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Martes 23 de enero de 2018
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“No vamos a jugar con los tiempos del Gobierno”, anticipa Pichetto
El jefe del bloque Justicialista rechazó “el bloqueo” como estrategia parlamentaria y en ese contexto ubicó a Cristina Kirchner “casi en la periferia del sistema”. Para la reforma laboral, pidió que primero el Gobierno arregle con los gremios.
31 de diciembre de 2017
El presidente del bloque Justicialista de la Cámara alta, Miguel Angel Pichetto, se diferenció de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a la que ubicó junto a “una oposición dura, casi en la periferia del sistema y una mirada de bloqueo institucional”.

Por el contrario, asumió como propia “la genuina representación de los intereses provinciales” y en ese contexto señaló que “uno ayuda a mejorar la situación de provincias como Santa Cruz, que son definitivamente inviables, y del otro lado está la deserción, el no compromiso con el voto y el discurso por izquierda. Es un lugar cómodo”.

“El bloqueo es la negación del Congreso, obliga al Gobierno a recurrir a instrumentos como el DNU”, advirtió Pichetto, quien reconoció que “el Gobierno se equivoca en un montón de temas”, pero cuestionó “plantear alegorías con situaciones que mejor no recordar”, planteando el recuerdo de 2001 y advirtió: “Cuando uno alienta el incendio de la pradera, lo más probable es que cambien los vientos y se queme uno mismo”.

Respecto del pedido de desafuero de Cristina Kirchner, anticipó que se hará en marzo, cuando se constituyan las comisiones. De todos modos, aclaró que mantiene su postura, que es la misma que sostiene con Carlos Menem: “tiene que ver con una visión de protección de los fueros y de la representación parlamentaria y legítima en términos electorales, que implica la sentencia definitiva y el principio de cosa juzgada”.

Entrevistado por La Nación, si bien no descartó en un futuro volver a confluir con el kirchnerismo –“nunca se puede decir no en política”-, llamó a encontrar “un discurso de centro nacional que represente a los gobiernos de provincia y al movimiento obrero” y recordó que “nosotros no somos la izquierda progresista capitalina o el entrismo (sic) de partidos que nutrieron los últimos años del gobierno kirchnerista”.

Pichetto reivindicó los cambios “estructurales” realizados en el presupuesto y la reforma tributaria y por eso reivindicó que “si formamos parte de la discusión y logramos ventajas para nuestras provincias, ¿cómo no íbamos a votar?”. De cara al futuro, anticipó que “habrá temas que apoyaremos y otros que no”, y sobre la reforma laboral que el Gobierno quiere tratar en febrero, puso paños fríos al deslizar que “para febrero no creo que constituyamos la Comisión de Trabajo. No tengo ningún interés en hacerlo”.

“No vamos a jugar con los tiempos del Gobierno -aclaró-. Además, que primero el Gobierno arregle con los sindicatos. No estamos dispuestos a tolerar que se construyan iniciativas que no son defendidas por el propio gobierno. Durán Barba cree que gobernar es hacer una elección”.

A su juicio, el Gobierno “se merece una oposición racional, democrática, que plantee alternativas y cambios en los proyectos. No creo en la violencia, en la plaza que tira piedras. No creo que sea bueno para el sistema alentar esa violencia ni tampoco es buena la metodología violenta dentro del recinto”.

Consideró al respecto “totalmente negativo” y sin precedentes lo que sucedió con la reforma previsional en la Cámara baja, que consideró “un retroceso”, y lo comparó con los momentos tensos que hubo en el Senado, como con la resolución 125, cuando “no hubo una agresión sobre el hombre que conducía la Cámara [Julio Cobos], que desequilibró ese día”.

“Hay que funcionar siempre dentro del sistema. No en los bordes. Si estuviéramos frente a una dictadura tendríamos legitimidad de origen. Este gobierno es democrático y ha ganado dos elecciones consecutivas”, advirtió,

Si bien consideró “un menosprecio al Congreso” el cambio de las metas de presupuesto al día siguiente de su sanción, admitió que el Gobierno terminó asumiendo que “no se puede hacer política económica sólo con el Banco Central o con política financiera. La política económica tiene que ver con la realidad de la calle, con el aumento de los precios, con la inflación”.

“Por lo menos tomaron nota”, concluyó.