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Domingo 24 de septiembre de 2017
INFORMES
Cuestiones de privilegio: un recurso válido que se volvió adicción
La Cámara de Diputados dedica horas enteras a los discursos previos al tratamiento de proyectos, desvirtuando y dilatando el debate parlamentario. Se trata de una modalidad que va in crescendo y este año se produjo el mayor récord en una sesión con 45 presentaciones. El Pro tiene un proyecto para que se formulen al final de cada sesión.
1 de junio de 2017
Eran los primeros minutos de la sesión del 26 de abril de este año en la Cámara de Diputados, cuando Alicia Ciciliani pidió la palabra. Un grupo de jóvenes aguardaba en los salones contiguos al recinto la aprobación de un programa para chicos sin cuidados parentales. “Solicito que la Cámara se aparte de las prescripciones del reglamento a fin de comenzar la consideración del temario previsto, dejando el planteamiento de las cuestiones de privilegio para el final de la sesión”, fue el pedido de la socialista.

La moción desató un debate inesperado y más extenso que lo deseado, pero no por eso innecesario. Y es que los legisladores, en una costumbre que ya se tornó adictiva en los últimos años, terminan por abusar de un recurso válido y así postergan horas enteras el debate parlamentario. El tratamiento de los proyectos se demora muchas veces hasta primera hora de la tarde, y las votaciones se producen en horarios a veces insólitos.

Hubo opiniones encontradas sobre el pedido de Ciciliani y finalmente se prosiguió con el orden normal de la sesión de acuerdo con el reglamento. Pero el presidente del Cuerpo, Emilio Monzó, dejó planteado el debate a futuro. “En algún momento habrá que aclarar en el reglamento cuáles son las cuestiones de privilegio”, consideró, y llamó a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento a que “precise con mayor profundidad” la definición y la finalidad de esa herramienta.

Coincidió con esta sugerencia la jefa del bloque del Frente Renovador, Graciela Camaño. “Comparto la opinión del presidente porque muchas veces nos hemos visto sometidos a cuestiones de privilegio que ni siquiera formulan los diputados afectados, sino que son planteadas por otros”, reconoció la diputada, de una trayectoria parlamentaria irrefutable.

“Es sencillo proceder según el reglamento -continuó Camaño-. Cuando comienza el planteamiento de la cuestión el diputado debe decir a quién está dirigida y después hacer una breve exposición de motivos. Pero muchas veces nos encontramos con que la cuestión de privilegio no está dirigida a nadie; es una mera abstracción, porque es la forma de expresarse en una sesión especial que algunos han encontrado”.

Néstor Pitrola (Frente de Izquierda) y Héctor Recalde (FpV-PJ) se diferenciaron ese día de esta postura, y con argumento similar: como cabeza de los dos bloques de la oposición más duros de Diputados, son los que más se valen de este recurso para criticar cuanta medida del Gobierno crean necesario.

“Las cuestiones de privilegio manejadas del modo en que lo hace la Presidencia da a los diputados de todos los bloques la posibilidad de expresarse políticamente sobre temas vitales que afectan al país. Como ésta es una institución parlamentaria y deliberativa, debe respetar ese derecho a la manifestación política”, remarcó Pitrola, al oponerse a posponer esos temas para el final.

Recalde aportó que “cuando hay muchas sesiones especiales y pocas ordinarias, recurriendo a una instancia contemplada en el reglamento como son las cuestiones de privilegio para conocimiento de toda la sociedad, los diputados pueden señalar con absoluta libertad de expresión la forma en que ven afectados sus fueros”.

Monzó cerró la discusión ese día admitiendo que “existe un exceso en este sentido, porque últimamente estamos tardando horas en empezar a tratar los temas de fondo, mientras en muchos casos en los palcos hay gente interesada a la espera de que se consideren los proyectos de ley que deben ser tratados”, concluyó.

Para verificar esta situación, Parlamentario realizó para su Indice de Calidad Legislativa un exhaustivo informe sobre el tema, analizando lo sucedido en las 20 sesiones realizadas durante la era Cambiemos en las que hubo cuestiones de privilegio. La última analizada fue la del 26 de abril, y según ese trabajo hubo durante esas reuniones nada menos que 228 planteamientos, siendo el kirchnerista mendocino Guillermo Carmona el que más presentó: 13.

Qué son las cuestiones de privilegio

Las cuestiones de privilegio son un tipo de moción que los legisladores pueden presentar en el recinto para “resguardar su decoro” y “asegurar el normal funcionamiento” de ambas cámaras de acuerdo con la Constitución Nacional. Así lo establece el artículo 128 del reglamento de la Cámara de Diputados, que además indica expresamente que estos planteos “serán considerados con desplazamiento de cualquier otro asunto”.

Suele ser habitual que los legisladores -sobre todo, los de la oposición- utilicen este recurso legítimo para criticar y cuestionar a la vista de todos a funcionarios, jueces, sindicalistas, a los propios legisladores o a personajes de la vida política en general. Sucede al principio de cada sesión, a modo de previa del debate parlamentario sobre los proyectos que figuren en el temario.

En los últimos años, esta herramienta de carácter excepcional terminó por convertirse en una constante y los recintos se transformaron en una verdadera tribuna política donde cada diputado o senador plantea su opinión sobre problemas de la coyuntura nacional. Por reglamento, el tiempo estipulado para cada cuestión de privilegio es de cinco minutos, que casi siempre se extienden.

El tema se ha potenciado en la Cámara baja, pues en el Senado suelen ser más apegados al reglamento y no se producen esos excesos. Hubo un tiempo, sí, en el que se transformó en un recurso insistente de la oposición, muy incómodo para el Gobierno kirchnerista: tras el procesamiento del vicepresidente Amado Boudou por la causa Ciccone, cada miércoles de sesión el titular del Senado debía enfrentar con cara de poker una seguidilla de cuestionamientos de todos los bloques disidentes que le reclamaban dar un paso al costado.

Un recurso en aumento

Como dijimos, el tema se potencia de manera exponencial en Diputados. Sobre todo a partir de que el kirchnerismo es oposición y sus legisladores buscan en el recinto una vidriera para sus críticas hacia el Gobierno. El oficialismo suele chicanearlos, con una falsa condescendencia en la que ironizan con la posibilidad que tiene el kirchnerismo ahora de “hablar libremente”, utilizando las palabras del senador Pichetto en las que en su primera sesión como opositor dijo haber recuperado “la capacidad de pensar y reflexionar y de decir lo que realmente pienso. Ya no estoy atado a las obligaciones que me determinaba ser gobierno y oficialismo”.

Así, en la primera sesión del período ordinario del año pasado arrancaron con un número moderado (6), que ya en la sesión siguiente duplicaron (13). Después fue más o menos normal y contenido, con picos de 8 o 10 el 8 y el 30 de junio, respectivamente, o pisos de apenas una cuestión de privilegio el 15 de ese mismo mes, a cargo de la macrista Silvia Lospennato (para repudiar las intimidaciones de las que había sido objeto su par Gladys González). Pero pasando octubre, la tendencia se radicalizó, con 8, 11 y 10 cuestiones de privilegio en las sesiones del mes de noviembre, para llegar a un récord del año en la sesión extraordinaria del 6 de diciembre, con 21 cuestiones de privilegio.

En la última sesión del año se redujeron a 15, un número elevado, pero a partir de entonces, en lo que va del año y conforme la radicalización de la oposición al Gobierno, la costumbre se disparó a niveles inéditos. Con un pico de 45 en la primera sesión del año, y 19 y 25 en las siguientes.

Como se ve, el 15 de febrero se registró el récord en Diputados. Era la primera sesión del año, en el marco de la convocatoria a extraordinarias, y estaba caliente el escándalo por el acuerdo con el Correo para la condonación de una millonaria deuda. Lo que nadie pudo prever fue que las cuestiones de privilegio duraran casi lo mismo que el debate legislativo.

Según consta en la versión taquigráfica de esa sesión, hubo un total de 45 planteos, que se prolongaron por espacio de cuatro horas. Así, la discusión por la nueva Ley de Riesgos de Trabajo arrancó alrededor de las cinco de la tarde, cuando la sesión había iniciado al mediodía y se habían hecho, además, dos homenajes.

Ante este recurso, la Cámara tiene dos opciones: considerar el tema -para ello se necesitan los votos de los dos tercios de los presentes- o girar la cuestión de privilegio a la Comisión de Asuntos Constitucionales. Lo que significa, en los hechos, cajonear el planteo, pues no se recuerdan tratamientos de ese tipo en la citada comisión.

Así lo confirmó a Parlamentario su titular, el macrista Pablo Tonelli, quien reconoció que “la verdad que jamás las tratamos”, y observó que “más allá de esta exageración en la que se ha incurrido en los últimos tiempos, ya se ha perdido su sentido original y primigenio, pasando a un intento de llamar la atención sobre algo, o criticar al Gobierno o a alguien. No son verdaderas cuestiones de privilegio, porque de acuerdo con el reglamento, son aquellas que afectan al legislador en función de tal, le impiden o dificultan el cumplimiento de su función. Y en cambio, ahora no tienen nada que ver con eso”.

A modo de ejemplo, Tonelli comentó que desde que es presidente de Asuntos Constitucionales, “la única y verdadera” cuestión de privilegio que recuerda es una de la diputada Myriam Bregman respecto de la empresa Ledesma, que según ella contó en el recinto le habría mandado una carta advirtiéndole de no hablar de un tema determinado porque le iban a hacer juicio. “Esa era una verdadera cuestión de privilegio”, admitió. Pero si bien el presidente de la comisión le pidió que le enviara la carta para tratarla, la legisladora de izquierda nunca se la entregó y “se me hacía muy difícil avanzar si no me daba una copia. A lo mejor, la carta no decía lo que dijo, pero esa sí era una verdadera cuestión de privilegio”, puntualizó el diputado.

Un proyecto del oficialismo

Para Tonelli, el recurso de las cuestiones de privilegio tiene por objeto darles a los legisladores la oportunidad de hablar de lo que les interesa y, en muchos casos, “alargar la sesión”. Del mismo modo opina su compañero de bancada Álvaro González, para quien las cuestiones de privilegio “se han desvirtuado y terminan siendo expresiones políticas”.

Tal vez una prueba del sentido de esos planteos la dio este año el camporista Mauricio Gómez Bull, que al presentar una atribuyó el elevado número de planteos al “nivel de convulsión que vivimos en todo el país”.

Previsiblemente, el 86,5% de las cuestiones de privilegio presentadas durante el período analizado por Parlamentario correspondieron a la oposición. “Los diputados le buscan la vuelta para sentirse agraviados, pero pasan a ser cuestiones políticas”, señaló a Parlamentario Álvaro González, otro diputado del Pro que y sugiere utilizar en el Congreso de la Nación el sistema de la Legislatura porteña, de la que fue miembro durante muchos años y donde “hay un período de manifestaciones que se realizan al final”. O en todo caso, sugiere que les cambien el nombre.

En esa dirección fue que en mayo del año pasado los diputados del Pro Daniel Lipovetzky y Silvia Lospennato presentaron un proyecto de resolución para modificar el artículo 128 del reglamento interno en el mismo sentido propuesto por Ciciliani. Es decir, que las cuestiones de privilegio sean planteadas una vez que haya sido tratado por completo el orden del día, al finalizar el debate parlamentario.

El texto establece que los distintos tipos de mociones de orden son “previos a todo asunto”, con la excepción de las cuestiones de privilegio, que deberán ser tratadas posteriormente al temario de proyectos.

“La cuestión de privilegio no tiene relación alguna con la marcha de la sesión. El momento en que la misma pueda ser planteada resulta indiferente a sus fines, que consisten en la protección de las calidades de los señores diputados. Por ende, que la misma se trate antes, durante o después del debate no modifica su naturaleza, su espíritu, aquello por lo que se la concibió”, aseguran los legisladores macristas en los fundamentos.

Allí sostienen que “habida cuenta del desaprensivo uso que se le viene dando (a este recurso), resulta pertinente establecer su tratamiento al final del orden del día, luego de haber dado cumplimiento completo al mismo y a efectos de no obstaculizarlo”.

“Estamos terminando el año y siento vergüenza. Este es el Congreso que avergüenza al pueblo argentino. No se trata de blancos y negros. Acá somos todos representantes del pueblo argentino. Creí que no iba a volver a ver en esta Cámara un espectáculo así”, sostuvo a fines de 2016 la puntana Ivana Bianchi, lo que llevó a Monzó a aclararle que no correspondía pedir una cuestión de privilegio por ese tema, pero la diputada insistió: “Como representante de la provincia de San Luis, pido perdón al pueblo argentino. Esto es vergonzoso”.

Lo cierto es que en muchas de las cuestiones de privilegio no se precisa exactamente el destinatario. En una sesión, la diputada Liliana Schwindt salió al cruce del camporista Martín Doñate, que había criticado a Sergio Massa en particular y al bloque en general. Tan poco claro quedó el motivo de la presentación, que Monzó le preguntó “¿en qué consiste la cuestión de privilegio, señora diputada?”. “No necesitamos intérpretes”, fue la respuesta que dejó claro lo abstracto de su cuestión de privilegio.

No fueron pocas las veces que en el propio recinto se pidieron modificaciones sobre el tratamiento de las cuestiones de privilegio. Como si previera lo que se venía, en la primera sesión del año pasado, el 15 de marzo, el presidente del interbloque oficialista, Mario Negri, hizo referencia al tema al inicio del debate solicitando que “teniendo en cuenta que la presente sesión será muy extensa, procuremos ajustarnos a lo establecido por el reglamento y, si es necesario, se dé lectura por Secretaría del artículo relativo a las cuestiones de privilegio”.

El cordobés se refirió puntualmente a la cuestión de privilegio que había antecedido sus palabras, en las que uno de los diputados que más hace uso de este recurso, el fueguino Oscar Anselmo Martínez, había hablado del tema Malvinas, no encuadrándose para Negri “en ninguno de los aspectos vinculados con el motivo reglamentario que invocó para hacerla; está desnaturalizada. Por lo expuesto, reitero mi solicitud a la Presidencia en el sentido de que, en relación con las cuestiones de privilegio, se cumpla con lo establecido por el reglamento de la Honorable Cámara, y se dé lectura del respectivo artículo, en caso de ser necesario”.

Poco después fue Elisa Carrió la que buscó separar la paja del trigo. Señaló puntualmente dos cuestiones de privilegio que acababan de expresarse -la citada de Martínez y otra de la camporista Fernanda Raverta-, que sostuvo que reglamentariamente no podían ser planteadas como cuestiones de privilegio. Y diferenció en cambio la que había expresado el diputado Gustavo Martínez Campos respecto de un mensaje mafioso que le habían enviado en el que le recordaban el asesinato del dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor. Ese caso, dijo Carrió, “significa una afectación eventual de los fueros de un diputado nacional, lo que sí está encuadrado dentro de lo que es una cuestión de privilegio”.


El 6 de abril, Mario Negri volvió a insistir para que la presidencia del Cuerpo atendiera lo establecido en el reglamento. “Aclaro que no tenemos problemas en pasarnos horas discutiendo distintos temas; tenemos paciencia para hacerlo y sabemos de lo que hablamos. Probablemente, los integrantes del bloque del Frente para la Victoria estén necesitando un poco más de tiempo (…) Es probable que algunos requieran un poco más de tiempo para sentirse libres de hablar sobre lo que quieran después de tantos años. Para eso no tenemos ningún problema; les hacemos el aguante”. Pero a continuación advirtió que “en lo atinente a las cuestiones de privilegio, no corresponde a ninguno de nosotros interpretar el reglamento. Esa es una atribución del presidente de la Honorable Cámara. Por lo tanto, pido al señor presidente que por Secretaría se dé lectura del artículo del reglamento correspondiente a las cuestiones de privilegio. En esta sesión ya se han planteado once cuestiones de privilegio, y por lo que tengo entendido la lista es mayor. Si quieren plantear veinte cuestiones de privilegio más, háganlo, no hay problema. Solo pido que nos atengamos a lo que establece el reglamento. Aquí se ha hablado de todo. Evidentemente, se están sacando las ganas con cualquier cosa, pero menos sobre los temas que plantean en las cuestiones de privilegio. Entonces, solicito que en las próximas sesiones la Presidencia se atenga estrictamente al reglamento sin distinguir entre legisladores de uno u otro bloque, incluido el nuestro. Además, les recuerdo que las cuestiones de privilegio no se discuten ni admiten aclaraciones por parte de ningún legislador, sean de nuestro bloque o de cualquier otro; simplemente, se resuelve si merecen un tratamiento urgente o si se giran a la Comisión de Asuntos Constitucionales. Proceder de otra manera implica más que un recreo, porque se está utilizando una norma reglamentaria para meter por la ventana un debate político sobre situaciones que no figuran en el plan de labor”. Fue el 6 de abril de 2016; ese día hubo 13 cuestiones.

El 1 de junio, Negri volvió sobre el tema cuando ya se habían planteado ocho cuestiones de privilegio. “Nos guste o no, algunas fueron fundamentadas”, aclaró, pero luego advirtió que “el alcance de las cuestiones de privilegio está precisado taxativamente en el reglamento de la Honorable Cámara, tanto en lo que hace a los motivos como a los agravios que pueden comprender. Digo esto porque la consigna ‘Ni una menos’ no constituye ningún agravio personal sobre un diputado; es un agravio a la sociedad en su conjunto. En esto estamos todos comprometidos. Entonces, lo que deberían hacer es presentar un proyecto de declaración para que sea aprobado por el conjunto de la Honorable Cámara (…) Una cosa es que tengamos cierto grado de tolerancia, pero otra muy diferente es que vengan a divertirse delante de nuestras caras. Por lo tanto, reitero que lo conveniente sería que pidan la realización de una sesión especial para tratar lo que quieran, pero por favor, guardemos un mínimo nivel de respeto entre nosotros”.

El 23 de junio, fue el propio Negri el que planteó una cuestión de privilegio, en su caso contra el kirchnerista Guillermo Carmona. Pero antes de comenzar, le expresó un reproche a Emilio Monzó: “Señor presidente: no acostumbro a hacer esto. Es más, he recomendado que no abusemos de este término. Estamos pagando el precio de la flexibilidad que usted ha tenido”.

En la sesión del 22 de diciembre, fue la diputada Graciela Camaño la que se ocupó de hacer referencia al tema. Se estaban presentando cuestiones de privilegio por la agresión sufrida por la diputada camporista Mayra Mendoza en Jujuy, y la legisladora del massismo advirtió que “este mecanismo perverso de utilizar la instancia reglamentaria referida a cuestiones de privilegio para realizar manifestaciones no nos hace bien. Y no nos hace bien cuando lo que se afecta son los fueros, que no son de la diputada Mayra Mendoza sino de todos nosotros”, reclamando entonces que “lo que todos deberíamos hacer, sin tantos gritos, alharacas y pases de factura, es una resolución para expresarnos como cuerpo en torno a los fueros vulnerados de la diputada Mayra Mendoza”.

Por último, en la sesión del 15 de febrero en la que se registró el récord de cuestiones de privilegio, previendo lo que venía, Mario Negri le planteó al presidente del Cuerpo “dos cosas a fin de que nos atengamos al reglamento. En primer lugar, las cuestiones de privilegio deben ser expuestas en un tiempo determinado y no se discuten. En segundo lugar, quiero proponer -no sé si la Cámara va a acceder a ello- que se desarrollen todas las cuestiones de privilegio para luego tomar una única decisión. Nosotros vamos a solicitar el giro de todas las cuestiones de privilegio a la Comisión de Asuntos Constitucionales, salvo que se quiera considerar una por una”.

Pero el presidente Monzó no accedió: “Me parece que esa forma de considerarlas es forzada. Por ahora, continuaremos de la misma manera que venimos haciéndolo en estas reuniones”, fue la respuesta.

En esa misma sesión, el diputado de La Cámpora Marcelo Santillán reconoció en Monzó “la voluntad política de permitir a la oposición expresarse en esta reunión, y no ser funcional a algún concepto político que se esgrimió en el bloque oficialista en el sentido de que la agenda política del día de hoy era escandalosa”. En el mismo sentido el diputado Julio Solanas agradeció en otra oportunidad públicamente a Monzó, diciéndole: “Reivindico el respeto que usted tiene hacia las cuestiones de privilegio. Comparto y valoro su actitud”.

En esa misma sesión del 26 de abril pasado, la radical Karina Banfi planteó una cuestión de privilegio “contra todos los diputados que violan el artículo 128 del reglamento. Principalmente, me hastía tener que identificar cuáles son esas cuestiones que establece la propia Constitución como privilegios de esta Cámara. Si nos vamos a ajustar y vamos a respetar el reglamento, no podemos ponerlo en cuestión, como cuando haciendo referencia a él la diputada Ciciliani pide un apartamiento del reglamento justamente para evitar este show. Estoy buscando el artículo –y no lo encuentro que diga que una cuestión de privilegio es hacer el programa 678, porque eso es lo que estamos viendo. Entiendo la abstinencia que tienen, pero sugiero a todos los diputados que violan el reglamento que junten la plata que se llevaron durante doce años y se pongan un programa de televisión. Desde este recinto defenderemos los contenidos de ese programa y la libertad de expresión, que sí es un privilegio de esta Cámara; pero también lo es poder sesionar. Eso es lo que espera la gente que hagamos: que sancionemos leyes. Si ustedes quieren utilizar el artículo 128 para dilatar la aprobación de las leyes y entorpecer el trabajo y el cambio de época que estamos llevando adelante en la Argentina, se perjudican”.

Ranking de cuestiones de privilegio

1°) Guillermo Carmona 13

2°) Juan Manuel Pedrini 8

Araceli Ferreyra 8

4°) Héctor Recalde 7

5°) Juan Carlos Giordano 6

Soledad Sosa 6

7°) Elisa Carrió 5

Diana Conti 5

Juan Carlos Díaz Roig 5

Norman Darío Martínez 5

Mario Negri 5

Néstor Pitrola 5

Julio Solanas 5

14°) Remo Carlotto 4

Juan Casañas 4

Miriam Gallardo 4

Oscar Anselmo Martínez 4

18°) Eduardo Amadeo 3

Myriam Bregman 3

Juan Cabandié 3

Graciela Camaño 3

Eduardo Costa 3

Victoria Donda 3

Gabriela Estévez 3

Nelly Lagoria 3

Alejandra Martínez 3

Sandra Mendoza 3

Cecilia Moreau 3

Martín Pérez 3

Felipe Solá 3

Rodolfo Tailhade 3

32°) Alcira Argumedo 2

Luis Basterra 2

Ivana Bianchi 2

Marcos Cleri 2

Juan Fernando Brügge 2

Carlos Castagneto 2

Edgardo Depetri 2

Martín Doñate 2

Carolina Gaillard 2

Adrián Grana 2

Santiago Igón 2

Pablo López 2

Silvia Lospennato 2

Julio Raffo 2

Fernanda Raverta 2

Oscar Romero 2

Claudia Rucci 2

Walter Santillán 2

Liliana Schwindt 2

María Emilia Soria 2

LuanaVolnovich 2

53°) Horacio Alonso 1

Karina Banfi 1

Luis María Berdeggia 1

Gustavo Bevilacqua 1

Diego Bossio 1

María Cristina Britez 1

Gabriela Burgos 1

Nilda Carrizo 1

Néstor David 1

José De Mendiguren 1

Eduardo De Pedro 1

Lucila De Ponti 1

Julio De Vido 1

Juliana Di Tullio 1

Guillermo Durand Cornejo 1

Silvina Frana 1

Lautaro Gervasoni 1

Mauricio Gómez Bull 1

Andrés Guzmán 1

Silvia Horne 1

Stella Maris Huczak 1

Juan Manuel Huss 1

Axel Kicillof 1

Pablo Kosiner 1

Luciano Laspina 1

Ana Llanos 1

Luis Lusquiños 1

Gustavo Martínez Campos 1

Federico Masso 1

Vanesa Massetani 1

Liliana Mazure 1

Alfredo Olmedo 1

Marcela Passo 1

Juan Manuel Pereyra 1

Carla Pitiot 1

José Riccardo 1

Silvia Risko 1

Carlos Selva 1

Alejandro Snopek 1

Jorge Taboada 1

Héctor Tomas 1

Gabriela Troiano 1

Mirta Tundis 1

Marcelo Wechsler 1

Sergio Ziliotto 1

TOTAL 228



El ranking de las cuestiones

El principal destinatario de las cuestiones de privilegio es el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Una tendencia que se ha hecho ostensible en el presente año. Treinta de los planteos tuvieron al primer mandatario como destinatario. En el mismo sentido, la polémica por el acuerdo con el Correo Argentino mereció 16 planteamientos, mientras que los Panamá Papers, o referencias a las firmas offshore tuvieron tres planteos en lo que va de 2017 y el año pasado.

Con siete cuestiones de privilegio, la situación de Milagro Sala fue otro de los temas más convocantes para esos planteos.

El funcionario más cuestionado por los diputados fue, después de Macri, el ministro Oscar Aguad, con 8 cuestiones de privilegio; seguido por Patricia Bullrich, con 5; Marcos Peña y Rogelio Frigerio, con 4; Susana Malcorra, Ricardo Buryaile, Nicolás Dujovne y Alfonso Prat-Gay, con 2; en tanto que con una sola están los ministros Jorge Triaca, Esteban Bullrich y Francisco Cabrera, y los funcionarios EmiloBasavilbaso, Juan José Gómez Centurión, Laura Alonso, Carlos Regazzoni y el secretario de Minería, Daniel Meilán.

Entre los propios diputados, Mayra Mendoza fue nombrada en 6 cuestiones de privilegio, pero no contra ella, sino solidarizándose por la agresión sufrida por parte de efectivos policiales en Jujuy, en tanto que Emilio Monzó fue el diputado contra quien más cuestiones de privilegio se presentaron, 7. Cinco fueron contra Mario Negri; 3 contra Guillermo Carmona y Pablo Tonelli; 2 contra Gabriela Burgos, Eduardo Amadeo, Elisa Carrió, Alfredo Olmedo, Julio De Vido y Julián Dindart, el bloque Cambiemos en general y la vicepresidente Gabriela Michetti. Una cuestión de privilegio fue para Marcos Cleri, José Orellana, Martín Doñate, Darío Martínez, Juan Cabandié, Eduardo Costa, Alvaro González, Graciela Camaño, Sandra Mendoza, Edgardo Depetri, Araceli Ferreyra, Alejandra Martínez, Sergio Massa, Carolina Gaillard, Victoria Donda, Luciano Laspina, Mario Barletta, Myriam Bregman y Néstor Pitrola. También hubo una para un senador, el cordobés de Cambiemos Ernesto Martínez.