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Viernes 17 de noviembre de 2017
OPINIÓN
Un claro mandato para avanzar en las transformaciones que el país necesita
Por Jorge R. Enríquez. El subsecretario de Justicia de CABA considera que los resultados de las elecciones legislativas consolidan el rumbo del Gobierno nacional, al tiempo que exponen la crisis de liderazgo en el peronismo.
1 de noviembre de 2017
La gran elección realizada por Cambiemos en todo el país es un claro aval a la gestión del presidente Mauricio Macri. El triunfo fue contundente no solo por las cifras alcanzadas, sino por su proyección en territorios habitualmente favorables al peronismo. De hecho, esta fuerza política no sufrió una derrota tan amplia desde 1983.

La primera conclusión es que el rumbo del gobierno nacional se consolida claramente. Por un lado, el masivo apoyo en las urnas es por sí solo un extraordinario estímulo para que Macri lleve adelante su agenda de reformas. Por otro, Cambiemos mejora significativamente su representación parlamentaria. Seguirá sin la mayoría en ambas Cámaras, pero con bloques más numerosos.

En la Cámara de Diputados pasa a tener un bloque de 108 legisladores. El quórum es de 129. En el Senado tendrá 25 de las 72 bancas, es decir, más de un tercio del total. Puede parecer poco, pero con guarismos mucho menores el presidente pudo gobernar desde diciembre de 2015 hasta ahora, sin graves contratiempos en el Congreso.

Por supuesto que sigue obligado a negociar, pero Macri acredita una valiosa experiencia en la materia: como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires nunca tuvo mayoría propia en la Legislatura. Y mal no le fue. Además, el diálogo y la búsqueda de consensos están en su ADN. Por eso postuló desde el inicio de su presidencia “el arte del acuerdo”. Por cierto, esos necesarios acuerdos con la oposición estarán sustentados en la legitimidad democrática originada en 2015 y reforzada desde el domingo pasado.

El kirchnerismo puro y duro, en todo el país quedó relegado sólo a la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires. El resto del peronismo tuvo un desempeño pobre. El mismo gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que aparecía como una de las figuras que podían liderar su renovación, perdió inesperadamente en su propio distrito, en elcual se impuso el periodista Martín Grande, de Cambiemos.

Los hermanos Rodríguez Saá lograron revertir el resultado de las PASO, merced a un clientelismo exacerbado. Carlos Verna también, en La Pampa, pudo, por una diferencia mínima, dar vuelta el segundo lugar de las primarias.

En La Rioja, Cambiemos dio el batacazo. Fue su dupla de candidatos a senadores, encabezada por el exministro de Defensa Julio Martínez la que obtuvo el primer lugar, quedando la tercera banca para Carlos Menem.

También en otros distritos tradicionalmente peronistas como Chaco se impuso Cambiemos, lo mismo que en Entre Ríos, con un gran triunfo del radical Atilio Benedetti.

En Córdoba se dio lo esperado: una apabullante victoria de Cambiemos, liderada por Héctor Baldassi. Es una provincia en la que Mauricio Macri viene logrando elevados niveles de adhesión.

El peronismo queda, entonces, en una delicada situación, sin un liderazgo claro. Quien se postula para ejercerlo es Cristina Kirchner, porque alega que es la que sacó más votos, pero despierta serias resistencias en los principales dirigentes de ese sector político.

Es probable que la expresidente intente desde el Senado una feroz oposición al gobierno de Cambiemos, al que le niega legitimidad desde su primer minuto, pero es casi imposible que arrastre en esa extraña cruzada a muchos de sus compañeros. Más aún, está por verse si el peronismo conformará un único bloque en el Senado.

Pero son cuestiones que deberá resolver esa fracción política. Del lado del presidente Macri seguramente asistiremos a una política que avance decididamente en enfrentar los graves problemas que le dejó al país el populismo. El primero - el más severo, el más acuciante -, no obstante haberse reducido un 3,6% en un año, es la existencia de 28% de pobres. Son ellos quienes más necesitan una economía dinámica, moderna, que crezca y cree genuinos puestos de trabajo.