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Martes 21 de noviembre de 2017
OPINIÓN
Sin impuesto al vino
Por Pamela Verasay. A partir de la decisión oficial, la senadora radical destaca que Mendoza y la Nación mantienen una relación equilibrada, con diálogo y consenso.
9 de noviembre de 2017
Desde que el Gobierno nacional anunció su paquete de medidas fiscales para promover la inversión, la generación de empleo y el desarrollo económico, en la provincia de Mendoza hizo mucho ruido la aplicación del impuesto interno al vino, que lo equiparaba con otras bebidas alcohólicas.

El tema, por sus implicaciones en la actividad económica mendocina, monopolizó la agenda del gobierno y de todo el arco vitivinícola. Rápidamente, junto al gobernador Alfredo Cornejo, los legisladores nacionales de Cambia Mendoza nos enfocamos en trabajar sobre el impacto que este cambio tendría, entre otras cosas, en el empleo.

Hoy, con el orgullo de que se haya alcanzado un acuerdo entre el gobernador y el Poder Ejecutivo Nacional podemos reflexionar sobre las causas que permitieron alcanzar este consenso y, claro, no puedo dejar de comparar lo que vivía la provincia no hace mucho tiempo atrás.

La primera diferencia sustancial tiene ver con la legitimidad del mandatario provincial frente al Poder Ejecutivo Nacional. Alfredo Cornejo es uno de los constructores del Frente Cambiemos y un actor relevante que permitió constituir un acuerdo político ganador. Por el contrario, antes la provincia tenía un gobernador elegido desde la conducción nacional K y eso lo transformaba en una figura débil ante el poder central a quien debía su designación.

La segunda diferencia que quiero señalar es la forma en que se dio esta discusión al interior del Frente Cambiemos y de cara a la sociedad. El gobernador no utilizó frases tribuneras, efectistas o demagógicas. Explicó su punto de vista, el punto de vista de Mendoza y su industria madre y el impacto que tendrían los cambios. Lo hizo como estadista, haciendo docencia cívica, sin descalificar a quienes habían planteado una propuesta, a nuestro entender, equivocada.

Es que a medida que el frente político madura y se afianza, cada vez somos más eficientes en ponernos codo a codo en la búsqueda de soluciones, pero siempre analizando el paquete fiscal del gobierno nacional pensando en defender los intereses de Mendoza. Los argentinos estamos atrapados en una situación de gran déficit fiscal combinado con alta presión tributaria que nos conduce a tomar deuda pública y se necesita de una fina ingeniería de detalle para salir de esta situación.

Acá quiero hacer una breve referencia a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Durante su primer mandato, escuchamos hasta el cansancio sobre las virtudes de los dos superávits: el fiscal y el comercial. En el último período kirchnerista, la situación cambió: aumentaron la presión fiscal y aún más el gasto público. A pesar de estas condiciones a las que ellos nos sometieron, no dejan de criticar a la actual gestión por el endeudamiento.

Como en el “relato” el deseo y la realidad se disocian, es importante destacar que para la coalición de gobierno el endeudamiento es un problema y en todo caso una solución para paliar el déficit, no un modelo de endeudamiento como el “relato” desearía. No vamos a permitir más engaños con sus discursos facilistas, aprovechando para criticar las bombas que dejaron activadas irresponsablemente para que las pagara el que venía después.

¿Cuál es el camino propuesto? Un cambio gradual del sistema tributario. Dejar de lado viejos y malos impuestos por otros tributos más justos. Estimular a la reinversión productiva y un criterio que propone que más paguen menos para bajar la presión y aumentar la recaudación mientras el gasto público se controla con medidas de responsabilidad fiscal.

Esto ha sido escuchado por el señor ministro de Economía de la Nación, quien me expresó su preocupación por el tema. Por esta racionalidad, por escucharnos, por corregir y por mejorar, soy optimista. Tenemos un camino que tendrá por delante muchas dificultades y, sin lugar a dudas, vamos a sortearlas. Lo haremos con un diagnóstico adecuado, con determinación para solucionar los problemas e impulsando un círculo virtuoso que nos llevará a un país mejor, menos injusto y con posibilidades para todos.