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“El Gobierno debe cambiar la forma de gobernar”
Rosendo Fraga advierte que el conflicto no puede ser el medio de acumulación de poder permanente, en una entrevista en la que sostiene también que la Presidenta tuvo la oportunidad para independizarse de su esposo, pero no la quiso aprovechar.
15 de agosto de 2008
Sin una recomposición de la relación de Kirchner con el peronismo, pueden enfrentarse problemas de gobernabilidad”, advierte Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. En diálogo con Parlamentario, analizó el panorama político que se abre tras el conflicto del Gobierno con el campo, las polémicas con las encuestas y la difícil relación entre la primer mandataria y su vice.

Convencido de que Cristina Fernández no hizo más que ratificar por completo su gestión en su promocionada conferencia de prensa, el analista político sugiere cuál podría ser el mejor favor que el ex presidente le podría hacer a su esposa.

- Si el contacto con la prensa fue siempre una característica de Cristina Kirchner desde que se hizo conocida en Buenos Aires, teniendo en cuenta el buen manejo que hace del discurso, ¿por qué cree que es tan remisa a mantener esos contactos?

- Cristina nunca se caracterizó por una buena relación en términos conceptuales. Tuvo sí relación con determinados periodistas. Pero, además, una cosa es actuar como legislador y otra como Presidente.

- ¿Podrá Cristina abandonar el segundo plano, al que la relegó su esposo?

- La crisis que significaron la movilización de Palermo y la derrota en el Senado dieron a Cristina la oportunidad de independizarse de Kirchner. Pero ha decidido no usarla. La salida de Alberto Fernández y la confirmación de todo el Gabinete, incluido Guillermo Moreno, confirman que por ahora no quiere tomar distancia política del ex presidente.

- Si bien debe reconocerse que es imposible separar políticamente a los Kirchner, ¿cuál sería el mayor favor que podría hacerle Néstor Kirchner al gobierno de su esposa?

- Para contribuir a que la Presidenta consolide una imagen propia tras la crisis, podría pedir licencia a la presidencia del PJ por un par de meses y viajar al exterior para estudiar la reorganización de los sistemas de partidos, tema que siempre él ha planteado como prioritario. Tras un período de este tipo, su retorno sería con una Presidente consolidada y en consecuencia pienso que los efectos al retorno serían de menor incidencia política para la figura presidencial.

- ¿Cree que éste es el tipo de Gobierno que imaginó Cristina al asumir la presidencia?

- Supongo que Cristina imaginó un Gobierno diferente, por la sencilla razón de que nunca un Gobierno electo asumió desde 1983 con una situación económica tan favorable, un contexto internacional tan positivo y una acumulación de poder político-institucional sin precedentes en un cuarto de siglo, siendo el Gobierno que se ha desgastado más rápido.

- Un encuestador, que trabaja asiduamente con el kirchnerismo, ha dicho que hay mucha manipulación en las encuestas en oposición al Gobierno. ¿Qué tanto de realidad puede haber en semejante aseveración?

- En cuanto a los sondeos, pienso que hay más argumentos para sostener que son manipulados los sondeos que dan cuenta que la imagen positiva del Gobierno sigue encima de los 50 puntos, como si el conflicto con el campo y sus consecuencias no hubieran existido, que los que muestran una caída importante.

- Teniendo en cuenta precisamente el manejo que el kirchnerismo hizo durante su gestión con las encuestas, ¿habrá un antes y un después de los K para esta actividad, en términos de credibilidad?

- El Gobierno ya ahora casi no difunde los sondeos que le dan entre 50 y 60% de popularidad, y no porque no los tenga, sino porque sabe que no resultan creíbles.

- ¿Cree que en el fondo este Gobierno podría admitir que Julio Cobos le hizo un favor con su voto en el Senado?

- Lo puede admitir algún funcionario, pero no creo que lo hagan Néstor o Cristina Kirchner. Las manifestaciones de Cristina en la conferencia de prensa son por demás elocuentes. Con perspectiva, en el futuro, a lo mejor puede ser.

- ¿Cómo imagina que será la relación con Cobos de acá a 2011?

- La relación será mala. Pero el tema es que hace falta encontrar cierto nivel mínimo de convivencia, sino cada viaje de Cristina al exterior puede ser un momento de tensión política.

¿Tiene una segunda oportunidad la Concertación, o esa experiencia ya no tiene retorno?

- Creo que la Concertación, como concepción política, está terminada, más allá de que algunos gobernadores provenientes de la UCR sigan cerca del Gobierno por necesidades económicas. Quizás una nueva versión de la transversalidad, con un peronismo que se está alejando del kirchnerismo y algunos grupos provenientes de la izquierda que se han transformado en su expresión más leal, pueda ser la opción posible. Sería una suerte de reedición de lo que fue el camporismo 35 años atrás.

- ¿Por qué cree que el Gobierno conserva cerca suyo a personajes como Moreno o D’Elía? ¿Les sirven para absorber los ataques que en caso contrario estarían directamente dirigidos contra los Kirchner?

- Tanto la presencia de D’Elía como la de Moyano tienen que ver con la necesidad de tener grupos con los cuales no perder el control de la calle, que el kirchnerismo considera vital para no perder el poder. En cuanto a Moreno, se lo mantiene porque reemplazarlo sería darle una victoria a quienes reclaman su cabeza y porque se hace necesario si la política es continuar con el control de precios fáctico que se está implementando.

- Usted ha dicho que, en lo institucional, el Gobierno de Cristina sigue mostrando la misma línea que su marido y que, pese a tener el control de las dos cámaras del Congreso, Kirchner hizo uso y abuso de los DNU y los superpoderes. Sin embargo, la Presidenta hace alarde que no usará los DNU y ha dicho que el tema de los superpoderes es una cuestión superada. ¿Qué piensa al respecto?

- Sobre los DNU, creo que tiene razón. En cuanto a los superpoderes, siguen siendo de uso diario para la determinación del gasto de lo recaudado por encima del Presupuesto. Es posible que en el Congreso la oposición proponga la derogación de los superpoderes y ello pondrá a prueba la vocación de la Presidenta al respecto.

- “Hemos avanzado en calidad institucional”, es una frase que repite persistentemente la Presidenta. ¿Cree que es así?

- Por lo menos no lo demuestran las calificaciones internacionales como las de Transparency International, ni tampoco la opinión pública argentina. Ello no quiere decir que no se registren hechos puntuales. Lamentablemente, en todas las calificaciones y sondeos internacionales, incluidos los de autopercepción de cada país, la Argentina sale mal calificada en el contexto latinoamericano.

- ¿El campo se ha constituido definitivamente en un actor central de la política nacional? ¿Podrían surgir otros sectores corporativos para ocupar ese tipo de lugares preponderantes?

- El campo se ha transformado en un actor central, porque los integrantes de la cadena agro-industrial, que genera directa o indirectamente un tercio del empleo, han tomado conciencia de pertenencia. Entre el 10 y el 15% del electorado ahora votará pensando en el campo, aunque sus diferencias políticas e ideológicas no le permiten transformarse en opción partidaria. El reclamo por la inseguridad es creciente y puede volver a generar un tipo de reclamo social como el que protagonizó Blumberg. La Iglesia es un sector que puede tener capacidad de movilización si el Gobierno sigue profundizando el conflicto con ella.

- ¿La oposición ha sabido capitalizar esta debacle oficialista?

- La oposición no ha podido capitalizar el desgaste del Gobierno porque carece de la capacidad que sí mostró el campo a través de la Comisión de Enlace. Pero sí han crecido determinados dirigentes, como Hermes Binner y Julio Cobos en el no-peronismo y Reutemann y De la Sota en el peronismo.

- Se asegura que el PJ es un partido en ebullición, ¿qué destino le ve al manejo de Néstor Kirchner al frente del partido?

- Si el Gobierno no cambia su orientación política -y pienso que es difícil que lo haga-, el peronismo va a profundizar su distanciamiento del kirchnerismo, que por otro lado recién asumió al peronismo como tal hace sólo cinco meses. Creo que no habrá un desplazamiento de Kirchner de la jefatura partidaria, sino que el año próximo, en varios distritos, el peronismo puede ir a elecciones sin Kirchner, como lo hizo en San Luis el año pasado.

- A propósito del justicialismo, que se ha constituido claramente en el mayor punto de apoyo para el ex presidente, usted ha dicho que allí se puede encontrar su mayor enemigo. ¿De quién o de qué habla?

- Creo que la disidencia peronista es el problema político central del kirchnerismo. Cobos desempató en el Senado, porque una decena de senadores del PJ votaron contra el oficialismo. El voto de Cobos fue un azar, un justicialista más o menos que hubiera votado a favor o en contra del oficialismo y el voto del vicepresidente no se hubiera dado. Sin una recomposición de la relación de Kirchner con el peronismo, pueden enfrentarse problemas de gobernabilidad.

- Se dice que el Partido Justicialista es un animal embravecido cuando huele sangre. Pasó con De la Rúa después de las legislativas de 2001. ¿Podría pasar con esta administración?

- La historia muestra que hay semejanzas y analogías, pero no repeticiones matemáticas o mecánicas. Faltan 16 meses para la elección presidencial y el Gobierno, si cambia, puede recomponer tanto con Cobos como con el PJ, pero el problema es que hasta ahora no parece dispuesto a hacerlo. A diferencia del 2001, el Gobierno de Cristina, aunque desgastado, tiene a su favor una situación económica interna y externa mucho más favorable que entonces y ello no es un dato menor.

- Si Eduardo Duhalde ocupa el papel de “coordinador del antikirchnerismo”, como usted ha dicho, ¿podría ser el ex presidente quien capitalice un eventual fracaso de esta gestión, o Duhalde está pensando en elaborar un nuevo candidato, como hizo en 2003 para parar la vuelta de Menem a la Casa Rosada?

- Duhalde ha dicho públicamente que el candidato presidencial del peronismo puede ser Reutemann o De la Sota. Pienso que es un pensamiento genuino y no meramente táctico.

- ¿Cuál cree que puede ser el punto débil en el que el Gobierno debiera hacer mayor hincapié para repuntar?

- El Gobierno tiene que cambiar la forma de gobernar -valga la redundancia-. Es que, como dijo Binner públicamente el 14 de junio: Esta forma de gobernar ha llegado a su fin. El conflicto no puede ser el medio de acumulación de poder permanente. El diálogo y el consenso tienen que pasar a ser el nuevo eje de la política. El nuevo jefe de Gabinete parece intentarlo tímidamente, pero la pregunta es si finalmente tendrá el apoyo de los Kirchner para cambiar realmente la política que puede haber sido exitosa en otro momento, pero que ahora ha dejado de serlo, más allá de que a uno le guste o no.

- Se afirma que gobiernos extranjeros esperan aquí otra crisis política en los próximos 60 días. ¿Cree que están dadas las circunstancias para que ello ocurra?

- Si se entiende por crisis política que se reabra el conflicto con el campo, que empeoren las relaciones con el peronismo, el vicepresidente, la Iglesia Católica o los medios de comunicación o aumente más la inflación, todo esto es posible. Si por crisis política se entiende que caiga el Gobierno, como sucedió con De la Rúa, la respuesta es que definitivamente ello no puede pasar. La administración Kirchner debe continuar y si gobierna mal entonces perderá las elecciones legislativas de octubre del año próximo y hasta entonces tiene tiempo suficiente para ganarlas, siempre y cuando, en mi opinión, cambie el rumbo.