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Martes 17 de octubre de 2017
OPINIÓN
El interminable caso García Belsunce
Por Lucas Prieto Schorr. El autor detalla las increíbles vueltas de un caso que pone nuevamente en discusión si no es peor un inocente preso que un culpable libre.
12 de octubre de 2017
Una luz amarilla se prendió en la justicia. Esta vez es un caso mediático que dejó expuesto al sistema en forma contundente. Cuando parecía que la opinión pública se había quedado con la condena por encubrimiento a Carrascosa (en el 2007), nueve años después el Tribunal de Casación Bonaerense -luego de que la Corte Suprema Nacional ordene dictar el tercer fallo en la causa-, absolvió al viudo en el 2016 por homicidio, manifestando en los considerandos que no hay un solo elemento probatorio que pueda llevar a un convencimiento que el viudo participó en el hecho. Y contradiciendo el primer pronunciamiento dijo que tampoco hay elementos en la causa para configurar la figura de encubrimiento.

Esta situación me obliga a preguntarme ¿por qué pasa esto? La respuesta está en la pésima instrucción que realizó el fiscal Molina Pico, que impulsó la investigación bajo la íntima convicción de que el asesino estaba dentro del entorno familiar, la cual terminó demostrando que no tenía respaldo probatorio lógico. La íntima convicción del fiscal fue la causante de múltiples e incontables injusticias, que el paso del tiempo dejó en evidencia y que impidieron avanzar en otras líneas de investigación que hoy parece atender la justicia.

El 27 de octubre del 2002 empezó el calvario: Carrascosa perdió a su esposa y al poco tiempo fue detenido por el plazo de siete años, pero lo absurdo llegó en el 2011 cuando se condenó a cuatro personas por encubrir paradójicamente a una persona que hoy para la justicia es inocente. Se reaviva la discusión si no es peor un inocente preso que un culpable libre.

Dr. Lucas Prieto Schorr es abogado penalista director de www.elmonitordelajusticia.com