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Despenalización de la droga. El debate silenciado

12-7-2012

Por Ivana Bianchi

Recientemente se ha publicado el Informe Mundial de Drogas de las Naciones Unidas: cada año, la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) publica el Informe Mundial sobre las Drogas, que reúne a los principales datos y análisis de tendencias sobre la producción, el tráfico y el consumo de drogas ilícitas en todo el mundo. Los datos son compilados por la UNODC a partir de cuestionarios enviados a los países miembros y constituyen un documento de referencia para orientar las políticas sobre las drogas a nivel global y local.

Sólo leer la primera parte de éste documento, nos confronta con una realidad escalofriante:

“Se calcula que unos 230 millones de personas, o el 5% de la población adulta del mundo, consumieron alguna droga ilícita por lo menos una vez en 2010. Los consumidores problemáticos de drogas suman unos 27 millones, o el 0,6% de la población adulta mundial. La heroína, la cocaína y otras drogas se cobran la vida de aproximadamente 0,2 millones de personas cada año, siembran devastación en las familias y causan sufrimiento a miles de otras personas” [1].

Es oportuno que conozcamos éste informe sobre drogas, mientras en Argentina se está debatiendo su despenalización [2].

En las secciones del informe referidas a Sudamérica y en particular a nuestro país, alarma saber que tenemos una de las tasas de prevalencia (porcentaje de consumidores sobre el total de la población) más altas de la región.

El Director del SEDRONAR, Rafael Bielsa, quiso desmentir algunas cifras del informe, diciendo “la tasa de prevalencia no es del 2.6% sino que gira en torno al 1%” [3]

No podemos centrar la discusión en si es uno u otro número (más allá su importancia) porque sería reducir absurdamente el problema y poner el acento en sólo un aspecto del informe, dejando de lado otros de extrema importancia, por ejemplo:

Aún en el supuesto de que Bielsa tuviera razón, un 1% es una tasa de prevalencia superior al promedio de la región (0.7%), y Argentina se sigue ubicando entre los países de “alta prevalencia” en el consumo de sustancias ilícitas, particularmente cocaína y marihuana. Cabe recordar que Argentina tiene sólo el 4% de la población de la región, pero cerca del 20% de los consumidores de drogas. También, siguiendo el informe, debemos tener en cuenta que nuestro país no progresó en reducir el consumo, como si lo hizo Chile, de manera considerable.

Argentina es, además, el mayor productor y consumidor de éxtasis de la región y el único país de América Latina que se encuentra entre los mayores consumidores del mundo. Sobre ésta sustancia el informe advierte de un vertiginoso aumento en el consumo por parte de los más jóvenes. Cualquiera de nuestros hijos que salen a bailar, puede ver ésta realidad cotidianamente, estando expuestos a caer en el consumo.

¿Y que hacemos nosotros?

El Congreso de la Nación, en lugar de ser el disparador de un debate social amplio, profundo y federal, silencia ese debate, simplificando una cuestión de extrema complejidad, al centrarnos, hasta hace unos días, sólo en la despenalización.

Existe además un divorcio entre lo que estamos debatiendo en el Congreso, y lo que percibe la generalidad de la opinión pública y el ciudadano común, que creen que estamos debatiendo la despenalización del consumo de marihuana, cuando en realidad, los proyectos presentados y el borrador que se había concensuado entre algunos diputados, modifica el artículo 5 de la Ley 23.737, bajando las penas previstas para la siembra, cultivo, fabricación, comercio, suministro, entrega y almacenamiento de estupefacientes, sin hacer mención a su escala. Esto significa que la despenalización no abarca sólo una sustancia, la marihuana –como se cree-, sino todas. Y no sólo una de las etapas del proceso vinculado a las drogas, sino la mayoría de ellos.

Una de las ideas en que se inspiran éstas iniciativas, es que el problema de las adicciones debe encararse desde la perspectiva de la salud, que se requieren políticas públicas en la materia, que el adicto debe ser tratado como paciente y no como delincuente, que hay que sacar las adicciones de la esfera penal y ponerla en la esfera de la salud.

Coincido plenamente con éstas premisas. Quienes no coinciden con ellas son los que promovían sancionar éstos proyectos de manera urgente y sin suficiente análisis.

Varios diputados, entre los que me incluyo, hemos manifestado la necesidad de que éste tema fuera examinado, en profundidad, también por la Comisión de Salud y que fuera girado a la misma: esta es una acción concreta que podemos hacer los diputados para tratar al adicto como paciente y no como delincuente. Sin embargo, no fuimos escuchados, en aras de la rapidez con la que se pretendía aprobar.

Aparentemente el panorama ha cambiado, o eso espero: hasta hace pocos días, como antes expresé, existió la posibilidad de que la Cámara de Diputados diera media sanción a éstas iniciativas, casi en el vacío: sin que exista un plan nacional de lucha y asistencia contra las adicciones, y estando aún sin reglamentar la Ley de Salud Mental.

Ahora existe cierto consenso de/en que es necesario avanzar primero en un Plan de Acción de lucha contra las adicciones, en el marco de la reglamentación y plena vigencia de la Ley de Salud Mental.

Más allá de la postura que tengamos respecto de la despenalización, el problema de las drogas, tanto por su profundidad y complejidad, como por el altísimo número de personas afectadas por ellas, reclaman que avancemos en éste sentido.

El Informe de las Naciones Unidas sentencia:

“Las drogas ilícitas socavan el desarrollo económico y social, fomentan la delincuencia, la inestabilidad, la inseguridad y la propagación del VIH”[4]. Esto no es nada nuevo, pero nunca está de más recordarlo y tenerlo presente a la hora de implementar políticas públicas en la materia. Erradicar de la Argentina las drogas, será una tarea difícil y costosa, pero en el mediano y largo plazo es una inversión en desarrollo humano, estabilidad, seguridad y salud.

Hemos llegado a un punto en que no podemos seguir manteniendo el “status quo”, la sociedad demanda la adopción de medidas y soluciones. Ésta pausa que hubo en lo referido a la despenalización, nos da una nueva oportunidad de encarar el problema de forma integral. Si la desaprovechamos, la Patria nos lo demandará.

[1] Naciones Unidas, Informe Mundial sobre las Drogas.
Puede descargarse: http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/WDR2012/Executive_summary_spanish.pdf

[2] Detrás del la frase “despenalización de las drogas” hay tres fenómenos que pueden ser objeto de esa medida: el consumo, la producción, y la distribución de sustancias psicoactivas, o todas ellas.

[3] Diario Página 12. Lunes 9 de Julio de 2012. Nótese que en la volanta del artículo dice “APUNTES SOBRE LA DESPENALIZACION DE LA TENENCIA PARA USO PERSONAL” lo que contribuye gravemente a la desinformación de la Opinión Pública y de la ciudadanía a la que hago referencia en ésta nota, ya que el Congreso no está debatiendo la despenalización de la tenencia personal, sino todas las etapas mencionadas supra.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-198238-2012-07-09.html

[4] Naciones Unidas, Informe Mundial sobre las Drogas.
Puede descargarse: http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/WDR2012/Executive_summary_spanish.pdf

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