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Volvieron los cortes de energía y en los últimos días se empezaron a repetir las caras de preocupación, tanto de funcionarios como de empresarios, quienes coinciden que a esta altura es muy difícil que se pueda mantener la demanda y el consumo sin tener relativamente resuelta la situación de los servicios.
De acuerdo con la evaluación que han hecho entidades como la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara de Productores de Alimentos (Copal), los cortes sucesivos en el suministro de gas y de electricidad a los usuarios no residenciales podría tener un fuerte impacto en la actividad económica de la segunda parte del año. Una fuente de la central fabril advirtió que “tal como está el panorama los cortes están afectando el ritmo de producción de distintos sectores”.
“El problema es que los cortes no se están dando solamente en aquellas empresas que tienen contratos interrumpibles, sino también en los que figura la cláusula ininterrrupibles”, señaló la fuente.
Subrayó que hay empresas que ya suspendieron turnos de producción y que en la medida que esto continúe afectará el trabajo de empleados de diversos sectores. A su vez, una fuente de Copal consideró que una de las alternativas concretas es que las propias empresas comiencen a contratar servicios adicionales de prestación de energía, tal como se había evaluado en el mes de marzo.
“Pero esto tiene un costo adicional muy alto que se va a reflejar en los precios de los productos, lo cual acrecienta la inflación”, admitió el mismo dirigente empresario. De allí es que, entre los hombres de negocios, se estima que la situación energética ya está provocando una desaceleración en el crecimiento de la industria.
Por eso, los últimos datos fueron positivos pero no tan alentadoras como se venían observando hasta hace poco tiempo.
La producción industrial en mayo creció 6,3% en forma interanual, pero hace pocos meses atrás esa suba se situaba en niveles de alrededor del ocho por ciento.
En el Gobierno admiten que no hay muchos instrumentos para tratar de paliar esta situación. Fracasado el alcance del plan de ahorro de energía que se implementó este año, el déficit de gas, de GNC y de electricidad lleva invariablemente a realizar ahorro forzoso a través de los cortes. El problema es que la solución de este problema requiere inversión y un tiempo prudencial. Pero con un punto neurálgico: aún no se vislumbra ninguna solución para los marcos regulatorios, la renegociación de los contratos, en función de una reestructuración tarifaria y compromisos de inversión.
Y justamente, con respecto a la inversión, el Instituto Argentino Ejecutivo de Finanzas (IAEF) resaltó en su último informe la necesidad de implementar nuevas formas y mecanismos de financiamiento para la inversión.
“Si el esquema de autofinanciamiento de la inversión privada se agotara, la alternativa para permitir que siga aumentado la inversión pasa por una mayor participación del financiamiento a largo plazo bajo condiciones de mercado”, concluye el informe.
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