BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 23 de julio de 2018
COYUNTURA
Aprobado con dificultades
Dentro de un contexto difícil, el balance económico del año que termina tuvo algunas mejoras. Expectativas favorables para el 2018.
27 de diciembre de 2017
El año 2017 marcó algunas aristas importantes, pudiendo definirse como un período que fue difícil, que marcó el comienzo de la recuperación económica, aunque la misma no fue homogénea, con situaciones cambiantes y de cara a 2018 quedan grandes desafíos macroeconómicos por delante.

El punto de inicio para hacer un paneo de la economía en 2017 hay que considerar en primer término que la inflación cerró en niveles de alrededor del 23 por ciento, una cifra mucho más baja que el 40 por ciento del año pasado, pero sin dudas, muy por encima de la pauta del 12 al 17 por ciento establecida por el Banco Central.

Hubo momentos en 2017, sobre todo entre febrero y abril, en donde la inflación tomó un rumbo ascendente muy preocupante lo que llevó al Banco Central a elevar en forma constante la tasa de interés, algo que finalmente generó una mayor tranquilidad de la inflación en el segundo semestre, pero con consecuencias sobre los costos del financiamiento en el país.

El segundo aspecto trascendente es el retraso cambiario. Con un dólar que cerró por debajo de 19 pesos, diversos analistas coinciden en que el tipo de cambio debería estar por encima de los 20 pesos, y en principio, todo indica que se enfilará hacia ese nivel en el transcurso de la primera parte de 2018.

Quizás el punto más destacado del año que se va es la mejora de la actividad económica, la cual finaliza con un crecimiento en torno al tres por ciento.

Hay que considerar que hasta mitad de año eran mucho los analistas que consideraban que el crecimiento no superaría el 2 o 2,3 por ciento, pero el nivel de actividad mejoró considerablemente en los últimos meses, de la mano de la construcción, de algunas industrias, del sector granario, la intermediación financiera y un poco también del consumo en general.

Ese contexto, más una mejora de la inversión del orden del 14 por ciento, determinaron que el nivel de empleo se mantuviera estable, que la tasa de desocupación en el país se ubique alrededor del ocho por ciento, con una ínfima baja de la pobreza, pero con datos de indigencia más elevados.

El gradualismo del ajuste hizo que este año el déficit fiscal finalizara en torno al 4,2 por ciento del PBI, tal como estaba previsto, pero con la contracara de un mayor endeudamiento y un déficit de cuenta corriente que sigue incrementándose.

Desafío. Sin dudas que para 2018 son elevados y nada fáciles de lograr. El cuadro de situación es el siguiente. Mantener el crecimiento económico del tres por ciento, bajar la inflación a un nivel del 15 o 16 por ciento, mayor recuperación del tipo de cambio, promover una mejora del consumo, reducir la carga fiscal sobre los sectores productivos, dentro de un contexto de disminución de un punto del déficit fiscal.

Sin dudas que conjugar todos esos elementos y evitar el menor daño posible desde el punto de vista social parece un desafío quizás altamente ambicioso y difícil de lograr.

Allí es indudable que el Gobierno del presidente Mauricio Macri va a tener que recurrir a toda la capacidad que puedan tener sus equipos como para encontrar la interacción correcta de todas esas variables.

Hay un punto a favor para el Gobierno. El año que comienza no es electoral y eso da mucho aire en la política argentina para llevar adelante iniciativas, especialmente las reformas estructurales que se han elaborado.