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Miércoles 28 de junio de 2017
OPINIÓN
Del auspicioso paso por EE.UU., a la campaña que ya está en marcha
Por José Angel Di Mauro. El entusiasmo que despertó la recepción en Washington merece expectativas moderadas en un contexto donde los inversores son excesivamente cautelosos. Tan obsesionado por captar inversiones está Macri en ganar las elecciones, dos temas que considera conectados.
29 de abril de 2017
La satisfacción fue tan grande que logró minimizar el trajín intenso de la visita presidencial a los Estados Unidos, en la que en menos de 48 horas se concentraron un sinfín de actividades entre las que obviamente sobresalió el encuentro con el mandatario norteamericano. Precisamente esa reunión desvelaba a la comitiva argentina, pues si bien el contacto telefónico de febrero pasado entre ambos -cuando Donald Trump invitó a Macri a visitarlo en la Casa Blanca- había sido amigable, con el excéntrico mandatario norteamericano nunca se sabe.

Sobre todo teniendo en cuenta la manera como el gobierno argentino se había jugado por Hillary Clinton, y los resabios de una relación de negocios complicada hace tres décadas. El riesgo era que un paso en falso en Washington hiciera desandar el recorrido auspicioso hecho con Barack Obama, visita a la Argentina incluida.

Los resultados fueron en definitiva más que positivos. El magnate norteamericano se ocupó de reescribir una buena relación personal trabada entre ambos en el pasado, y obvió la apuesta del gobierno argentino a los demócratas, mostrándose afable y diligente, todo un buen anfitrión. La delegación argentina celebró también que, a instancias de Trump, se suspendiera la conferencia de prensa prevista entre ambos, una posibilidad concreta de entrar en terreno resbaladizo.

De todos modos, los periodistas tuvieron la posibilidad infrecuente de interactuar de manera informal con ambos mandatarios, y fue en ese contexto en el que una periodista argentina obtuvo de Trump aquel “yo voy a hablarle de Corea del Norte y él a mí de los limones”, que aquí mereció interpretaciones diversas según de qué lado de la grieta la comentaban. Lo cierto es que, relatado por quien hizo la pregunta, la respuesta del norteamericano fue en tono coloquial, sin pretender menoscabar la importancia argentina en el contexto internacional. Al cabo, los argentinos volvieron con media palabra respecto del ingreso de los limones argentinos a Estados Unidos. Una de cal y otra de arena, no hubo avances en el tema del biodiesel, un negocio aún más rentable para la Argentina, con serios riesgos de ser suspendido.

Quienes esperen resultados inmediatos abiertamente favorables para nuestro país corren el riesgo de frustrarse. Es verdad que en el propio seno del gobierno están decepcionados los que sinceramente esperaban una “lluvia de inversiones”, pero el retorno de Argentina al mundo es un camino largo, plagado de gestos, que se ha encarado de manera decidida y tomará tiempo recoger frutos. No hay espacio para la ansiedad, y en un contexto internacional tan volátil como el actual, es seguro que costará aún más. Conviene también diversificar los caminos, por eso es bueno que en dos semanas el Presidente emprenda un viaje a Japón y China, un socio en el que el kirchnerismo terminó recostándose, y al que el gobierno actual debe seguir privilegiando.

Bien temprano, a poco de retornar a Buenos Aires, el presidente Macri se fue a Pilar para participar de un acto con jubilados, cuidándose bien esta vez de no irse de boca opinando sobre los deseos sexuales de los abuelos. Allí anunció la incorporación del jubilado número un millón al programa de Reparación Histórica implementado por el gobierno. Un plan que algunos en el gobierno soñaron que podría ser la AUH de Macri, pero que aún no tuvo la repercusión esperada, ni mucho menos. “Y encima nos sube un punto más el déficit”, deslizó ante este medio un funcionario de Hacienda, lamentando que ni siquiera se le hubiese podido sacar el rédito suficiente.

El Presidente no pierde las esperanzas y sigue privilegiando ese sector, metido de lleno como está en la “precampaña”. En Estados Unidos no eludió el tema e insistió en que ganará las elecciones. Sabe el gobierno que no cuenta con candidatos conocidos y por eso trata de ganar tiempo y avanza con las candidaturas. No es cuestión de anunciarlas -cosa en la que no se adelantarán- pero sí de ir definiéndolas. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, ya se mueve como cabeza de lista para el Senado en la Provincia, y de Gladys González solo resta saber a cuál de las dos cámaras irá, en uno de los dos primeros lugares. Facundo Manes ya le dio el sí a María Eugenia Vidal y competirá para Diputados, y Graciela Ocaña será la contrafigura de Margarita Stolbizer.

Los radicales piden tres lugares en la Provincia entre los doce primeros puestos. Les darán dos en ese rango, conforme la promesa de conservar al menos las bancas que arriesgan. ¿Será contando a Manes, al que los radicales reivindican como propio?, es una pregunta que incomoda a los dirigentes del partido centenario.

Mientras Cambiemos busca acelerar sus definiciones, al menos en los puestos de vanguardia, la oposición peronista sigue inmersa en las discusiones, donde sobresale la convicción de los intendentes de rechazar la realización de primarias, y la insistencia de una figura como Florencio Randazzo por tomar parte de las mismas. El chivilcoyense comenzó el viernes a mostrarse en recorridas de campaña, pero no logra encolumnar tras de sí a la cantidad de intendentes que esperaba. Y mientras la posibilidad de que Cristina Kirchner compita se va diluyendo, crece la de que la hipotética unidad no sea una utopía. Sin la expresidenta compitiendo, y con su hijo negociando con la dirigencia bonaerense, esa posibilidad lejana empieza a cobrar fuerza, para preocupación del gobierno.

Tercero en discordia, Sergio Massa sigue deshojando la margarita, pues no está definido que compita en las próximas elecciones, donde su sociedad con Stolbizer es un hecho. Se pensó que podrían anunciarlo el viernes pasado, cuando convocaron a la prensa en un hotel céntrico, pero terminaron presentando un programa para reducir los precios. Opacados por la polarización fuerte entre el oficialismo y el kirchnerismo, el massismo busca hacer pie hablando “de los temas que preocupan a la gente”. Por eso optó ahora por la inflación; en 2015, hicieron hincapié en la inseguridad, jugando su partida contra la reforma del Código Penal que motorizaba Raúl Zaffaroni. Era obvio que no formalizarían candidaturas tan temprano en ese espacio, donde existe la certeza de que Stolbizer será candidata para el Senado, pero Massa podría ir delante de Margarita; encabezar la lista de diputados, o guardarse para 2019. Irán viendo en las semanas que restan hasta el 24 de junio.

Algunos analistas rechazan el difundido concepto de que “en política no se debe nunca dejar pasar el tren”, lo que en términos actuales representa un “no hay 2019 sin 2017”. Hay ejemplos sobrados y recientes: en 2009 ganó Francisco de Narváez, y dos años después hizo sapo; en 2013 Sergio Massa se comió a los chicos crudos y en 2015 salió tercero. Y en 2013 Mauricio Macri optó por no competir -ni lista presentó-, y dos años después ganaba la presidencia. Sergio Massa analiza esos argumentos por si decide saltear 2017. Por lo pronto, formalizaron este viernes la alianza FR-GEN, que fueron las siglas exhibidas en la pantalla de fondo que acompañó la presentación de Massa y Stolbizer. Se desmembra el espacio Progresistas, pues los socialistas no quieren ir con Massa en la Provincia, donde sí estará Libres del Sur, como socio menor.

El Presidente dará este lunes un nuevo paso de campaña al presentarse en el acto del 1° de Mayo en Ferro, que le organizó Gerónimo “Momo” Venegas junto a gremios que desconocen a la conducción cegetista. Ya en 2015 Macri encabezó como jefe de Gobierno porteño junto a Venegas un acto para inaugurar el Monumento a Perón en la Ciudad de Buenos Aires, poco antes del 17 de octubre. En esa oportunidad, estuvieron también Hugo Moyano y Eduardo Duhalde.

La que hará su propia campaña en los próximos días, pero fuera del país, es Cristina Fernández de Kirchner, autorizada finalmente para viajar al exterior. Andará por Grecia, Bélgica y Gran Bretaña, dando su visión particular del mundo, con el deseo de mostrarse como la estadista que sus seguidores consideran que es, jugando al misterio respecto de su futuro electoral. Pero sobre todo, lejos de los tribunales argentinos y la crisis terminal en su provincia adoptiva.