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Gran repercusión causó el año pasado un informe de Parlamentario en el que se detalló por primera vez cuánto habló cada diputado de la Nación durante el 2005. La nota causó una singular polémica a partir de un dato contundente: más de la mitad de diputados no había hablado nunca a lo largo del período ordinario.
En esa oportunidad se hizo hincapié en una salvedad digna de tener muy en cuenta, como el hecho de que 2005 fue el año con menos actividad en el recinto, a partir de un sinnúmero de factores, fundamentalmente impulsados por el omnipresente Poder Ejecutivo que prefería que el debate parlamentario estuviese menguado. Se trataba, además, de un año electoral, como este 2007, en el que seguramente la actividad legislativa se verá disminuida por los menesteres proselitistas.
Cabe destacar que no fue ese el panorama registrado en el Senado de la Nación, donde a lo largo de 2005 sesionaron casi todas las semanas, pero en esa oportunidad el trabajo que Parlamentario realizó en la Cámara baja no alcanzó a la Alta.
2006 en cambio fue un año de hiperactividad legislativa. Calidad al margen, hubo mucho trabajo legislativo, lo que se vio sin duda también reflejado en la cantidad de sesiones realizadas. Eso se advertirá seguramente cuando presentemos el informe sobre cuánto hablaron los diputados nacionales, pero en esta oportunidad partimos desde la otra Cámara, donde en esta oportunidad sí medimos lo hablado por cada senador de la Nación.
Y a diferencia del trabajo realizado en 2005, en esta oportunidad Parlamentario midió todas las sesiones del año, extraordinarias incluidas. Esto es, las 29 reuniones realizadas a lo largo del año, incluidas las tres de diciembre convocadas dentro de la extensión del período ordinario. Y también medimos la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, convocada para escuchar la palabra del Presidente de la Nación, así como también la asamblea del 22 de marzo realizada con motivo de la visita de la mandataria trasandina Michelle Bachelet. Por otra parte, fueron incluidas las dos sesiones especiales citadas durante 2006 y las dos extraordinarias celebradas en febrero de ese año, más la preparatoria del 22 del mismo mes.
Un verdadero ejercicio de memoria es realizar el repaso de las versiones taquigráficas de las sesiones, en las que se ve la transcripción textual de los discursos y, si bien la letra fría excluye los gestos, los tonos, las ironías, no es tan difícil imaginar la manera como esos discursos fueron formulados. Por el contrario, claramente eso se percibe a través del trabajo no siempre reconocido del cuerpo de taquígrafos que transcribe con precisión todo lo que en el recinto sucede.
Ni el más desprevenido podrá sorprenderse de que el chaqueño Jorge Capitanich haya sido a lo largo del año el que más habló en el recinto. Sus largas exposiciones -de las que se recuerda por ejemplo aquella explicación gráfica con ayuda del power point que hizo al detallar el proyecto de Presupuesto- quedan expuestas en la medición realizada por Parlamentario, que contabiliza los caracteres y las palabras emitidas. ¿Qué son los caracteres? La cantidad de letras y espacios transcriptos; lo que antes se medía en cantidad de líneas, hoy en tiempos de la informática se cuenta en caracteres. En función de ello, se puede determinar que el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara alta habló nada menos que 624.280 caracteres. O 98.702 palabras, para ser más claros.
Para hacer una comparación cercana, vale comentar que el presidente Kirchner habló en su largo discurso de la apertura de ordinarias, durante dos horas y 16 minutos, la cantidad de 126.620 caracteres; 20.279 palabras. De tal manera, siguiendo esa particular unidad de medición que podría dar el discurso presidencial, podríamos concluir que Capitanich habló en el recinto alrededor de 671 minutos. O sea, poco más de once horas.
De tal manera, no es un presidente de bancada el que más habló durante el año -por reglamento, los titulares de los bloques tienen más tiempo a disposición para exponer-, sino alguien que lejos está de ser un senador raso, como Capitanich, ganador del máximo Premio Parlamentario en dos oportunidades. Y en segundo lugar, muy cerquita, se ubicó quien precisamente durante 2006 fue elegido Premio Parlamentario: Gerardo Morales. El presidente del radicalismo habló largamente durante el año, más incluso que el presidente de su bancada, y a punto estuvo de arrebatarle el primer lugar a Capitanich. En caracteres, lo suyo fue de 585.236 unidades, 96.941 palabras; menos de dos mil que Capitanich.
Una de las figuras del Senado que mayor atención concita por cuestiones obvias es la primera dama. Palabra autorizada en todos los temas, Cristina Fernández es una suerte de jefa de bloque de hecho y, como tal, funcionó a lo largo de casi todo el año, sobre todo cuando la situación del presidente del bloque oficialista no parecía pasar por su mejor momento, relacionada como estaba con su destino político, atado a sus aspiraciones para gobernar Río Negro. La primera ciudadana ofició entonces muchas veces como miembro informante y mandamás del bloque oficialista y eso se hizo notar durante sus largas -a veces larguísimas- exposiciones, que llegaron a atraer la atención de la prensa y generar protestas reglamentarias, por cuanto se excedía largamente de los tiempos pautados. Al punto tal de decidirse en una sesión posterior habilitar a todo el mundo a que pudiera hablar sin límite, cuestión de apaciguar los ánimos.
Debe recordarse también que una de esas exposiciones, de alrededor de cuatro horas, fue televisada por completo por Canal 7, lo cual generó también airadas protestas, sobre todo cuando al pasar el tema a Diputados la TV ya no prestó atención a la cuestión.
Cristina Fernández de Kirchner figura tercera en la nómina, con 85.681 palabras distribuidas por todo lo antes expuesto en menos cantidad de sesiones, ya que, en este caso, a diferencia de quienes la preceden, la primera dama no habla en todas las sesiones ni de todos los temas. Pero cuando lo hace, no para. Ni siquiera para conceder interrupciones, limitándose a ignorar a quienes las solicitan -siempre de la oposición, obviamente; nadie del oficialismo se atrevería a interrumpirla, claro está-. A lo sumo, alguna vez ha replicado “no concederé interrupciones”, pero en general no se detiene. Sabe de ello el jujeño Gerardo Morales, cuyo “¿me permite una interrupción, señora senadora?”, pedido en una oportunidad, fue ninguneado por la susodicha. “Pero yo se la concedí en dos oportunidades”, protestó sin éxito.
Los cruces entre el jujeño y la primera dama fueron antológicos y algunas veces hasta a los gritos, como aquella vez en la que la bancada radical se retiró en pleno mientras ella hablaba y desde el pasillo Morales le gritó y acalorado “¡Votá vos sola!”
Otro que tuvo cruces con la primera dama en el recinto es el jefe del bloque radical, Ernesto Sanz, quien figura cuarto en la ubicación general y que bien supo repartir el tiempo con sus compañeros de bancada a la hora de los debates. Al ya citado caso de Morales, habrá que sumar al santacruceño Alfredo Martínez, el formoseño Luis Petcoff Naidenoff y al radical independiente Rodolfo Terragno, los hombres de la UCR que más hablaron durante el año en el recinto.
Por el lado del oficialismo, el presidente de esa bancada, Miguel Angel Pichetto, figura en sexto lugar, amén de ser obviamente una voz escuchada en todas las sesiones, incluso en la Asamblea Legislativa organizada para la recepción de Bachelet.
Pertenecer tiene sus privilegios, pero representar a bloques unipersonales tiene beneficios tales como hablar más que el resto. Es el caso de Rubén Giustiniani, el único socialista de la Cámara alta, que figura en quinto lugar en el listado general, o la porteña Vilma Ibarra (15°) o el cordobés Carlos Rossi (17°).
Las mujeres tienen voz y voto, y ahora una presencia muy importante en la Cámara alta, donde el de Cristina es un caso aparte. Detrás de la primera dama, la primera mujer que aparece es la puntana Liliana Negre de Alonso, cabeza a cabeza con el santacruceño Martínez, representando aquí un caso especial: ha dicho más palabras -33.801, contra 33.567-, pero sus transcripciones textuales tienen menos caracteres -más de 3.000-. De todos modos tanto ella, como Sonia Escudero son dos casos salientes en lo que refiere a hacerse escuchar en el recinto. Representantes peronistas que no pocas veces mantienen una sintonía diferente de la del resto del oficialismo son las mujeres que mejor figuran, luego de la esposa del Presidente.
Presidir la sesión
Como buena parte de sus antecesores, Daniel Scioli proclamó al asumir el cargo su deseo de representar un papel diferente al frente de la vicepresidencia de la Nación. Y por cierto que lo consiguió, fundamentalmente a partir de la hiperactividad transmitida al cuerpo, reflejada en no sólo en los actos del Salón Azul, sino también en el impulso dado a la señal Senado TV. Al frente del recinto, el papel de un vicepresidente no varía mucho con relación a otros, pero está claro que va más allá de tocar la campanita del Senado, como se ha estigmatizado erróneamente.
Puede variar, eso sí, en cuanto a la asistencia del titular del cuerpo a cada sesión. Y su permanencia, que en el caso de Scioli es digna de destacar, y se traduce en una participación bien importante que se da en las 53.237 palabras emitidas en el recinto. Cabe destacar que si bien el titular del cuerpo no da discursos, sí se le está computando al vicepresidente el mensaje de bienvenida dado el 22 de marzo de 2006 en la sesión de homenaje a la presidenta chilena. En ese marco, de ser considerado como un senador, que no es, Scioli figuraría en quinto lugar, inmediatamente detrás del radical Ernesto Sanz.
Los otros senadores que quedan al frente del cuerpo en ausencia del vicepresidente de la Nación suman espacio al conducir cada sesión. Es el caso de José Pampuro y el salteño Marcelo López Arias, y en menor medida, Mirian Curletti. El primero, presidente provisional del Senado, si bien aparece en vigésimo lugar en el listado general, sus intervenciones tienen que ver con la conducción de las sesiones. Por lo demás, sólo una vez intervino brevemente y otra pidió autorización para insertar su discurso.
En el caso de López Arias sí participó mucho más allá de cuando le tocó conducir las sesiones.
Menem lo dijo
Gran expectativa había en torno de la participación legislativa de varias figuras que desembarcaron en la Cámara alta. De ellas, sin dudas el que más participación tuvo fue el fugaz presidente Adolfo Rodríguez Saá, quien figura en décimo lugar del listado, con numerosas y prolongadas participaciones.
En menor medida aparece la ex primera dama Hilda González de Duhalde, quien emitió 4.611 palabras a lo largo del año. Con un comienzo más participativo que se fue diluyendo a lo largo del año.
Otra mujer a la que se miraba con especial atención era la senadora Alicia Kirchner, hoy en uso de licencia. Su participación fue más bien escueta, pero le alcanzó con una sesión para figurar mucho más arriba de lo que se le auguraba: la última, en la que se aprobó su licencia para reasumir como ministra de Desarrollo Social y en la que defendió su proyecto de microemprendimientos.
La pregunta del millón apunta seguramente a la participación del ex presidente Carlos Menem. En general, el riojano optó por permanecer poco en el recinto y obviar los discursos, pidiendo en cambio la inserción de los mismos. Pero habló, ya desde la primera sesión, en esa oportunidad cuando el tema estaba referido a la cuestión de la mujer, como género. Luego tuvo otras participaciones, como cuando se discutió el tema de las pasteras.
Muchos estaban pendientes de lo que serían sus tenidas con Cristina Kirchner. No las hubo, y sólo en una oportunidad él le salió al cruce preguntándole: “¿Quiénes eran los horribles, senadora?”. Ella lo ignoró.
Un escalón debajo se ubicó el siempre parco Carlos Reutemann, cuya única participación destacada tuvo que ver también con el conflicto con Uruguay, en virtud de su condición de presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores.
Y en tren de citar a figuras conocidas, está el caso de Ramón Saadi, quien durante buena parte del año sólo había figurado con un “positivo”, emitido en una sesión, pero sobre el final habló un poco más, aunque no mucho.
Diferente es el caso de los senadores Rubén Marín y Luis Viana, quienes directamente no hablaron en el recinto a lo largo de todo el año.
Nombre Caracteres Palabras 1°) Jorge Capitanich 624.280 caracteres 98.702 palabras 2°) Gerardo Morales 585.236 caracteres 96.941 palabras 3°) Cristina Fernández de Kirchner 517.412 caracteres 85.681 palabras 4°) Ernesto Sanz 358.285 caracteres 60.424 palabras 5°) Rubén Giustiniani 302.117 caracteres 49.857 palabras 6°) Miguel Angel Pichetto 281.444 caracteres 46.327 palabras 7°) Marcelo López Arias 219.237 caracteres 35.929 palabras 8°) Alfredo Martínez 206.098 caracteres 33.567 palabras 9°) Liliana Negre de Alonso 202.983 caracteres 33.801 palabras 10°) Adolfo Rodríguez Saá 183.267 caracteres 30.236 palabras 11°) Nicolás Fernández 181.256 caracteres 29.493 palabras 12°) Sonia Escudero 158.852 caracteres 26.046 palabras 13°) Rodolfo Terragno 139.675 caracteres 22.799 palabras 14°) Ricardo Gómez Diez 126.501 caracteres 20.501 palabras 15°) Vilma Ibarra 125.198 caracteres 20.673 palabras 16°) Luis Petcoff Naidenoff 122.155 caracteres 19.783 palabras 17°) Carlos Rossi 112.683 caracteres 18.486 palabras 18°) María Cristina Perceval 112.029 caracteres 18.183 palabras 19°) Silvia Gallego 93.226 caracteres 15.360 palabras 20°) José Pampuro 81.454 caracteres 13.363 palabras 21°) Celso Jaque 76.441 caracteres 12.725 palabras 22°) Marcelo Guinle 70.722 caracteres 11.526 palabras 23°) César Gioja 68.045 caracteres 10.760 palabras 24°) Alicia Mastandrea 57.065 caracteres 9.438 palabras 25°) Graciela Bar 54.631 caracteres 8.762 palabras 26°) Liliana Fellner 39.897 caracteres 6.618 palabras 27°) Luz Sapag 39.471 caracteres 6.428 palabras 28°) Silvia Giusti 38.282 caracteres 6.084 palabras 29°) Amanda Isidori 38.115 caracteres 6.159 palabras 30°) Roberto Ríos 36.907 caracteres 6.253 palabras 31°) María Teresita Colombo 34.643 caracteres 5.654 palabras 32°) Norberto Massoni 32.665 caracteres 5.361 palabras 33°) Pedro Salvatori 32.461 caracteres 5.180 palabras 34°) Alicia Kirchner 31.876 caracteres 5.127 palabras 35°) Haidé Giri 29.630 caracteres 5.011 palabras 36°) José Mayans 27.844 caracteres 4.690 palabras 37°) Hilda González de Duhalde 27.778 caracteres 4.611 palabras 38°) Roberto Basualdo 21.206 caracteres 3.607 palabras 39°) Delia Pinchetti de Sierra Morales 20.597 caracteres 3.282 palabras 40°) Luis Falcó 20.130 caracteres 3.327 palabras 41°) Mirian Curletti 19.098 caracteres 3.100 palabras 42°) Guillermo Jenefes 18.126 caracteres 2.993 palabras 43°) José Luis Zavalía 17.813 caracteres 2.927 palabras 44°) Adriana Bortolozzi de Bogado 16.335 caracteres 2802 palabras 45°) Maurice Closs 16.112 caracteres 2.699 palabras 46°) Ricardo Taffarel 14.229 caracteres 2.376 palabras 47°) Mabel Caparrós 13.699 caracteres 2.244 palabras 48°) Daniel Pérsico 13.082 caracteres 1.116 palabras 49°) Carlos Menem 11.055 caracteres 1.842 palabras 50°) Carlos Reutemann 9.964 caracteres 1.538 palabras 51°) Liliana Capos 8.979 caracteres 1.452 palabras 52°) Isabel Viudes 8.887 caracteres 1.477 palabras 53°) Elida Vigo 8.051 caracteres 1.294 palabras 54°) Roberto Urquía 7.092 caracteres 1.135 palabras 55°) Teresita Quintela 5.366 caracteres 888 palabras 56°) Ada Maza 4.889 caracteres 820 palabras 57°) Ricardo Bussi 4.680 caracteres 733 palabras 58°) Marina Riofrío 3.668 caracteres 612 palabras 59°) Laura Martínez Pass de Cresto 2.788 caracteres 454 palabras 60°) Oscar Castillo 2.758 caracteres 470 palabras 61°) Julio Miranda 2.345 caracteres 374 palabras 62°) María Laura Leguizamón 2.251 caracteres 368 palabras 63°) Mario Mera 1.742 caracteres 275 palabras 64°) Roxana Latorre 1.688 caracteres 274 palabras 65°) Ramón Saadi 1.036 caracteres 164 palabras 66°) María Sánchez 820 caracteres 131 palabras 67°) Juan Carlos Marino 260 caracteres 45 palabras 68°) María Elisa Castro 204 caracteres 31 palabras 69°) Mario Daniele 95 caracteres 12 palabras 70°) Sergio Gallia 56 caracteres 6 palabras 71°) Rubén Marín - - 72°) Luis Viana - -
Daniel Scioli 325.102 caracteres 53.237 palabras Alberto Fernández 132.764 caracteres 22.145 palabras |