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Hay indicios que el Gobierno reiniciará en los próximos días las conversaciones con el denominado Club de París, un grupo de naciones acreedoras de la Argentina, pero en esas gestiones no está previsto, por el momento, que los legisladores tengan algún tipo de participación o injerencia.
La Argentina debe 6.500 millones de dólares a esa unión de acreedores, aunque ya acordó cancelar en forma escalonada en seis años la deuda con España, de 982 millones de dólares.
Consultada sobre este tema, la diputada radical Alicia Tate -candidata a gobernadora de Santa Fe enfrentada con Hermes Binner- quien integra la comisión de Finanzas de la Cámara baja, consideró que “honrar las deudas de nuestro país con los distintos organismos internacionales es asumir con responsabilidad la soberanía nacional y la independencia necesaria en materia económica aún cuando gran parte de las mismas hayan sido asumidas en condiciones ilegítimas”.
Sin embargo, la legisladora aclaró que “al igual que frente a la decisión de saldar la deuda con el Fondo es necesario destacar que destinar recursos a cancelar anticipadamente la deuda con ciertos organismos como puede ser el “Club de París”, para contraer deuda nueva y mas cara con Venezuela no parece ser un buen negocio para el interés nacional”.
Además, Tate subrayó que “tampoco resulta recomendable atender con tanto empeño temas como la cancelación si ello supone distraer recursos que podrían estar siendo orientados a construir un sistema más igualitario y justo, en un país cuyos índices de pobreza y marginalidad siguen siendo una espada de damócles que nos agobia cotidianamente”.
El año pasado otro radical, el senador nacional por La Pampa Juan Carlos Marino le pedía al Gobierno una respuesta sobre cómo nuestro país afrontaría esta deuda. A través de un proyecto de comunicación, Marino pidió informes acerca de la oferta de pago para dar cumplimiento a este compromiso, y sus características en lo referente a plazos de pago, periodo de gracia, y tasa de interés a proponer.
El senador le había dicho a este medio que “luego del abandono de la Regla de Conversión hacia finales de 2001, uno de los tantos compromisos de deuda que cayó en cesación de pagos fue el que se había contraído con el Club de Paris, un foro informal de acreedores oficiales cuya función es asistir a países que necesitan reestructurar su deuda, implementando reformas para resolver problemas de pago”.
En ese sentido, informó que “la deuda con el Club de Paris, todavía no ha formado parte de lo que este Poder Ejecutivo denomina “Plan de Desendeudamiento”, que ya posee entre sus objetivos cumplidos, el Canje de los Títulos Públicos del Estado Nacional caídos en cesación de pagos, y el pago completo de la deuda con el FMI”.
Hasta el momento, se hizo público que el país no aceptará condiciones del Fondo para negociar un acuerdo y se rechazará la posibilidad de afrontar con reservas los pagos caídos con la entidad en cuestión. Además, se constituyó una mesa de negociación técnica con propuestas para avanzar en la discusión.
Hasta ahora el Congreso no ha avanzado más allá de este tipo de pedidos de informe o análisis en Comisión sobre el tema.
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