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Martes 17 de octubre de 2017
COYUNTURA
La inflación sigue siendo un problema difícil de dominar
Las autoridades económicas no le encuentran la vuelta al tema. Prueba de ello es la imposibilidad de cumplir con la pauta de llegar a fin de año con el 1% mensual.
11 de octubre de 2017
El dato de la inflación de septiembre no fue positivo como se esperaba y en definitiva muestra que al Gobierno le va a costar aún mucho trabajo poder llegar al objetivo que se había fijado para fines de este año de cerrar con un aumento de precios al consumidor no más allá del uno por ciento mensual.

Pero hay varias circunstancias que explican las dificultades para bajar la inflación y eso lo admiten en el propio seno del equipo económico. De hecho, gran parte del gabinete económico vio en detalle en Washington las proyecciones elaboradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca de la evolución de la economía argentina y particularmente sobre el costo de vida para este año advirtió que estará en torno al 26,5 por ciento.

En realidad, diversos analistas aseguran que la inflación de todo 2017 terminará entre el 22 y 24 por ciento, que es una cifra que representa casi la mitad del aumento del costo de vida que tuvo el país el año pasado, lo cual es un logro.

Pero también implica un dato concreto: a la Argentina le está costando muchísimo perforar la barrera del 20 por ciento de inflación hacia abajo.

Uno de los factores que inciden esta situación sin dudas es el déficit fiscal y la emisión monetaria, que si bien el actual Gobierno ha tratado de poner más control y mayor coherencia, aún está lejos de lograrse una reducción en ambas variables.

El otro punto central con relación al aumento de precios tiene que ver con un problema más cultural que tiene la inflación en la Argentina, ya que a todos los agentes económicos del país, ya sean formadores de precios o no, les cuesta acostumbrarse a pensar en niveles de inflación más bajos.

Un dato que hay que tener muy en cuenta. Esta es la primera vez en muchas décadas que la Argentina tiene un tipo de cambio libre, flotante, y al mismo tiempo una economía sin controles de precios o mecanismos parecidos que terminaron después siempre en crisis.

Una pequeña lista para ayudar a la memoria. Desde el regreso de la democracia en diciembre de 1983 hacia delante la Argentina tuvo plan Austral, plan Primavera, plan Bunge & Born, plan Bonex, Convertibilidad, planes de Competitividad, y después de la debacle del años 2001 y 2002, de a poco comenzó con fórmulas repetidas y fracasadas como control de precios, control de cambios, retenciones a las exportaciones, restricción a las importaciones, precios fijos, precios cuidados, todos instrumentos que ya se habían aplicado y que terminaron siempre en crisis.

Parece mucho no, pero fue así. Quizás sea hora de seguir adelante con la receta general de los distintos países de la región como es mercado cambiario libre, mejorar el balance de las cuentas públicas, disminuir el déficit, tener una fuerte administración en el comercio exterior y generar las condiciones para que la población de a poco se acostumbre a pensar de vivir para siempre con baja inflación.