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La cercanía de las elecciones en la Ciudad provoca torbellinos por todos lados, pero en un punto coincide la mayoría de los legisladores: el Plan Urbano Ambiental es el principal tema a tratar en la Legislatura. Todos están de acuerdo, pero comienzan a dividirse al estimar cuándo se aprobará este plan enviado por el Poder Ejecutivo.
En tanto, el crecimiento dinámico de la Ciudad de Buenos Aires provocó la imperiosa necesidad de tomar cartas en el asunto y diseñar un nuevo Plan Urbano Ambiental, para evitar un colapso total. Los derrumbes, las inundaciones, la falta de un sistema integrado de recolección de la basura, el caos en el transporte, la falta de viviendas sociales, los cortes de luz, la falta de espacios verdes, el smog que se adueña del aire que respiran los porteños... Por lo tanto, el panorama es complejo e involucra a todos los sectores de la sociedad, por lo que el trabajo que tendrán los legisladores no es menor, ya que la situación en que se encuentra Buenos Aires plantea la urgencia del tratamiento parlamentario del Plan Urbano Ambiental (PUA).
En la historia breve de la ciudad, varios fueron los que intentaron repensar el diseño urbanístico de la misma e integrarle los valores del cuidado del medio ambiente. Sin embargo no pudieron ni el ex intendente Fernando de la Rúa, ni el destituido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra.
Este dato indica que el tema es muy complejo y se encuentran muchos intereses cruzados y el gran escollo de la autonomía inconclusa que sufre el distrito. A pesar de esto, el Gobierno porteño envió a la Legislatura el PUA en épocas de elecciones.
Si bien la configuración del Parlamento no le es favorable al actual mandatario y candidato Jorge Telerman, todo indica que legisladores que apoyan a otros candidatos no trabarían este proyecto. El titular del bloque Juntos por Buenos Aires, peronistas aliado a Mauricio Macri, Diego Santilli, reconoció que “es el tema más importante del semestre y lo vamos a tratar igual que venimos haciendo con todos los temas, ya que nosotros no le ponemos trabas al Ejecutivo”.
En cambio, el presidente de la bancada kirchnerista, el más enfrentado con Telerman, Diego Kravetz, afirmó que es importante sancionar un Plan Urbano, pero éste es muy pobre y habrá que hacerle algunas modificaciones o agregados”. Añadió: “Claramente es una acción política”. En este caso, el macrista Martín Borrelli no coincide porque asegura que “no saca ningún rédito político con esto”. Pero el vicepresidente de Compromiso para el Cambio calificó al proyecto oficial como “alguna lineamientos, pero falta profundizar sobre la mayoría de los temas”.
Paso a paso
Es el tema de la primera mitad y ya se empezó a tratar, pero el camino legislativo será muy lento porque involucra a ocho comisiones, lo que indica que se encuentran tratándolo casi la totalidad de los legisladores.
A pesar de que son tiempos electorales, los diputados se pusieron de acuerdo para que su tratamiento sea en forma conjunta por las ocho comisiones y las reuniones se realicen en el recinto, lo que demuestra que tomar esta decisión fue todo un logro de consenso y voluntad más allá de los partidos. Además, se necesitó de una fuerte decisión política, ya que se sabe que el PUA tiene doble lectura y la intención es que debe salir en primera instancia antes del primer semestre, y con todos los giros a comisiones que se habían pedido, el Plan se perdería en el laberinto legislativo que puede provocar que un proyecto demore meses en salir y se pierda en los cajones de alguna Comisión.
Con ese peligro, Diego Santilli, uno de los que maneja los hilos de la Legislatura, propuso tratarlo en conjunto y establecer un cronograma de trabajo. Los demás diputados aceptaron y el plan sigue su curso. Entonces, el PUA es tratado por las Comisiones de Ecología; Planeamiento Urbano; Tránsito y Transporte; Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo; Espacio Público; Vivienda; Obras y Servicios Públicos y Presupuesto.
Diferencias
Este plan no es como los otros ya presentados, ya que no contiene programas mientras que el del 2001, tenía 300. Desde la Comisión Asesora del Consejo del Plan Urbano Ambiental (COPUA) aseguran que “este Plan es el que tiene más posibilidades de ser aprobado, ya que nuclea los grandes lineamientos y no pormenoriza en los programas porque la idea es aprobar el PUA para luego comenzar con las modificaciones al Código de Planeamiento Urbano porque no estaría resuelto el reclamo de los vecinos, ya que el PUA no establece la altura de los edificios, sino que fijaría los criterios generales para revisar las normas de construcción. Lo que sí pondría límites a la altura de las nuevas construcciones en los barrios es una modificación al Código”. Y agregan: “Este es el plan más compacto. Es la médula, porque no podemos afrontar una reforma al planeamiento de la Ciudad, sin este Plan. Es el paso necesario para abordar la discusión legislativa”.
Tiempos. Ni negro ni blanco. Lo más probable que no sea el futuro del Plan la oscuridad del cajón del algún escritorio, pero tampoco saldrá con los tiempos soñados por el Ejecutivo. “Lo mejor sería dejarlo para después de las elecciones”, reclamó Borrelli. Pero la velocidad de los trámites indica que puede sancionarse luego de la segunda vuelta electoral, si ésta existiera.
Cabe destacar que, además de una doble lectura, se necesita de una audiencia pública donde las organizaciones que originalmente dieron el visto bueno, pueden disentir en alguna modificación que introduzcan los diputados. Es menester pensar que el boom inmobiliario y los repetidos derrumbes cambiaron todo el panorama respecto a la construcción de torres, la instalación de polos industriales en la Ciudad, como lo prevé el plan.
Asimismo, el presidente de la Comisión de Ecología, Juan Manuel Velasco, destacó el consenso que tenía este Plan porque “no es tan ambicioso como otros que se presentaron”. Sin embargo, admitió que le faltan consideraciones claves en el aspecto ambiental. Por otra parte, desde el ARI afirman que es un Plan de poco compromiso y al que le cuestiona no profundizar la temática sobre viviendas.
Más allá de las críticas y de tiempos electorales, el Plan Urbano Ambiental tendrá su sanción este año por su particularidad de ser un simple lineamiento que goza de ser una virtud, pero se tendrá que completar con modificaciones en otros Códigos para poder re pensar Buenos Aires a favor de los porteños.
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