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Domingo 24 de septiembre de 2017
OPINIÓN
Nepotismo, mata Meritocracia
Por Aníbal Hardy. El exdiputado nacional criticas las prácticas nepóticas de ejercicio del poder y remarca la necesidad de regulaciones.
12 de junio de 2017
El traspaso del poder de padres a hijos y de esposos a esposas es un virus que se expande por todo el mundo, sin distinguir entre países desarrollados o subdesarrollados. El mal de las “dinastías políticas”, han crecido por todas partes, hasta en la democracia más grande del mundo: la India, donde a Indira Gandhi le sucedió, luego de su asesinato, su propio hijo Rajiv, y a éste, también asesinado su esposa Sonia Maino. Indira y Rajiv llegaron a ser primeros ministros de un país de más de un billón de habitantes. Los Gandhi han conformado así una auténtica “dinastía” política y controlando por mucho tiempo el escenario político de su país.

En Sri Lanka, la primer ministro Sirimavo Bandaranaike sucedió a su propio esposo en ese cargo, a la manera del matrimonio Kirchner, en nuestro país. En Bangladesh, las dos mujeres rivales en el mundo de la política son viudas de dos ex presidentes (Hasina y Zía).

Las candilejas de los padres benefician a los hijos, y las de los maridos a sus respectivas esposas y viceversa. Los Bush y los Clinton, en los Estados Unidos, dan testimonio de que el mal no es patrimonio del subdesarrollo, sino algo epidémico. Y el virus no se contenta solo con los ambientes de pobreza. La propia Argentina y algunos otros países contienen otras conocidas expresiones del fenómeno examinado, el del más crudo nepotismo en las más altas esferas.

El respeto por la “meritocracia” ha dejado, poco a poco, de ser el camino normal, para transformarse en algo excepcional, y lo más lamentable es que se sacrifica la calidad, hasta en los más altos niveles, y mata a la “alternancia” en el poder, que es una característica absolutamente esencial de los gobiernos y sociedades que son, y se saben, auténticamente democráticos.

En síntesis: Se considera nepotismo al trato de favor hacia familiares o amigos a los que se otorgan por gracia puestos de trabajo, cargos o premios por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos. Y meritocracia (del latín mereo ‘merecer, obtener’) es una forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de valores asociados a la capacidad individual.

En Argentina esta pésima práctica del “desembarco de la tribu familiar en el gobierno” (como el ex gobernador entrerriano Raúl Uranga definía este vicio) se da con frecuencia. Por eso este mandatario les cerró las puertas del gobierno a sus parientes de cualquier grado. En nuestro país históricamente se han dado férreos modelos feudales manejados por un caudillo, que tenían sus propias leyes y ejercían un poder casi omnímodo. Familias enteras que se perpetuaban ejerciendo un mando cuasi absoluto y gozando de una impunidad a toda prueba propia de una casta sumida en la inmoralidad.

En Santiago del Estero, vale recordar la figura del Carlos Juárez, peronista de la primera hora, que con su mujer Mercedes Nina Aragonés, edificaron un enorme feudo gobernando su provincia durante cinco mandatos sólo interrumpidos por golpes militares, hasta que una pueblada en 1993, donde se incendiaron la Casa de Gobierno y otros edificios como también mansiones de funcionarios, los terminó desalojando.

En la tierra del mistol, el patay y la chacarera, el radical-kirchnerista Gerardo Zamora gobernó la provincia por dos períodos consecutivos desde 2005 y a quien hoy la Suprema Corte de Justicia le acaba de frustrar su intento para acceder a un tercer mandato consecutivo. La cuestión es que Zamora, ante el impedimento, decidió resolver el problema con gran sentido práctico, designando candidata a su esposa Claudia Ledesma Abdala para sucederlo en tan alto cargo. Significa además que el actual mandatario podrá continuar, al mejor estilo Néstor Kirchner, manejando los hilos del poder en las sombras.

Es de vital importancia un proyecto para terminar con el nepotismo. Buscar urgente cortar con el flagelo de la práctica muy usada de que titulares a cargo de poderes e instituciones, a fin de protegerse y prodigar favores, designan en posiciones y cargos a los suyos y sus allegados, en tal propósito, se debe en esencia prohibir el nombramiento de funcionarios y de cualquier personal en todos los poderes del Estado con cualquier vínculo de parentesco de consanguinidad, porque hasta ahora el nepotismo sigue gozando de buena salud como forma maquillada de la corruptela.