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Martes 12 de diciembre de 2017
OPINIÓN
Detalles de un Presupuesto que debatirán en diciembre
Fuentes del equipo económico detallaron a este medio la guía de recursos para 2018, que prevé un crecimiento de 3,5%, una inflación de 15,7% y un dólar a $19,3. La inflación promedio de este año terminará siendo del 24,5%.
17 de septiembre de 2017
Por José Di Mauro

El kirchnerismo gozó durante buena parte de su gestión de la prepotencia de los números que amplias mayorías en ambas cámaras le garantizaban. Esto se dio sobre todo a partir del segundo mandato de Cristina Kirchner, cuando -54% mediante- pudo hacer en el Parlamento lo que pretendiera.

En rigor, hizo lo que toda amplia mayoría legislativa desea: ejercer esa condición. Si de números hablamos, llegamos al Presupuesto, también denominado “ley de leyes”, porque es en la costumbre el verdadero plan de gobierno. Sobre el mismo, el kirchnerismo tomó la práctica de no permitir ningún cambio en los proyectos que enviaba, calificados por la oposición como “dibujos”, con subestimaciones que después le permitían una reasignación discrecional de partidas a través de los superpoderes.

Cuando el kirchnerismo no gozó de esas mayorías, en el año 2010, optó por no negociar, ni mucho menos ceder, y prefirió no debatir el Presupuesto 2011, manejándose entonces con el del año anterior. La movida le permitió victimizarse y seguir utilizando los recursos tal cual había dispuesto el año anterior y tuvo así aun más libertad para manejarse. Al año siguiente, esperó a la nueva composición del Congreso para tratar el proyecto correspondiente.

Con la llegada de Cambiemos al poder y en función de sus limitaciones legislativas, debió negociar con la oposición su primer presupuesto, y para el segundo, el correspondiente a 2018, esperará también a la nueva composición del Parlamento, pues más allá de que tampoco tendrá mayoría, sí espera contar con el impulso de un buen resultado.

Amén de esa discusión que se dará entonces en diciembre, el proyecto presentado el viernes pasado en el Congreso y que defenderán en la Comisión de Presupuesto este martes los ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo, pretende representar “una herramienta creíble”, tal cual ponen énfasis en remarcar los funcionarios del área económica. A través de un puntilloso informe brindado por autoridades económicas a periodistas entre los que se encontraba este medio, destacaron que entre 2004 y 2016 las ampliaciones presupuestarias representaron en promedio un 18,5% de los créditos iniciales, mientras que en 2017 -el primer Presupuesto elaborado por Cambiemos- el desvío terminará habiendo sido del 2,8%.

Esa diferencia les facilitaba a las autoridades kirchneristas la reasignación de partidas a través de los superpoderes. Cabe destacar que las reasignaciones en 2017 representaron el 0,3% del crédito inicial sobre un máximo permitido de 7,5%.

El crecimiento proyectado para el presente año es del 3%, en tanto que para 2018 se prevé un crecimiento de 3,5%. De ahí que remarquen las autoridades que desde 2011 la Argentina no crecía dos años seguidos. En el ínterin, enfatizan, hubo tres recesiones.

“Se terminó el serrucho”, aseguran las autoridades económicas, augurando que “se vienen muchos años de crecimiento”. Un crecimiento que en este caso está liderado por la inversión, destacan. Hacen hincapié en este detalle por cuanto recuerdan que durante el kirchnerismo el gasto público incentivaba el crecimiento. Eso se daba en los años impares -electorales-, pero no se podía sostener en el período siguiente; de ahí el mencionado “serrucho” en las estadísticas.

A la hora de hablar del crecimiento, se puntualiza el objetivo de subir las tasas de inversión, que en 2018 llegaría al 17% del PBI, siendo que en los últimos años ese valor era del 15%. Ese es el sendero que aspiran cumplir y, de hacerlo, llegarían a 20 puntos de inversión sobre el PBI al final del presente mandato.

¿Y el consumo? Crece en línea con el producto bruto: un 3,3%, según consta en el detalle del presupuesto, lo cual es considerado como “saludable”.

En cuanto a la inflación, se prevé que en 2018 alcance un promedio de 15,7%, en línea con las metas del Banco Central, que son 10%, +- 2. ¿Cómo se entiende semejante diferencia cuando las autoridades hablan de una relación directa con las metas del Central? Sucede que el BCRA mide la inflación “de punta a punta”, de diciembre a diciembre. En el Presupuesto se toma un promedio y da el citado 15,7%. ¿Y cuánto terminará siendo la inflación del presente año? Del 24,5%, admitieron ante este medio fuentes económicas. “Un poco por encima de la estimación inicial de 12 y 17%. La inflación punta a punta terminará siendo 21%”, puntualizaron, para remarcar luego que la inflación “es la mitad de la registrada el año pasado. Y seguirá bajando”. La idea es que en 2019 sea la mitad del año próximo y así llegar a las pautas establecidas por el gobierno al iniciar la gestión. De todos modos, admiten que ese es un objetivo que depende de numerosas variables en un contexto de “sinceramiento de la economía”.

El tipo de cambio previsto, otra de las obsesiones de los argentinos, es de 19,3 pesos, mientras que el promedio de 2017 es calculado en 16,7 pesos. “No es una meta”, aclaran al recordar que el tipo de cambio es “libre”. “No tenemos un objetivo de tipo de cambio”, enfatizan.

Clave para el gobierno y obviamente para el país es el déficit fiscal. Aquí sí hay meta y la misma es seguir reduciéndolo. Al respecto remarcan que esta “es la primera vez desde 2004 que los ingresos crecen por encima de los gastos”.

Por otra parte remarcan que se busca converger hacia un sistema tributario más simple, eficiente y equitativo. ¿Cómo juega aquí la reforma tributaria que comenzará a debatirse en breve en el Congreso? No se espera que tenga impacto en 2018, correrá en todo caso para el año siguiente.

Poco después de entregado el proyecto de Presupuesto en Mesa de Entradas de la Cámara baja, ingresó el Impuesto al Cheque, que debe ser ratificado parlamentariamente y en el que los gobernadores presionaban por coparticipar el 100 por ciento del mismo. Pero se encontraron con un cambio significativo: el 70% que antes se destinaba al Tesoro, a partir de 2018 irá a la ANSeS. No es que el organismo previsional recibirá un dinero extra, sino que será el mismo que antes le derivaba el Tesoro, pero que ahora irá directamente a sus arcas. Un cambio claramente destinado a que los gobernadores que no insistan con coparticipar en su totalidad ese impuesto.

Otros analistas consideraron que desde el gobierno están “blindando” ese gravamen, de modo tal de dejarlo indefinidamente.

El déficit financiero del presente año es de 6,2%, mientras que el previsto en el Presupuesto para 2018 es de 5,5%. Desde Hacienda recordaron que en 2015 ese porcentaje era de 6,1%.

Los desafíos de la política fiscal son tres para el Palacio de Hacienda: 1°) que las cuentas fiscales sean sostenibles; 2°) reconstruir la infraestructura; 3°) un sistema tributario más simple y menos presión tributaria.

El nivel de endeudamiento no es un problema si se cumplen las metas fiscales, garantizaron los funcionarios consultados. El ratio de deuda pública con el sector privado y organismos internacionales no superaría en los próximos años el 38% del PBI, y comenzaría a descender a partir de 2021. Según se observa en una tabla elaborada por el equipo económico, la deuda pública neta era de 28,5% en 2017, está prevista en 31,1% para el próximo año, 34,3% en 2019 y llegaría a su techo en 2029, con un 37,3, descendiendo a partir de ahí hasta llegar a 36,1% en 2024.

Para comparar, debemos tener en cuenta que Ecuador tiene un porcentaje de 31,5%, similar al nuestro, mientras que Chile (24,8%), Paraguay (25,9%) y Perú (25,9%) tienen menores porcentajes, pero Brasil llega al 81,2%, México al 57,2% y Colombia 45,7%.

En cuanto a los servicios de deuda, fueron de 1,76% en 2017, al tiempo que en 2018 serán de 1,97%.

El nivel de endeudamiento calculado es parecido al del presente año: 40 mil millones de dólares.

En este contexto, las fuentes consultadas hicieron hincapié en que el riesgo país es hoy el más bajo desde 2007, cuando asumió Cristina Kirchner.

A la hora de analizar subas y bajas de partidas, el mayor incremento, del 21%, pasa por Servicios Sociales, seguido por Defensa y Seguridad que será de 13,8%. La Administración Gubernamental tendrá una variación mínima (0,9%), en tanto que la baja estará en Servicios Económicos: -8,1%. Aumentos de tarifas mediante, el mayor ahorro pasará por Energía, Combustibles y Minería (-18,7%).

Volviendo a Servicios Sociales, Salud tendrá un alza de 17,2%, en tanto que Promoción y Asistencia Social y Seguridad Social subirán un 21,7%. El mayor incremento, 22,3%, será para Educación y Cultura.

Como vemos, la baja claramente pasará sobre todo por la quita de subsidios, y en defensa de ello desde Hacienda cuestionan que durante años se subsidiara en igual medida a los más pobres que a los sectores más ricos de la población. Y destacan un dato: si entre 2012 y 2015 se hubiera mantenido solo a los pobres dentro de ese esquema, con el 50% se hubieran duplicado la cantidad de escuelas primarias, o duplicado la cantidad de rutas.