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Miércoles 13 de diciembre de 2017
OPINIÓN
La nueva Ley de Paridad impulsa igualdad de oportunidades
Por Alicia Besada. La diputada oficialista celebra que a partir de la norma aprobada las mujeres tendrán la misma representación que los hombres.
24 de noviembre de 2017
Durante mi mandato presenté, entre otros, un proyecto de resolución para que se incorpore al Reglamento de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación un nuevo artículo que establece que la composición de las comisiones permanentes de asesoramiento y de las comisiones especiales no podrá estar integrada por miembros del mismo género en más de dos tercios, respetando el criterio de proporcionalidad. Este proyecto surgió luego de analizar la conformación de las distintas comisiones del cuerpo y observar que las mismas presentan una desigual conformación por géneros que no respeta, necesariamente, el cupo femenino. Pero esta propuesta era difícil de aprobar y, eventualmente implementar, sin la sanción de la Ley de Paridad de Género que obtuvimos en la Sesión Especial de Diputados en el Congreso. A partir de ahora las mujeres vamos a tener la misma representación que los hombres.

El logro es contundente.

La igualdad de género significa más democracia, supone la posibilidad del efectivo ejercicio de derechos políticos y sociales y es la más cabal expresión del derecho a la igualdad que se traduce en una sociedad más justa. El propósito último de la transversalización de género es garantizar la igualdad de participación de géneros en todas las etapas de una acción estatal.

En lo cotidiano nos encontramos con todo tipo de disgregaciones acerca de los roles o status sociales de hombres y mujeres. Claro que hoy parece impensable que una mujer no vote o tenga vedado el acceso a distintos lugares o instituciones. Sin embargo, aún subsisten diferencias en el reconocimiento salarial, o en el acceso a cargos gerenciales o de conducción, por ejemplo.

Paridad es: un hombre, una mujer. Es necesario garantizar la participación de las mujeres en los ámbitos de la política y especialmente en el diseño y discusión de la legislación, debemos ir hacia una sociedad que no conforme una lista sólo cumpliendo géneros y sí apoyándose en capacidades y representatividades. Varios países del mundo son conducidos por mujeres, y esto dejó de ser "noticia".

La lucha de las mujeres en la búsqueda de igualdad debiera ser más que un slogan, pero pareciera que los necesitamos para hacernos visibles. En la histórica construcción e integración social las mujeres corremos de atrás. Hubo logros como el de la posibilidad de votar o que no hubiera lugares e instituciones vedadas de acceso a las mujeres, que antecedieron a otros (como el cupo femenino) que ya nadie discute. Sin embargo, aún nos falta transitar un largo camino. Vinculado a históricos reclamos de la vida laboral, el desigual reparto en la tareas domésticas, la naturalización de los cuidados familiares y los inaceptables y alarmantes índices de violencia de género.

Es tiempo de cambiar. Y lo estamos logrando.