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Los cursos de acción de esta ley desde que arribó al Senado de la Nación, y después reforzada con miles de firmas de apoyo entregadas por el ministro de Salud, Ginés González García, a Daniel Scioli, estaría en vísperas de lograr un consenso entre las partes, lo que abre la posibilidad de acordar un texto que satisfaga a ambos sectores en pugna. En particular a los reclamos de las siete provincias involucradas en la industria del tabaco.
El Gobierno asumió el compromiso de impulsar esta norma al suscribir el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el control del Tabaco, el primer tratado internacional de salud pública, que actualmente ha sido firmado por 168 países, entre ellos la Argentina, y que ya ratificaron alrededor de 80.
La ley prevé la prohibición de la publicidad y promoción en forma directa o indirecta de producción de productos del tabaco, la que sólo se admitirá en el interior de los quioscos.
Asimismo prohíbe fumar en ambientes laborales, lugares públicos y medios de transportes, la venta a menores de 18 años y la venta de cigarrillos sueltos en máquinas automáticas, por correo, Internet u otros medios.
La iniciativa prevé diversas medidas que deberán advertir a los usuarios sobre los peligros de este cuestionado placer, mortal para los especialistas. Las estadísticas indican que en el país fuman aproximadamente el 33 por ciento de la población mayor de 13 años, y que mueren alrededor de 40 mil personas por año por enfermedades derivadas del consumo de tabaco.
El placer de acordar
De acuerdo con el testimonio de varios senadores, entre ellos el peronista salteño Marcelo López Arias, y el radical jujeño Gerardo Morales, se están dando pasos firmes para acordar con las autoridades del Ministerio de Economía, en una negociación monitoreada personalmente por Felisa Miceli.
El acuerdo pasaría por introducir un artículo en la ley que transforme en un porcentaje el monto fijo que actualmente reciben a través del Fondo del Tabaco.
De esa forma se evitaría una caída abrupta en los ingresos de los productores tabacaleros, que conforman un sector de importancia económica en las provincias del noroeste.
Negociaciones que tuvieron como fondo un plenario de comisiones de la Cámara alta presidido por la presidente de la comisión cabecera, la de Salud y Deporte, Haidé Giri, que pretendía aprobar el dictamen de ley para prevenir y combatir el tabaquismo. A pesar del anuncio el plenario fue levantado.
El plenario requería para funcionar un mínimo de cinco senadores por cada una de las seis comisiones (Presupuesto y Hacienda, de Agricultura, Ganadería y Pesca, de Industria y Comercio, de Economías Regionales, y de Medios de Comunicación) que participaban del mismo, lo cual no se cumplió pese a que se esperó media hora después del inicio pautado para la reunión.
De prosperar el acuerdo con el Palacio de Hacienda, el que va a demandar más de una reunión, el plenario se realizaría antes del inicio de las vacaciones de julio.
El proyecto original fue impulsado en la Cámara alta por el Ministerio de Salud, pero venció su plazo para ser tratado; luego hay iniciativas similares presentadas por senadores de distintos bloques, los que nunca lograron dictamen favorable.
Cabe señalar que en la Cámara baja hay proyectos similares que, sin embargo, quedaron paralizados el año pasado por falta de tratamiento. Inclusive uno de los autores, que proviene de una de las siete provincias tabacaleras, reveló bajo riguroso off the record que lo presentó a pedido del ministro Ginés, pero que “no movería un dedo para su avance”.
Los proyectos apuntan a regular la comercialización de productos elaborados con tabaco y controlar los efectos que su consumo producen en la salud humana, pero toda ley tiene un texto y un contexto.
Y en este caso puntual el contexto es el descripto y que condiciona su aprobación, salvo que los 21 senadores y 48 diputados que representan a las provincias de Jujuy, Salta, Chaco, Corrientes, Misiones, Tucumán y Formosa, den su conformidad al acuerdo en marcha con el Ministerio de Economía. Ellos, más los gobernadores, en rigor de verdad.
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