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Sábado 21 de octubre de 2017
OPINIÓN
¿Decime la verdad, qué tal estuve?
Por Daniel Bosque. El director del portal EnerNews considera que, a pesar de la llamativa aparición pública de la expresidenta, no alcanzará para revertir los resultados de las elecciones.
16 de septiembre de 2017
“Todo ha muerto, ya lo sé”, diría Homero Manzi. Ni horario central, ni grandes bambollas. La jefa reapareció sin decir agua va y por suerte el interview fue tan largo que casi todos los que quisieron pudieron ver un tramo online. Chau viejo rating de IBOPE y otras leches antiguas. El debut de la anunciada apertura de Cristina hacia periodistas que no son del palo hoy está en mil portales y millones de teléfonos, a babor y estribor de la grieta.

Jaime Durán Barba la admira porque siempre fue la mejor alumna y en eso de la locuacidad escénica no hay con qué darle. Si Cristina versus el resto, decía Aníbal, era como matar mosquitos con un misil, no se entiende muy bien por qué en la cumbre se ciñó a cafecitos adulones con Hernán Brienza, Víctor Hugo Morales y panelistas de 6,7,8, incluyendo a Sandra Russo, su biógrafa predilecta.

Pero esta es otra era geológica y el coaching del marketing electoral tampoco a CFK la ha perdonado. Más bien le viene haciendo estragos, como a cualquier mortal que agarre por el camino. Encuestas en mano y focus groups mediante, los asesores de imagen te someten a sus programas para corazones ásperos y pieles sensibles. Y te lanzan hacia los flashes bien enjuagado y centrifugado de ideas. “Vos hablá lo que practicamos, que luego te medimos”, le dicen al candidato si es que osan tutearlo. El o la líder sigue a pies juntillas el libreto del media tranning, un multiprocesado de high lights que si funca te llevará hasta la victoria siempre, como proclamaba el Che (figura evocable u ocultable, según públicos y coyunturas).

No se duerman queridos fieles, atenti al cambio de liturgia. Porque a veces toca, como ayer, reacomodar las consignas. Ahora Macri no es una dictadura y tampoco Maduro es un demócrata. Hay que tragarse ese hueso, después de tantas virulencias. Recalculando: tampoco el gobierno quiso hacer desaparecer a Maldonado, sino que fue horrorosa y derechosa su actuación desde su ausencia hasta hoy. Además, las machaconas cadenas nacionales, añoradas y detestadas (ciento y pico, 31 en 2015) fueron un error y hay que pedir perdón. Cosas veredes Sancho.

Para más Inri, como decía mi abuela mientras se santiguaba, Cristina confiesa que podría abdicar ambiciones en 2019 si sirve para la unidad del peronismo. Cuarenta y ocho horas después de haber invitado al justicialismo por carta abierta a encolumnarse tras su figura. El paño no está fácil: la maldita prensa hegemónica y los malvados jueces, tal como se preveía, no cesan de demoler las efigies del pingüinato. Adiós estatua de Juana Azurduy, so pretexto del Paseo del Bajo, pero eso es puro bronce. A los ex monumentos todavía vivientes les esperan calvarios judiciales por fraudes, hoteles, lavados, dólar futuro, Lázaro, Cristóbal, GNL, Río Turbio, etc. y etc. Me persiguen, dice la bruja tan temida mientras recuerda que ni ella ni su marido hostigaban a nadie y habla con nostalgia de un bullicioso “laissez faire”, la imbatible entrevistada.

O hay una gran operación de pronósticos o en octubre se viene otra suelta de globos con Gilda a todo volumen. Los mercados ya festejan a cuenta y de paso facturan con subas y bajas. Riesgo país en la lona y acciones contentas, aunque muchos bolsillos quedaron flacos, todavía no llegó el prometido brote verde, Vaca Muerta no arranca aún y habrá mucha menos soja por la pampa inundada. Pero ya hay descorche de champaña en las bambalinas de Cambiemos. Gracias Jaime, muy bien Marcos, vamos todavía Juan José. Porque parece que esta vez no vuelve.

En las redes, los más adversos a esta ola de promesas de flexibilidad laboral, menos impuestos y un comfort libre de populismos, siguen llamando a “resistir ajuste salvaje” mientras reclaman por Santiago, cuyo laberinto enmudeció notablemente al odiado Mauricio. Pero parece que el sonado drama del mochilero tatuador monopoliza la atención social pero no cambiaría los votos. El péndulo electoral 2017 se insinúa remolón, en las antípodas de aquel vamos por todo. ¿Terminó la entrevista Luis? ¿hablé mucho? Otro vaso de agua, por favor.