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Martes 12 de diciembre de 2017
OPINIÓN
Borocotó en 2017
Por Hernán Rossi. El legislador de Evolución se refirió al caso de Eduardo Lorenzo “Borocotó” y llamó a la ciudadanía a votar por “un gobierno controlado y que cumpla con un uso responsable del poder, que uno acaparado por una única fuerza política por más de una década”.
31 de julio de 2017
El actual presidente encabezaba la lista para diputados nacionales y su tercer candidato era Eduardo Lorenzo “Borocotó”, médico pediatra conocido por aparecer en programas de televisión dando recomendaciones sobre cuidados parentales. Su ingreso al estrellato se da cuando es electo para un cargo por la oposición, pero una vez en funciones se pasa al oficialismo al que criticaba fuertemente en la campaña electoral. Lo sucedido fue tan significativo que a partir de ese momento, en nuestro país, cada vez que un político traiciona el mandato popular y comienza a apoyar a su otrora adversario, se habla de borocotización.

En aquel entonces el Pro salió con un fuerte comunicado en el que se planteaba “una estafa a la voluntad popular” y se repudiaba “la práctica tan habitual de este Gobierno de comprar voluntades por cargos”.

Julio de 2015.

Unos meses antes de las elecciones que marcaron el fin del gobierno kirchnerista, en la Ciudad de Buenos Aires una construcción plural integrada por figuras como Martín Lousteau, Lilita Carrió y Graciela Ocaña se presentaban como la alternativa al PRO. Impulsando el cambio nacional, pero marcando fuertes diferencias en cuestiones de ética pública, de usos de publicidad oficial y de prioridades en la inversión estatal en la gestión de la Ciudad, la coalición integrada por la UCR, la CC y el PS entre otros partidos, puso el foco en elementos que hacen a la calidad de la democracia.

Julio de 2017.

Recientemente, los legisladores porteños que responden a Elisa Carrió y Graciela Ocaña decidieron pasarse de la oposición al oficialismo que criticaron durante la campaña en la que fueron electos, al igual que lo hizo Borocotó en 2005. Quienes hace dos años se presentaban frente al electorado porteño pidiéndole su voto para ganarle al PRO o, en caso que esto no se diera, para controlarlo en la Legislatura, decidieron traicionar esa confianza y unirse al Pro formando un mismo bloque.

Las consecuencias son las mismas ayer y hoy: se rompe el lazo representativo. La Coalición Cívica y Confianza Pública pidieron votos con la promesa de una orientación respecto al oficialismo, para luego pasar a la bancada de quienes criticaron en campaña. De esta manera se resiente la democracia, al actuar como si la legitimidad en la forma de acceso a los cargos públicos habilitara a realizar hacer cualquier cosa en el ejercicio de los mismos.

Hoy, todo el equipo que acompaña a Martín Lousteau mantenemos intacta la promesa electoral que le hiciéramos a los porteños y a las porteñas en 2015. Seguimos apoyando a Cambiemos en el país y continuamos pidiendo su voto en la ciudad porque creemos que es mejor un gobierno controlado y que cumpla con un uso responsable del poder, que uno acaparado por una única fuerza política por más de una década.