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“Estamos en la puerta de un nuevo país”

2-3-2007

Dos horas y 16 minutos le consumió a Néstor Kirchner sintetizar la Argentina de hoy en la inauguración del nuevo período de sesiones ordinarias. En 60 oportunidades fue interrumpido por los aplausos de legisladores oficialistas, mientras la oposición acompañaba en silencio.

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El mensaje del Presidente para dejar inaugurado el 125° período de sesiones ordinarias estuvo cargado de estadísticas y hechos para resaltar los logros de su gestión, recurriendo incluso -varias veces- a descalificaciones hacia la oposición. Sin duda, fue un auténtico Néstor Kirchner.

El discurso abarcó principalmente el tema económico, la política educativa, derechos humanos y la inserción de la Argentina en la nueva realidad de América latina.
En relación con el conflicto con Uruguay -por las pasteras- reafirmó la posición del Gobierno de respetar el Estatuto del Río Uruguay y las demás normas de derecho ambiental. También se refirió a la Justicia, donde resaltó la reducción de los miembros de la Corte y del Consejo de la Magistratura.

Con sugestivas ausencias en el recinto de varios líderes de la oposición y la asistencia casi perfecta de los legisladores oficialistas de ambas cámaras, Kirchner se tomó licencia para salir del texto impreso, que se distribuyó entre los diputados y senadores, y apeló al histrionismo para quienes no comparten su pensamiento ideológico.

La evaluación de la palabra presidencial, como no podía ser de otra manera, fue cuestionada por la oposición y aplaudida por sus seguidores.

Según el cristal...

A la hora de la evaluación política en términos generales del discurso, las posiciones repiten un clásico del Congreso. Las voces del oficialismo se extreman para saludar lo expuesto, lo que no es compartido por la oposición en su conjunto.

Un ejemplo de ello lo dio el diputado radical Mario Negri, quien hizo uso de una chanza a su estilo cordobés, para graficar: “Tiene la cultura adanística”, expresó Negri, lo que lógicamente demandó la aclaración, mientras esbozaba su mejor sonrisa. “Es igual que Adán. Cree que el mundo empezó cuando llegó él”, precisó, al tiempo, que dejaba constancia de que el texto es un ejemplo del doble discurso. “No tiene nada que ver con la realidad social y económica, y en particular del interior del país”, acotó.

A escasos metros, el presidente del bloque de diputados nacionales del bloque Justicialista Nacional, Jorge Sarghini, se negó a una evaluación del discurso presidencial. “No vale la pena, no vale la pena”, se limitó a afirmar al cronista de Parlamentario. El mismo gesto tuvo Eduardo Camaño.

Dos visiones que chocan diametralmente con las opiniones del presidente provisional del Senado, José Pampuro, y del titular de la Cámara baja, Alberto Balestrini. Ambos respaldaron íntegramente el resumen de la gestión cumplida. “Nadie puede negar la reconstrucción nacional en todos los planos”, dijo Pampuro.

Claro que por el lado de la centroizquierda, las huestes del ARI también se regodeaban con la ironía. Carlos Raimundi dijo que el discurso fue “como una obra de teatro. El problema se plantea cuando el público sale del teatro. Durante la obra se aplaude y hay fantasías, después en la calle está la realidad que el Presidente no reconoce, o le cuesta reconocer”.

Obviamente esta opinión fue rechazada por el titular del bloque de diputados nacionales del FpV, Agustín Rossi, quien subrayó que el mensaje del Presidente “fue genuino, incluso se permitió algunas licencias. Los datos económicos fueron claros y contundentes”.

Por su lado, Mauricio Macri valoró “que el Presidente haya llamado al diálogo” y subrayó la importancia de “no confrontar permanentemente” y que “convoque a dialogar con la oposición para generar “políticas de Estado”.

“La economía argentina está transitando su quinto año consecutivo de crecimiento a un fuerte ritmo, cercano al 9 % anual, sin mostrar signos de desaceleración, y con firmes expectativas de que en el año 2007 continuará el proceso de crecimiento a una tasa todavía muy elevada”

El senador del Partido Renovador Ricardo Gómez Diez fue explícito: “El Gobierno debe salir de su autismo, con declamar simplemente no sirve”, enfatizó el salteño mientras descalificaba los indicios económicos brindados en el mensaje presidencial. “Pongo en dudas su veracidad, porque organismos como el INDEC manipulan las cifras”.

Un pensamiento compartido por el radical Gerardo Morales, quien señaló que “no hubo ningún anuncio. Fueron simplemente informaciones -y algunas un poco deformadas- sobre una gestión de Gobierno. El crecimiento económico es incontrastable, pero hubiera sido bueno que informe cómo se van a resolver los desafíos que hay que encarar”. Un pesimismo lejos de la posición del senador oficialista José Mayans, para quien “Perón decía que la conducción se mide por los resultados, y éstos son contundentes. Esta era una Argentina que estaba destruida y hoy tenemos indicadores muy sólidos, recuperando reservas. Estamos en un camino que va a hacer que la Argentina sea un país justo”.

En cambio para el diputado opositor Francisco de Narváez “no hizo mención a las políticas a ejecutar durante este año, por lo que no dejó en claro cuál es el rumbo del país”.

Para el senador radical de Santa Cruz Alfredo Martínez “se ha hablado mucho de infraestructura, pero no respondió ninguno de los planteos que desde la oposición hacemos, tanto en lo que hace a la concreción de las obras anunciadas, al control de los fondos fiduciarios o a la renegociación de los contratos”.

“Hemos dispuesto 10 aumentos de jubilaciones y pensiones en tres años de gestión, luego de años de congelamiento”. “Hemos logrado la modificación al régimen previsional que posibilita la libre opción jubilatoria. Es la posibilidad para 15 millones de argentinos de poder elegir qué sistema jubilatorio quieren para el futuro”.

“Nos hubiera gustado que en su discurso el Presidente hiciera una mención a las propuestas sobre la movilización de los haberes jubilatorios, ya que en ambas cámaras existen proyectos de más de un senador o diputado, y no sólo de la oposición”, dijo el presidente de la bancada radical de diputados, Fernando Chironi, al tiempo que demandaba que el Gobierno debe tener una posición clara en toda su gestión, en particular en el tiempo que le resta para culminar su mandato.

Claudio Lozano apuntó que la solución al problema de los jubilados es parcial y que la ley sancionada no beneficia a todos, por cuanto “la solución de fondo queda relegada”.
Por su lado, el senador Celso Jaque saludó esta norma, al tiempo que marcaba que el Presidente cumplía con una promesa formulada al inicio de sus gestiones.

En tanto, Agustín Rossi respaldó -lógicamente- la política para la tercera edad y la libre opción para el sistema jubilatorio y enfocó sus palabras hacia otros datos vinculados a la cuestión social: “El Presidente se propuso terminar esta gestión con una desocupación de un dígito y cumplió antes de tiempo. Ahora tenemos que llegar al famoso 50% de participación de los asalariados que impulsaba el general Juan Domingo Perón”, manifestó el precandidato a gobernador de Santa Fe.

“El respeto y la defensa de los derechos humanos en nuestro país también guían nuestras acciones en el ámbito internacional. Nuestra bandera está muy alta en los foros internacionales donde se trata este tema tan caro para nuestra historia y para la historia de la humanidad”.

Para los peronistas oficialistas, tanto José María Díaz Bancalari, como Francisco Gutiérrez, la tarea llevada a cabo en este terreno es amplia y se ajusta a la necesidad de verdad y Justicia para todos los culpables. “No hay revancha sino todo lo contrario”, dijo Gutiérrez, al tiempo que destacaba que la política de derechos humanos es respaldada por la amplia mayoría de los argentinos.

En cambio para la diputada macrista Nora Ginzburg, el discurso acentuaba una visión parcializada de la vigencia de los derechos humanos. Su compañero de bancada, Jorge Vanossi fue mucho más duro al declarar que Kirchner “se enfervorizó muchísimo con los derechos humanos, aunque en la época de los 90 aplaudía al gobierno de Carlos Menem y en los 70 nunca firmó una hábeas corpus sobre los desaparecidos”.

Sobre el mismo tema, tampoco se quedó atrás el diputado radical Juan Acuña Kunz, quien expresó que “Kirchner siempre dice lo que la gente quiere escuchar. Vayan a Santa Cruz y van a ver que es un autoritario”.

La senadora Marita Perceval formuló una opinión más amplia: “El Presidente dio a conocer los resultados de políticas públicas que se han traducido en crecimiento, inclusión social, integración regional y federal de la Argentina con una decidida prioridad en los derechos humanos”.

“Existieron y existen esfuerzos argentinos para encontrar una solución negociada bilateralmente, que sea compatible con el Estatuto de 1975” (en referencia al conflicto con Uruguay).

Una visión que es cuestionada por el radical Federico Storani, para quien “el Presidente ha hecho un pedido de diálogo. Hasta ahora ambos presidentes han centrado sus expectativas en otros intereses. Yo espero que pese a esto se retome el diálogo y que también se nos permita a nosotros, a nivel parlamentario, crear comisiones binacionales. Tenemos amistad de muchos años con muchos legisladores uruguayos y no deberíamos desaprovecharla”.

En cambio para José María Díaz Bancalari las acciones del Gobierno están encaminadas a lograr una solución definitiva al conflicto. “Somos hermanos, entonces, esta pelea no se puede prolongar en demasía”. La misma postura es compartida por su colega entrerriano Raúl Solanas, quien manifestó su total acuerdo con la posición presidencial de “relocalización de las plantas celulosas y la apertura de diálogo con Uruguay. En la misma línea argumental el también entrerriano Emilio Martínez Garbino, manifestó que “es muy bueno que se haya abierto el diálogo, como tantas veces lo pedimos, pero es necesario puntualizar que la única solución posible debe pasar por lo que legítimamente sostiene el pueblo de Gualeguaychú, y es que Botnia sea traslada a otro lugar”.

Sobre los otros temas mencionados por Néstor Kirchner en su discurso, tales como educación, calidad institucional, inseguridad, el Mercosur, Defensa, Malvinas, y el rol del Estado, legisladores del oficialismo y la oposición manifestaron opiniones diferentes y enfrentadas, máxime en un año electoral.

Más allá de las discrepancias políticas, lo cierto es que no hubo ningún tipo de anuncio para este año, como remarcan desde la oposición. Es de esperar que este clima de confrontación no repercuta en el Parlamento.

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