Por Pamela F. Vallet Por primera vez en la historia electoral de la ciudad el recinto no contará con las siglas de dos de los partidos predominantes de la política nacional: la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista. Los varones y mujeres de estos tradicionales partidos tendrán su expresión política en bloques distintos y opuestos. Esta realidad pone de manifiesto la aparición de una nueva manera de hacer política, donde priva el interés personal ante los proyectos colectivos de los partidos políticos.
Por lo tanto, vamos a ver en el futuro cuerpo a legisladores peronistas, radicales, socialistas mimetizados en diferentes bancadas, algo impensado hasta no hace mucho tiempo. Entonces, cuando los porteños elijan al próximo jefe de Gobierno y a los legisladores -el 3 de junio- ninguna de estas estructuras partidarias presentarán candidatos propios, ni boletas electorales con su sello distintivo. Los jóvenes que voten por primera vez no sabrán que la pluma y el martillo representan al centenario Partido Radical y que el escudo de las manos que entrelazan una bandera simboliza al Partido Justicialista, creado por el general Juan Domingo Perón hace más de 50 años.
En esa dirección podría decirse que mucho tuvieron que ver los asesores mediáticos, ya que a la hora de diseñar los afiches electorales realzan o privilegian la imagen antes que el mensaje.
Basta con recorrer la ciudad para ver que los candidatos aparecen sin identidad partidaria o sello que los referencie, algo que tuvo origen en la UCR con la llegada de candidatos notables y que ahora se da también en el PJ con el nacimiento del Frente para la Victoria.
Ahora, la gente ¿vota caras o personajes y no ideologías? Lo primero que uno percibe es que grandes sectores de la sociedad están más interesados por la figura del candidato antes que por su plataforma y no le otorgan importancia a las referencias partidarias o su ideología, aunque otro sector -minoritario por cierto- sigue sosteniendo sus banderas ideológicas a la hora de emitir su voto.
Tal vez la ciudad de Buenos Aires es el distrito donde más creció la volatilidad del sufragio y, por ende, la aparición de nuevos movimientos y candidatos, como sucedió con la irrupción de Luis Zamora, Gustavo Beliz, Carlos “Chacho” Alvarez, entre otros, ahora desdibujados.
Hoy la Legislatura porteña es un espejo de esta fragmentación constante, donde se puede apreciar un festival de 11 minibloques unipersonales que, a partir del 10 de diciembre, desaparecerán -quedando solamente dos de ellos-, aunque luego con el devenir del tiempo se produzcan en los bloques mayoritarios algunos desprendimientos como siempre sucede por desavenencias personales o partidarias.
RadiografíaAdemás de este hecho, surge algo más que curioso: Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus, los principales candidatos a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se sienten identificados con el amplio y generoso ideario peronista. Por lo tanto, quien triunfe en la compulsa puede ser un potencial aliado del presidente Néstor Kirchner, más allá de la campaña sucia que se instaló en la ciudad.
Ahora bien, muchas son las especulaciones giradas en torno de los resultados del próximo sufragio y especialmente hay grandes expectativas por la reaparición de Aníbal Ibarra dentro del ámbito capitalino, ya que deberá enfrentar a muchos de los diputados que votaron a favor de su destitución y a los padres de Cromañón.
Fuentes legislativas hablan de una posible “estrategia” por parte del destituido jefe de Gobierno, quien al asumir como legislador conformaría un bloque propio, de cuatro integrantes, bajo el nombre de Diálogo por Buenos Aires, que actualmente acompaña en la fórmula al Frente para la Victoria. La mayoría de los encuestadores sostiene que la imagen de Ibarra en el distrito es alta, prueba de ello es su presencia activa en la campaña de Filmus.
Algunos de los consultores dicen que esta elevada intención de votos del ex jefe comunal obedecería a que los porteños lo quieren en el Parlamento para ejercer un papel de fiscal del futuro gobierno.
Si se cumple el vaticinio de los encuestadores, Ibarra obtendrá más votos y legisladores que el candidato del kirchnerismo, Ginés González García, quien lograría tres bancas. Toda una paradoja.
Por lo tanto, ambas fuerzas sumarían en la nueva composición del cuerpo 15 legisladores, manteniendo sus respectivas identidades. Es decir, el FpV con sus 11 diputados por un lado -pierde cuatro bancas- y Diálogo por Buenos Aires con sus cuatro legisladores por otro.
Por el lado del telermismo el panorama ofrece esta característica: Más por Buenos Aires lograría colocar en la Legislatura cuatro diputados, tres que responderán al actual jefe de Gobierno y el cuarto perteneciente es del Partido Socialista, que seguramente conformará con Verónica Gómez un bloque propio.
Su aliada electoral, Elisa Carrió, que lidera la Coalición Cívica, obtendría -siempre y cuando se cumplan los pronósticos de los encuestadores- cuatro diputados, los que sumados a los que continúan con sus mandatos (cuatro miembros) le garantizan una bancada de 9 integrantes. O sea gana 3 legisladores.
Resta saber si los dos rebeldes del ARI alineados ahora bajo la sigla Autonomía Porteña continuarán con su bloque propio o se integran a la nueva fuerza. Todo un misterio a develar.
Si sumamos a Más Buenos Aires, Coalición Cívica y el PS tendrían 13 diputados. Habría que ver cómo sigue esta alianza electoral, ya que la misma fue construida por acuerdos coyunturales.
A diferencia de las anteriores fuerzas, el PRO no padece esas dificultades, a pesar de estar compuesto por tres sectores: el macrismo puro alineado en Compromiso para el Cambio, los peronistas de Juntos por Buenos Aires y Recrear que responde a Ricardo López Murphy. ¿Se unificarán estos tres bloques en uno? Si Macri gana favorecerá el clima de unidad, ahora si el resultado le es adverso. Dios dirá...
Más allá de estas especulaciones, el mensaje de las urnas les permitirá que la representación parlamentaria trepe a 27 diputados, apenas a cuatro bancas para obtener quórum propio. El sueño dorado de toda fuerza política.
Nuevos y viejosLo cierto es que la próxima Legislatura promete ser muy interesante, ya que incorporará en sus bancas a una importante cantidad de caras ya conocidas o que tuvieron alguna trayectoria dentro de la actividad política y otros totalmente nuevos, casi el 63 por ciento.
Algunos de estos casos son: Aníbal Ibarra (ex diputado y ex jefe de Gobierno), Ginés González García (desde hace cinco años ocupa el cargo de ministro de Salud de la Nación), Eduardo Epszteyn (ex ministro de Desarrollo Sustentable), Gabriela Cerruti (actual ministra de Derechos Humanos y Sociales de la ciudad), Raúl Fernández (ex jefe de Gabinete porteño y tiene además en su haber dos mandatos como concejal), Raúl Puy (dos mandatos como diputado por el Partido Socialista), Cristian Ritondo (actual diputado nacional), Oscar Moscariello (diputado en la segunda Legislatura y ex secretario administrativo), Diana Maffía (ex defensora del Pueblo), Gabriela Alegre (ex subsecretaria de Derechos Humanos) y Juan Cabandié (nieto recuperado nacido en la ESMA y pedido especialmente por Kirchner), entre otros.
Ahora sólo resta esperar el veredicto de los vecinos para ver cómo realmente quedará conformado el cuerpo de la nueva Legislatura porteña, donde es de esperar que no se produzca una atomización de los bloques como viene ocurriendo desde hace tiempo, ya que no es positivo para lograr una buena gestión del Parlamento.
Este es un contenido exclusivo de la Revista.
Suscríbase al Semanario Parlamentario.