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Viernes 21 de septiembre de 2018
OPINIÓN
Calidad de vida, salud y ambiente sin pirotecnia
Por Magdalena Odarda. La senadora aboga por una ley nacional que atienda a un importante sector social que día a día rechaza los efectos de la pirotecnia.
23 de diciembre de 2017
El uso de la pirotecnia es una actividad permitida en casi todo el país, sin embargo hay que tener en cuenta que su prohibición significaría la protección de los bienes jurídicos más trascendentes que son la vida, el ambiente y la salud. Esta protección que trasciende todo interés sectorial y abraza a todos sin distinción ni límites, está establecido en nuestra Constitución Nacional y en instrumentos internacionales.

El daño que provoca la pirotecnia cada año en fiestas y eventos públicos se encuentra visible en los informes que realizan cada año los Hospitales, las asociaciones de protección de animales y del ambiente.

El caso Cromagnon dejo al desnudo el peligro que implica la pirotecnia que termino con la vida de 194 de niños y jóvenes. Luego se sucedieron otros hechos en recitales y canchas de futbol que fueron repudiados.

Parecen estar desconectados entre sí, sin embargo, estos eventos tienen como denominador común la costumbre arbitraria de prender bengalas en los espectáculos.

A ello hay que agregar que en las fiestas tradicionales de navidad y año nuevo, suceden gran cantidad de accidentes donde muchas personas son dañadas seriamente por la manipulación de artículos de pirotecnia.

Según las estadísticas del Hospital de Quemados de la ciudad de Buenos Aires, el 60% de las lesiones se producen en miembros superiores y manos (6 de cada 10 casos); el 20 % en el abdomen y el tórax; un 10 % en la cara y el 10 % restante en los miembros inferiores. La gravedad varía desde heridas leves hasta los casos más graves donde son necesarias intervenciones quirúrgicas para restituir miembros, funciones u órganos vitales.

Además, es notable el efecto que el uso de la pirotecnia provoca en los niños con Trastorno Espectro Autista (TEA) y sus familias, que padecen con mucho sufrimiento los ruidos que provoca la pirotecnia. En ellos y sus familias hay poco que celebrar cuando se está a riesgo real de una crisis.

La Fundación de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista (Fapadhea) ha manifestado que las personas con autismo -en especial los niños- “Son personas con una alta sensibilidad auditiva, por lo que el gran estímulo que generan los cohetes y los estruendos les genera un shock que puede ser perjudicial”, señaló en una nota Eduardo Sixto, presidente de Fapadhea. Un ejemplo claro y sorprendente está dado por lo que sucede a las familias que tienen niños con trastornos y deben desplazarse lejos de la ciudad, de sus hogares, debido a los ruidos y estruendos por el uso de la pirotecnia en las fiestas.

Aunque parezca increíble, en las fiestas a fines del 2016, la familia de Franco, un niño que tiene Trastorno generalizado del desarrollo (TGD) con espectro autista, tuvo que trasladarse hacia las bardas de la ciudad de Allen ya que Franco no encontraba consuelo en medio de las explosiones. En soledad, la familia filmó un video para concientizar a la población a través de las redes sociales.

Casos como este se repiten en el país y nos deben impulsar de manera urgente en el camino de la prohibición de la pirotecnia.

Ya no se trata solo de animales domésticos que en estado de desesperación pierden su rumbo -para quienes también está dirigida la medida- sino de personas a quienes la ley no ha protegido, toda vez que se permite el uso de pirotecnia en forma indiscriminada.

En el Senado de la Nación, presentamos una iniciativa fundamentada en los daños enumerados y en los antecedentes que ya existen, por ejemplo, en la Patagonia: En el año 1992, la Municipalidad de San Martín de los Andes, provincia de Neuquén, “... prohíbe la fabricación, venta y utilización de artículos de pirotecnia, en todo el ejido municipal de San Martín de los Andes;...”

En agosto del año 1996, la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur “prohíbe la tenencia, fabricación, comercialización, depósito y venta al público, mayorista o minorista, y el uso particular de todo elemento de pirotecnia y cohetería, sea éste de venta libre o no y/o fabricación autorizada”

En el año 1997, San Carlos de Bariloche, sancionó una ordenanza prohibiendo el uso de pirotecnia. En el año 2012, el concejo deliberante de la Cuidad de Neuquén sancionó la ordenanza N° 12449, donde “...prohíbase la comercialización, tenencia, uso, manipulación, depósito, circulación y transporte de elementos de pirotecnia.” marcando un precedente en la zona, donde los municipios colindantes han tratado se imitar este accionar.

Pretendemos con una ley nacional, dar respuesta a un vacío legal que cobra significado en un importante sector social que día a día rechaza en mayor medida los efectos de la pirotecnia en la salud, la vida y el ambiente.