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Jueves 18 de enero de 2018
OPINIÓN
¡Viva Perdón carajo!
Por Daniel Bosque. El director del portal MiningPress repasa brevemente el desarrollo y las implicaciones políticas de los pasados tumultuosos meses.
15 de diciembre de 2017
Recalculando. Gobernadores 1 - Vamos por todo M 0. Volvió un diciembre de aquellos y no hizo falta el pay per view para ver las hostias de las fuerzas de Patricia Bullrich a los legisladores K y satélites de izquierdas. El macrismo ha hecho lo que manda el manual cuando uno no da la talla. Y agradece a Dios tener a Lilita Carrió que lo salvó del desastre fácil de un DNU abortado que hubiera sido quemar las naves.

Es hora de replegarse para volver a atacar, aunque se esté seguro, de que la victoria está a dos pasos. No es en lo que habíamos quedado, le enrostraban Marcos Peña, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio al coloquio de ideas peronistas, después de comprobar amargamente que no todo estaba atado y bien atado. Hoy se lo recordarán face to face a los mandatarios provinciales. Si a usted le disgustan nuestras medidas pulse el 1, si en cambio necesita fondos, aguarde que lo atendemos.

Candil en tu calle y penumbras en tu casa. Mauricio Macri es, por imperio del deseo global, un líder que todos admiran. Su discurso anfitrión a la OMC se amplificó en los briefs de consultores y embajadas. Integración, repudio al proteccionismo, garantía de inversiones, libertad, igualdad y fraternidad para todos los capitales que quieran habitar el suelo argentino. Y como parte del Buenos Aires hot tour cada vez más figurones del gobierno anterior presos, aunque llamativamente ninguno tenga condena porque esto no es Perú, Brasil y Ecuador y hay muchas fotos, pero pocas sentencias. Nada de cacería, como le endilgan sus perseguidos, simplemente un ajuste geopolítico: nos pusimos lejos de Venezuela, Irán y Rusia, aquel eje del mal, y más cerca de Estados Unidos y China, como corresponde.

Pero puertas adentro la tarea es ardua. La gran trilogía reformista que tiene como paraguas al Pacto Fiscal ya consensuado con los caciques provinciales está lejos de ser un paquete exprés como aquellos que salían como churros con Cristina. La Argentina es un país de recursos sorprendentes, por lo tanto, no es tan creíble la advertencia de que sin la reforma previsional que llegó al Congreso a los apurones, la economía puede estallar. Por el contrario, el Gobierno podría arribar a 2019 tal como llegó hasta aquí, con la misma arquitectura impositiva, este marco laboral e ídem con las jubilaciones. E incluso ganar las elecciones, ese objetivo pequeño pero pragmático de miles de funcionarios y legisladores de Cambiemos, el ganador del 22-O. Distinto sueña Macri, el Gran Timonel convencido de que no llegó hasta aquí para la intrascendencia sino para dar vuelta a estas pampas como una media.

Mientras Cámaras varias y testigos intentaban verificar si ayer hubo o no “diputruchos M” en la HCDN, ha quedado patente la evidencia de la debilidad amarilla en el Congreso nacional. Lo que le obligará a más concesiones y a más billetera. Ley física: la mayor velocidad parlamentaria va en inversa proporción a la pulcritud doctrinaria de las macrinomics.

Animémonos y vayan. Ustedes no tienen códigos, le reprochaban los teléfonos calientes de Cambiemos al peronismo político y sindical, incluyendo a la CGT, que amagó con una huelga y después la desactivó, no por su amor a los jubilados sino por su propio termómetro. El PJ, sigla que hoy suena a antigua, disfruta de este acoso al Gobierno. Los palos y forcejeos a una veintena de diputados que ayer bajaron cambiaron el recinto por la pulseada con los gendarmes “para defender a los viejitos”, es el leit motiv del network progre, lo mismo que la movilización del miércoles sorprendentemente numerosa. Gestas que entre el tremendismo y la euforia ven a las masas al borde del estallido (sic), aunque haya más protesta en internet que en la calle. Por afuera de ese espacio radicalizado, la lectura es que este activismo no genera más adhesiones. Ni antes, cuando la cuestionada y respaldada Bullrich ordenaba dejar gritar y romper la ciudad porque eso sumaba votos, ni ahora que Buenos Aires se superpobló de antimotines.

Argentina lleva la velocidad de un Grand Prix. En poco tiempo le suceden cosas que en otros países demandan lustros o décadas. El segundo semestre 2017, valga la figura, ha sumado a Maldonado, PASO, elecciones, submarino, mapuches, más ajustes de tarifas públicos (y más inflación), una decena de kirchneristas en prisión y de postre estas lides por las reformas macristas.

La moneda vuelve a estar en el aire. Si no olieran mal, Mauricio podría desempolvar aquellos lemas menemistas: “Estamos mal, pero vamos bien”, “Síganme, no los voy a defraudar”.