Parlamentario
Los personajes legislativos de 2016
Por razones positivas o negativas, estas son las figuras políticas que para el Congreso de la Nación se destacaron por diversas razones a lo largo del año que acaba de concluir.
27 de enero de 2017
MAURICIO MACRI. El presidente arrancó soslayando al Poder Legislativo con un DNU a través del cual quiso imponer “en comisión” a dos jueces para incorporar a la Corte Suprema de Justicia. Luego volvió sobre sus pasos y mantuvo una relación armoniosa con el Parlamento, alterada por el veto de la Ley Antidespidos, que a la postre no generó mayores reacciones adversas.



MIGUEL PICHETTO. Se convirtió en el hombre fuerte del Senado, y por ende tuvo la llave de todas las leyes en ese cuerpo. Fue interlocutor destacado del Gobierno, pero también desde la propia oposición: Sergio Massa buscó en todo momento tender puentes con el rionegrino, de modo tal de generar acciones conjuntas en ambas cámaras. Transformado en la representación institucional más encumbrada del peronismo, fortaleció su posición apoyándose en los gobernadores y el movimiento sindical. Logró balancearse además al frente de un bloque muy grande y diverso, y logró concluir el año con fricciones, pero sin fracturas.



GABRIELA MICHETTI. La vicepresidente de la Nación arrancó el año anunciando 2.035 despidos en la Cámara alta, tras lo cual acordó con los jefes de bancadas crear una comisión para verificar la existencia de “ñoquis” en el Senado. Terminó reincorporando al 18% de esos empleados. Emprendió fuertes recortes presupuestarios y buscó dar una imagen de austeridad en la Cámara alta. Pese a ello, no retrotrajeron el aumento de dietas, como sí sucedió en Diputados. El robo de dinero en su domicilio terminó comprometiéndola judicialmente por una denuncia relacionada con el origen de esos fondos. El manejo de las sesiones por parte suya no fue de lo más destacado.

SERGIO MASSA. Arrancó el año viajando con Mauricio Macri a Davos, y como tal ocupando un rol preferencial a la hora de plantear alianzas para la aprobación de leyes. Y fue clave en ese sentido, aunque atravesó una relación cambiante con el Gobierno, desde donde le reprocharon sus demandas excesivas, pero lo que no le perdonaron fue la postura en torno a la reforma del Impuesto a las Ganancias. Por ese tema el presidente lo calificó de “impostor” y el jefe de Gabinete como “la persona menos confiable de la política”.

MAXIMO KIRCHNER. Había mucha expectativa respecto del primer año del hijo de los Kirchner en una banca de diputado, y el líder de La Cámpora arrancó con todo, dando un discurso mesurado pero contundente en la sesión sobre el pago a los holdouts, la primera ley importante que trató el Parlamento en 2016. Allí reclamó al Gobierno: “Solo pedimos que vayan y negocien mejor”. Previamente su nombre había hecho mucho ruido con una insólita disputa entre La Cámpora y las autoridades de la Cámara por la preservación de un despacho para él, en el Palacio Legislativo. Rápidamente, se fue apagando: no habló más en el recinto, y presencia testimonial en las sesiones y las comisiones. Bastante repercusión tuvieron sus notas en medios K, eso sí. No mucho más a nivel legislativo.

DIEGO BOSSIO. Fue clave en la primera ruptura del bloque K, cuando junto a un grupo de diputados armó el bloque Justicialista, que si bien presidió Oscar Romero, fue el extitular de la ANSeS el diputado al que se tuvo siempre como referente del mismo.

AXEL KICILLOF. En su primer año como legislador, el exministro de Economía se mostró muy activo en el Congreso, comenzando por el debate por el pago a los holdouts, y tuvo mucha participación en todos los debates de cuestiones económicas que se trataron. Al final del año, fue la figura visible del proyecto de Ganancias que impuso en primera instancia la oposición en Diputados. También tuvo su problema judicial, al quedar procesado por el juez Claudio Bonadio en la causa dólar futuro.

JOSE OTTAVIS. Arrancó el año renunciando a la presidencia del bloque kirchnerista de la Cámara baja bonaerense, pero su pico mediático lo tuvo en el verano con su romance con la griega Vicky Xipolitakis. Fue figura repetida en la mesa de Mirtha Legrand y terminó poniéndose las plumas subiendo al escenario teatral con Moria Casán. La visibilidad mediática le dio posibilidades por hacer escuchar sus pronunciamientos políticos, pero previsiblemente fue cada vez menos influyente. Una de sus frases destacadas del año: “De política no vive nadie que sea honesto”.

LUCIANO LASPINA. Como presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el joven diputado nacional santafesino trabajó a destajo, con las leyes más importantes que envió el Ejecutivo al Parlamento. Un año legislativo muy activo.


NORMAN DARIO MARTINEZ. Al estallar el escándalo de los Panamá Papers, el diputado neuquino se hizo conocido denunciando penalmente al presidente Mauricio Macri, para que se lo investigara por posible evasión impositiva. A lo largo del año fue ampliando sus denuncias y fue de los kirchneristas más críticos del Gobierno de Cambiemos.



NICOLAS MASSOT. El presidente del bloque del Pro fue, previsiblemente, una de las grandes figuras del oficialismo, con más participación fuera del recinto que adentro. Partícipe necesario en cuanta negociación emprendió el oficialismo, el diputado por Córdoba quedó precisamente por esas negociaciones embretado en una polémica al filtrarse una fotografía que exhibía un chateo de WhatsApp con Diego Bossio, que hasta despertó una denuncia judicial que no prosperó.

MARGARITA STOLBIZER. La líder del GEN venía de tocar fondo en las presidenciales de octubre, pero se recompuso, a fuerza de las denuncias que pusieron en problemas serios a la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, quien la tildó de “burra e ignorante”, denotando la preocupación que le causaban las causas Hotesur y Los Sauces. Pero fue más que denuncias: su peso específico creció al punto tal de disputársela como aliada tanto Cambiemos, como Sergio Massa, con el que todo indica que terminará jugando electoralmente este año.

HECTOR RECALDE. Arrancó conduciendo un bloque de un centenar de diputados, que fue desgajándose al punto tal de perder un tercio. Pudo ser peor, según advertían muchos. Cumplió las órdenes provenientes desde Santa Cruz y no le dio tregua al Gobierno, a pura conferencia de prensa y denuncia de toda irregularidad posible que les dio un resquicio para criticar.

FACUNDO MOYANO. El dipusindical fue uno de los que más insistió a lo largo del año con la reforma de Ganancias. Muy crítico del Gobierno, tuvo también su costado mediático por un presunto romance con Susana Giménez que las partes involucradas desmintieron, pero que el hijo de Hugo Moyano se encargó de capitalizar en materia de conocimiento público, de cara al futuro.

JULIAN DINDART. Era titular de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia hasta que fue desplazado, denunciado por la oposición por sus declaraciones “misóginas”. Fue porque desempolvaron que tres años antes, como ministro de Salud correntino, había dicho que “algunas (chicas) se embarazan hasta porque tienen un recurso económico como premio, pero son varias las razones”. Su papel legislativo quedó muy apagado y fue uno de los 11 diputados que no hablaron en el recinto en todo el año.


JULIO DE VIDO. Tenía otras expectativas el exministro de Planificación Federal cuando llegó al Parlamento. Considerándose autoridad en la materia reclamó para sí mismo la titularidad de la Comisión de Energía, y ya de entrada su comprovinciano radical Eduardo Costa reclamó su remoción “por inhabilidad en el ejercicio de su cargo”, recordándole que “tuvo a su cargo la política energética” del país durante 12 años, responsabilizándolo del “desabastecimiento” que sufrió el país en varios rubros. Luego sus problemas se agravaron, cuando la Cámara terminó autorizando que la Justicia pudiera allanar su domicilio. Terminó el año procesado y con un juicio oral y público en el futuro inmediato, con final oscuro.

RICARDO ECHEGARAY. El extitular de la AFIP fue el elegido por Cristina Kirchner para encabezar la Auditoría General de la Nación, pero su designación fue obturada de entrada por Elisa Carrió, que presionó a los presidentes de ambas cámaras por autorizar su designación y lo denunció para que no pudiera asumir. Fue acompañado en la movida por Mario Negri y Nicolás Massot. Finalmente Echegaray se quedó con las ganas de asumir: procesado y fuera de la AGN.

ALEJANDRA GILS CARBO. La procuradora general de la Nación arrancó el año denunciada por Elisa Carrió, que consideró “evidente” que ella había sido “partícipe necesaria de maniobras de encubrimiento agravado respecto de al menos Lázaro Báez y de las más altas esferas del Ejecutivo”. Luego fue la propia Lilita la que frenó el proyecto que iba a quitarle funciones a la Procuradoría, sugiriendo en cambio desplazarla por la vía del juicio político, que no tiene posibilidades de prosperar en el Congreso. En síntesis, terminó el año con la misma fortaleza con que lo había iniciado.

MARCOS PEÑA. El jefe de Gabinete visitó cuatro veces el Congreso, y en el primer informe que brindó en Diputados se mostró dispuesto a no quitarle el cuerpo a la pelea con el kirchnerismo, al que ante sus constantes críticas replicó: “Debe ser muy duro para ustedes ver las imágenes de lo que está pasando con (Lázaro) Báez en este momento”.

PABLO TONELLI. El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja ocupó un lugar en el Consejo de la Magistratura que fue objetado insistentemente por el kirchnerismo duro. Protagonista en temas como la Ley de Información Pública, la discusión de los DNU y proyectos como los debates presidenciales y los traspasos, y sobre todo los fueros, por su cargo también fue miembro informante de la reforma electoral y no ocultó sus discrepancias con el proyecto de paridad de género, que se incorporó en la norma general.

CAROLINA GAILLARD. La entrerriana preside la Comisión de Salud de la Cámara baja y entre otros temas fue una de las más enfáticas defensoras del proyecto sobre el uso medicinal del Cannabis. Tironeada por el gobernador de su provincia para votar en línea con el Gobierno nacional, generalmente se resistió, aunque en determinadas leyes accedió a hacerlo. Mostró su permanencia en el kirchnerismo con su reclamo a favor de la libertad de Milagro Sala.

JULIO COBOS. El senador radical pudo celebrar la aprobación de su proyecto de “Casa de Ahorro”, que consiste en la creación de un sistema de ahorro en metros cuadrados y créditos hipotecarios para diferentes sectores de la sociedad.

JUAN JOSE ARANGUREN. Fue de los funcionarios omnipresentes en múltiples sesiones y proyectos reclamando su presencia en el Parlamento, al que concurrió en dos oportunidades, una a cada cámara. Obviamente para reclamarle por los aumentos tarifarios, el punto más criticado del Gobierno a lo largo del año.

GRACIELA CAMAÑO. Muy respetada por propios y extraños, la diputada fue una espada clave del massismo en Diputados y su papel preponderante se vio coronado con la obtención de un nuevo Premio Parlamentario para ella. A instancias de Cambiemos y el Frente UNA se acordó activar la Comisión Bicameral del Ministerio Público y fue elegida para presidirla.

GUILLERMO CARMONA. Fue uno de los kirchneristas más críticos del Gobierno, al que entre otras cosas enrostró durante todo el año cuestiones de política exterior. Objetó con dureza la política oficial en torno a Malvinas y reclamó insistentemente la presencia de Susana Malcorra, a la que objetó desde que se candidateó para presidir la ONU. Fue también impulsor de un curioso proyecto contra la “CEOcracia”.

LUIS PETRI. El radical mendocino fue una de las caras nuevas del oficialismo que se destacó, en su rol de presidente de la Comisión de Seguridad Interior, en el marco de la gran cantidad de proyectos relacionados con justicia y, justamente, seguridad, tales como precursores químicos, o Ley del Arrepentido, por citar solo dos casos.

ROGELIO FRIGERIO. Definido a mediados de año por Parlamentario como “el senador 73”, el ministro del Interior tiene un papel central en la Cámara alta, por su rol como interlocutor permanente de los gobernadores. Su rol fue fundamental para tejer un acuerdo de gobernabilidad en el recinto del Senado. No puede dejar de destacarse que cuando se produjo el traspié con Ganancias, en Diputados, él andaba de viaje por China; a su regreso, se revirtió la situación. Con todo, también tuvo su traspié con la reforma electoral, frenada en la Cámara alta.

GLADYS GONZALEZ. Elevó su perfil a partir de su designación al frente de la intervención del SOMU, donde tuvo que lidiar con su titular, Omar “Caballo” Suárez, quien terminó preso. Ella debió sobrellevar una amenaza de muerte y hacia el final del año fue promovida para encabezar la ACUMAR, razón por la cual dejó su banca, ya en 2017. Suena fuerte para ocupar un rol preponderante en las listas legislativas de este año en la provincia de Buenos Aires.

ELISA CARRIO. Cofundadora de Cambiemos y reconocida permanentemente por el presidente como tal, la líder de la Coalición Cívica mantuvo una relación muy particular con el Gobierno, defendiéndolo a ultranza, pero sin dejar de generar ruido hacia adentro y afuera con las disidencias que no se cuida de ocultar. Amplió sus denuncias hacia el kirchnerismo a la provincia de Buenos Aires, incluyendo al entorno del exgobernador Daniel Scioli, pero también hacia adentro, emprendiéndola contra Daniel Angelici, colaboradores de Aranguren y Gustavo Arribas, o por ejemplo hacia Ricardo Lorenzetti. Su poder es tal, que desactivó con una declaración el proyecto que intentaba desplazar a Alejandra Gils Carbó. En otra oportunidad, cubrió con su halo protector a Juan José Gómez Centurión.

FEDERICO PINEDO. Ganador del Premio Parlamentario en la Cámara alta, el presidente provisional del Senado fue de las espadas principales del oficialismo en ese Cuerpo en el que Cambiemos está en franca minoría. Presidió numerosas sesiones por las ausencias de la vicepresidente por sus viajes al exterior, y ratificó su cercanía al núcleo del poder participando muchas veces de reuniones de la mesa chica del Gobierno.

JUAN MANUEL ABAL MEDINA. El senador nacional se despegó del kirchnerismo y se sumó al Movimiento Evita. Desde allí motorizó la ley de Emergencia Social, que terminó aprobando el Senado y que forzó al Gobierno a acordar un texto nuevo con los movimientos sociales.

EMILIO MONZO. Propios y extraños le reconocen al presidente de la Cámara de Diputados buena parte de la responsabilidad por el avance de las leyes en ese Cuerpo, donde se recuperó el debate y la búsqueda del consenso. Dio la nota hacia adentró del Pro expresando sus discrepancias con el ala duranbarbista, y reclamó darle más protagonismo a la política dentro de Cambiemos. Sugirió abrir ese frente hacia figuras del peronismo, y hasta dio nombres a incorporar. Durante el año, se distanció y se amigó con María Eugenia Vidal. Fue ratificado en el marco de una lluvia de elogios en su rol de presidente de la Cámara y ante el escándalo desatado por el aumento de las dietas, dio marcha atrás con el mismo en plena sesión, bien de madrugada.

DIANA CONTI. Ahora opositora, no tuvo tanto protagonismo como antaño, pero se las arregló para dejar su impronta en las sesiones. Y dio la nota durante el debate sobre las carreras de galgos, al que planteó como “falsa antinomia”. Tildó la norma de “inconstitucional” y calificó de “fachista” poner una pena de hasta 4 años de prisión no excarcelable para el que organice o difunda las carreras de galgos”. Y terminó rematando: “¡Los que quieren quedar bien con los artistas que defienden a los animalitos son de plástico!”.

MARIO NEGRI. La principal espada del oficialismo en Diputados, el presidente del interbloque Cambiemos de la Cámara baja valoró al cabo del año legislativo el haber logrado “construir mayorías siendo minoría”. Resaltaba la gran cantidad de leyes que lograron aprobar en un Congreso tan diverso. Tuvo fuertes contrapuntos con la oposición en general y el kirchnerismo en particular, y sobre fin de año se enfrentó con ellos por los pedidos de intervención de la provincia de Jujuy y les enrostró: “¿Los que firmaron la amnistía con Luder me vienen a hablar de derechos humanos? ¿Quién tiene la vara más amplia en la historia? ¿Ustedes con Milani? No me voy a callar, yo soy un preso de Isabel… Ustedes no son los dueños de la historia”.

MARIA EMILIA SORIA. La rionegrina fue mencionada a principios de año entre los legisladores dispuestos a salir del Frente para la Victoria, pero no solo no lo hizo, sino que fue una de las más radicalizadas de esa bancada. Y dio la nota durante el segundo informe de Marcos Peña en Diputados, cuando exhibió una manzana chilena para referirse a la crisis que atraviesa el sector frutícola.

JOSE LUIS GIOJA. El sanjuanino llegó a Diputados abriendo grandes expectativas por su peso específico, y cuando sus propios pares lo confinaron a un despacho chiquito y lejano, el presidente de la Cámara intentó seducirlo ofreciéndole uno en el palacio. Pero la relación con el Gobierno lejos estuvo de ser buena y se profundizaron las diferencias a partir de que el exgobernador se convirtió en presidente del Consejo Nacional Justicialista.

MILAGRO SALA. La detención de la líder de la Tupac Amaru fue uno de los ejes sobre los que se manejó el kirchnerismo a lo largo del año para embestir contra el Gobierno nacional. El tema fue varias veces llevado al recinto y generó encendidos cruces.

GABRIELA BURGOS. Como presidente de la Comisión de Legislación Penal, la jujeña fue otra de las caras jóvenes que se destacó en este nuevo Congreso, y le tocó entonces defender buena cantidad de proyectos no solo en la comisión, sino también en el recinto. Pero también salió en defensa de su gobernador, como en la última sesión en la que estalló de lleno el caso Milagro Sala, en el que se trenzó contra todo el kirchnerismo que trataba de silenciarla. “Milagro Sala no es presa política, es una corrupta, una mafiosa que dejó a la gente sin dignidad, eso es lo que es Milagro Sala”, gritó en ese encendido discurso y, ante la persistencia de los gritos, disparó: “Después hablan de violencia contra la mujer, ¡déjenme hablar!… Están acostumbrados al discurso único, al relato”.

MAYRA MENDOZA. La diputada de La Cámpora fue agredida por la policía jujeña durante un operativo en el que se enfrentaron manifestantes que querían ingresar al tribunal donde era enjuiciada Milagro Sala y las fuerzas de seguridad que rodeaban el edificio. El caso generó muestras de repudio, incluido el de la Cámara de Diputados, tras un encendido debate.

HORACIO ROSATTI. Su designación “en comisión” por parte del presidente de la Nación generó el primer respingo de la oposición, que se pintó la cara ante la decisión de Mauricio Macri. Si bien rápidamente el presidente reconsideró esa postura, la oposición le pasó factura en el Senado demorando el tratamiento de los pliegos para la Corte Suprema, aunque finalmente fue aprobado por 60 votos a favor y 10 en contra.

CARLOS ROSENKRANTZ. El otro juez designado para la Corte Suprema por Mauricio Macri generó más tirantez de parte de la oposición por haber defendido su estudio empresas del Grupo Clarín y le cuestionaron un supuesto vínculo con la familia Blaquier y la empresa Ledesma. Al rendir cuentas ante la Comisión de Acuerdos del Senado, aclaró que no hubiera asumido “en comisión”. Su pliego recibió 58 votos a favor y 12 en contra.

MARCELO FUENTES. El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales fue clave para frenar el proyecto de reforma electoral impulsado por el Ejecutivo, como directamente se lo enrostró el propio presidente Mauricio Macri. Mantuvo una relación ríspida con el presidente de su bancada, que se agravó hacia fin de año, con motivo del debate por Ganancias.