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Martes 23 de enero de 2018
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De Vido llamó “alcahuete” a Urtubey
Fue en respuesta a las declaraciones periodísticas en las que el gobernador salteño afirmó que los detenidos de la gestión anterior “están presos por chorros, no por persecución política”.
14 de diciembre de 2017
El diputado nacional Julio De Vido suspendió en las últimas semanas la difusión de cartas públicas en las que fustigaba con dureza a diversas figuras del peronismo, fundamentalmente por no defenderlo. Incluida la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Ahora retomó su presencia pública, pero ahora a través de su cuenta de Twitter, en la que por ejemplo se lamentó por “no poder cumplir con el mandato que me confiriera el pueblo de la provincia de Buenos Aires como diputado, por ser uno de los presos políticos del Gobierno de Macri”. En ese contexto se lamentó también por no poder votar por estar preso contra las reformas previsional, tributaria y laboral, a las que calificó de “infames”.

Amén de ello, volvió a fustigar a un dirigente partidario, en este caso el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, que en declaraciones periodísticas salió al cruce de la denuncia del kirchnerismo y otros sectores del PJ que hablan de “presos políticos” en referencia a exfuncionarios de las administraciones kirchneristas. “Están presos por chorros, no por persecución política”, tomó distancia el mandatario salteño, en declaraciones que De Vido consideró “irresponsables” y que “demuestran no sólo su falta de respeto sino también su ignorancia”.

A través de Twitter, De Vido señaló que es Urtubey el que “deberá explicar pronto ante la justicia y el pueblo de su provincia cómo aplicó los millones de pesos en obras con fondos nacionales que licitó y contrató descentralizadamente”.

“Si en esos años advirtió alguna irregularidad como para llamar ‘chorro’ a algún funcionario de la gestión anterior, debió haberlo denunciado. Su apoyo a las reformas dañinas al pueblo argentino lo muestran postrado y de rodillas”, disparó el exministro, para quien “la última ambición de un pretendido líder territorial es ser un triste alcahuete del poder de turno”.