se parte de la temática que aborda cada uno y lo respaldan, en algunas oportunidades se permiten sugerencias, lo cual demuestra que hasta el momento no se ha dado una discusión a fondo sobre el impulso de las leyes que presentan sus integrantes.
En ese sentido comentó uno de sus integrantes a Parlamentario que en los preparativos de las conferencias de prensa siempre está latente quién toma la palabra, una disputa que se da en la ubicación en la mesa de presentación. Sobre esta situación hay varias anécdotas que ilustran a las claras las disputas por estar frente a un micrófono. Pero obviamente estas desprolijidades no esmerilan la unidad, por ahora.
Ese es el contexto del funcionamiento de los bloques autobautizados de centroizquierda, o progresistas, como les gusta decir a varios de sus integrantes, para evitar caer en los casilleros ideológicos que los obligan a definiciones y por ende a prácticas consecuentes con esas teorías.
Por integrar la galería progresista compiten también los cinco miembros del bloque filokirchnerista Nuevo Encuentro Popular y Solidario, conformado por dos socialistas pro K como Jorge Rivas y Ariel Basteiro, el cooperativista Carlos Heller, Vilma Ibarra (ex Frente Grande) y quien fuera intendente de Morón hasta que dejó el cargo por una banca: Martín Sabbatella, que se desempeña como jefe de la bancada.
En más de una oportunidad, estos dos sectores se sacaron chispas cuando intentaban marcar las diferencias de quién es más de izquierda o más progresista... Precisamente las divisiones que florecieron en el espacio de Solanas, Fein, Macaluse y Merchán, a la hora de votar sobre el 82 por ciento móvil, les vino como anillo al dedo a Basteiro, quien se regodeó al afirmar a través de un comunicado que “con Jorge Rivas cada vez estamos más convencidos de que fue acertado, como socialistas que somos, conformar un bloque de centroizquierda por fuera del Partido Socialista”, para agregar que “el cambio de actitud a último minuto de los diputados que se dicen del PS hace pensar que la Banelco comenzó a funcionar para algunos diputados. No se entiende sino que, mientras públicamente afirmaron que apoyarían el dictamen de la minoría que proponía elevar los aportes patronales para financiar el 82 por ciento móvil, cambien a último momento de posición. Nadie lo dice, pero parece que el lobby de las cúpulas empresarias en contra del incremento de los aportes patronales también tiene su peso”, reza el texto difundido por la gente de Basteiro.
Hasta donde
La pregunta que ronda entre los componentes del espacio político de Proyecto Sur, SI, Libres del Sur y el PS, entre otros, es hasta donde llegan los acuerdos parlamentarios. Hasta ahora pudieron caminar juntos, con tropiezos incluidos, pero al final acordando. Lo cierto es que difícilmente encuentren una síntesis, por lo que la “unidad” está basada en ir proyecto por proyecto, según el clima como en otros sectores políticos de la oposición.
Pero sin lugar a dudas cuando se perfile la campaña electoral presidencial -a mediados de 2011- la cuerda se va a tensar hasta niveles impensados entre estos socios políticos parlamentarios Es que la puja por el poder por eyectar de Balcarce 50 va a ser despiadada, con sus repercusiones en los recintos de la Cámara baja. ¿El socialismo seguirá jugando con Pino Solanas? ¿Dejará de lado a la UCR? ¿El GEN qué camino tomará? ¿Hará alianza con Proyecto Sur o la UCR? Son preguntas que más temprano que tarde deberán responder sus máximos referentes.
Hasta que arribe ese tiempo de enfrentamientos, de acuerdo con los sondeos recogidos entre sus miembros van a funcionar con la dinámica actual: avanzar con acuerdos pragmáticos, signados por el tenor de cada ley, para evitar rupturas o más fragmentaciones que incidan negativamente en sus roles de árbitros.
Un papel que los ubica a partir de un Congreso donde cohabitan nada más ni nada menos que 35 bloques, de los cuales 15 son unipersonales y cinco de apenas dos miembros, como resultado de un mensaje electoral más que diluido, sin olvidarse de que algunos de esos 20 son generados por disidencias no explicitadas.
Este es el contexto histórico por donde circulan los 22 varones y mujeres de centroizquierda que hoy cuentan nada menos que con la llave para que el tablero electrónico los ubique a favor o en contra de una ley. Es decir, son los dueños de la pelota.
Acá están, estos son
Partido Socialista (6): Mónica Fein, Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Lisandro Viale, Miguel Barrios y Alicia Cicialini.
Proyecto Sur (5): Fernando Solanas, Alcira Argumedo, Jorge Cardelli, Liliana Parada y Claudio Lozano.
GEN (5): Margarita Stolbizer, María Virginia Linares, Fabián Peralta, Horacio Alcuaz y Gerardo Millmann.
Libres del Sur (2): Victoria Donda Pérez y Cecilia Merchán
Diálogo por Buenos Aires (1): Miguel Bonasso.
|