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El aumento del gasto público está comenzando a generar gran preocupación entre los operadores económicos y diversos analistas. Entre esos analistas se coincide en que el Presupuesto Nacional de este año tendrá un incremento de aproximadamente de 20 a 23 mil millones de pesos por encima de lo ya aprobado.
En números concretos, esto significa que de un gasto global asignado para la administración pública de 123.000 millones de pesos se llegaría al final del año a más de 140 mil millones de pesos.
Entre algunos legisladores de la oposición, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, comenzó a surgir cada vez más preocupación sobre la evolución del gasto público en estos últimos meses.
Algunos de estos legisladores consideran realmente preocupante que el Poder Ejecutivo esté utilizando a “full” las facultades extraordinarias sancionadas en su favor para aumentar los egresos del Estado.
Es más, determinados asesores de esa comisión han advertido en las últimas horas que el Poder Ejecutivo está realizando un manejo de esas facultades y remarcan que hay determinadas transferencias a las provincias que están siendo poco claras.
Asimismo, un informe elaborado por la consultora Economía & Regiones, el 60 por ciento del incremento en el gasto público se destinará al Ministerio de Planificación. En concreto, desde ese ministerio se asegura que las mayores partidas de Presupuesto, por encima de lo proyectado, tienen que ver con la ampliación de diversas obras de infraestructura.
Esas obras de infraestructura se destinarán a financiar subsidios al sector energético, obras ferroviarias y viales y desarrollo de los planes de vivienda que contempla el Fonavi.
Pero también habrá ampliaciones de partidas para otras carteras como Trabajo, que tendrá un incremento en su gasto de 7.000 millones de pesos, en tanto que Economía registrará un aumento de partidas de 1.300 millones de pesos.
Con este panorama, la situación fiscal empezará a mostrar un margen más restringido que ya se está empezando a sentir.
A pesar del notable aumento de la recaudación impositiva, el superávit de las cuentas públicas del Estado se está achicando, con el agravante de la situación de algunas provincias, cuyos balances están registrando un creciente déficit.
Una prueba concreta de esto fue lo que ocurrió en enero, donde el superávit financiero, es decir luego del pago de compromisos de deuda, fue de tan sólo 766 millones de pesos, en tanto que en el mismo mes del año pasado el resultado positivo había alcanzado a 1.335 millones de pesos.
Esto representa justamente la mitad del superávit observado hace un año y es una tendencia que se está repitiendo mes a mes, en donde se observa una restricción de los niveles de resultado positivo después del pago de la deuda.
“Esto lamentablemente va a continuar porque en un año electoral es muy difícil poner freno al gasto. Y es preocupante porque si la recaudación impositiva llega a crecer algo menos de los registros actuales, el balance de las cuentas públicas podría entrar pronto en desequilibrio”, agregó una fuente de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Assap). |