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La situación fiscal de las provincias empieza a deteriorarse y si no se revierte ese panorama el frente de tormenta para la Nación puede acrecentarse a partir de fin de año. Esa es la conclusión lapidaria que elaboraron consultoras y analistas especializados en las cuentas públicas naciones y provinciales, en un marco de creciente preocupación por el desborde del gasto a nivel provincial.
El horizonte empezó a cambiar hacia fines de 2006. En concreto se puede observar que luego de cuatro años consecutivos con superávit fiscal primario, entre 2003 y 2006, en 2007 el resultado consolidado de las provincias arrojaría un déficit de 404 millones de pesos.
El caso realmente grave es la provincia de Buenos Aires, cuyo balance de cuentas públicas cerraría con un rojo estimado, para fin de año, superior a los 1.300 millones, según el último informe elaborado por el Instituto Argentina para el Desarrollo Económico Regional (Iader).
En la misma sintonía, la consultora Eges sostuvo en un trabajo difundido hace pocos días que el panorama fiscal de las provincias es “difícil de sostener en el tiempo”, por lo cual la Nación debería implementar “reformas en los mecanismos de distribución” para evitar impactos negativos en la economía nacional.
El trabajo de la consultora pone énfasis en el punto que las gestiones provinciales «deben ser más eficientes para evitar que un desborde de las cuentas de las provincias afecte a la economía en general”.
En paralelo, algunos funcionarios técnicos del Ministerio de Economía evaluaron que ese desborde de los números fiscales de las provincias va a impactar “a la larga” en el balance de las cuentas públicas de la Nación.
“De hecho en estos últimos meses se incrementó en más de un 30 por ciento las transferencias de la Nación a las provincias”, admitió un funcionario.
Por su parte, en el informe de Eges se expone claramente como un interrogante si “puede existir en armonía una Nación rica con provincias pobres o si se puede garantizar la equidad en un esquema federal si las provincias fueran ricas y la Nación fuese pobre”.
El punto coincidente entre las consultoras y especialistas es que el ritmo de aumento de los recursos tributarios es inferior al notable crecimiento del gasto público, lógicamente de la mano de la campaña electoral de este año.
Para el Instituto Argentina para el Desarrollo Económico Regional “hay provincias, como Buenos Aires, donde la situación fiscal es muy delicada y otras como San Juan o Salta donde las cuentas lucen más equilibradas”. En ese sentido, precisó que de un total de 24 provincias, 16 tendrán este año superávit y sólo 8 déficit.
Desde el Congreso algunos legisladores de la oposición advirtieron esta situación. De hecho, fuentes de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja admitieron que si esto no se corrige en el corto plazo habrá problemas bastante serios para la evolución de las cuentas nacionales.
“El objetivo es mantener un superávit primario en la Nación, del orden del 3 por ciento del producto bruto interno. Creo que este año vamos a estar cerca de esa cifra, pero si continúa con el aumento de transferencias a las provincias y el auxilio a las gobernaciones, la suba de la recaudación impositiva ya no va a rendir tanto y vamos a tener una significativa caída del superávit”, concluyó la fuente de la comisión. |