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Domingo 21 de enero de 2018
OPINIÓN
Agenda para el desarrollo de la provincia de Entre Ríos
Por Joaquín La Madrid. El diputado por Cambiemos detalla lo que, a su entender, deben ser las líneas directrices para que la provincia se convierta en un Estado moderno y transparente.
5 de enero de 2018
Comenzando un nuevo año, creo necesario plantear los que, a mi criterio, son los ejes directrices para un plan estructural que permita el desarrollo de Entre Ríos y su conversión a un Estado moderno y transparente. Propongo en las siguientes líneas que la provincia debe concentrarse en mejorar la infraestructura; promover la inversión productiva y fomentar la innovación, en el marco de una economía global.

Los datos que arrojaron en Entre Ríos las últimas elecciones, que posicionaron al Frente Cambiemos sobre la fuerza política que tradicionalmente resultaba ganadora en la provincia (Cambiemos: 52,97% de los votos / Justicialismo: 37,98%), no hacen más que exigirnos, a quienes formamos parte del Frente, trabajar con mayor ahínco para profundizar lo que se gestó como un proceso de cambio profundo para el país, de la mano del presidente Mauricio Macri; que es a quien, evidentemente, los argentinos -y particularmente los entrerrianos- le han dicho sí, con esperanza. De algún modo, la mayoría de los vecinos están decididos a poner su parte en el proceso, pero también exigen que los políticos estemos a la altura de las necesidades reales y tengamos visión de futuro.

La provincia de Entre Ríos debe salir del rojo fiscal en el que se encuentra, es necesario dejar de arrastrar deuda y buscar el equilibrio de las cuentas públicas. Entiendo que el trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado, a través de la Participación Público-Privada (PPP), como articulación concreta, será una herramienta de suma utilidad para alcanzar este objetivo. Los gobiernos provinciales no pueden entretenerse en inversiones que bien pueden realizar los privados, a la vez que se promueve el trabajo genuino.

El Estado entrerriano debe atender sus funciones indelegables, sin escatimar, pero también sin olvidar que el objetivo es lograr el equilibrio entre ingresos y egresos, para poder decir que se ha administrado con responsabilidad el dinero de los ciudadanos. Del mismo modo, la provincia tiene que darse la oportunidad de generar políticas específicas que fomenten el trabajo privado formal y protejan tanto a los trabajadores como a los creadores de empleo; en un marco de calidad institucional. Además, el camino de transparencia que necesita empezar a recorrer el Estado entrerriano, requiere también hacer todas las reformas necesarias en la justicia y tener “tolerancia cero” con la corrupción.

La provincia tiene una agenda urgente y quienes tenemos responsabilidad en la función pública no podemos mirar para el costado. Es momento de gestionar de modo eficaz, eficiente y sin dilaciones. Para ello expongo los puntos que, a mi entender, deben formar parte de la “Agenda para el desarrollo provincial”.

Para que todos los entrerrianos gocen de los mismos derechos es justo que se instrumente, a la brevedad, la “ley de comunas”, que tiene por objeto establecer las normas de organización, competencia y funcionamiento de las mismas, según lo dispuesto en la Constitución de Entre Ríos.

Otro gran punto son las obras de infraestructura que necesita Entre Ríos. En este sentido es menester tener claro el orden de prioridades. Las obras de infraestructura y la promoción de la inversión productiva deben realizarse a partir de definir zonas y sectores económicos estratégicos para la provincia. Entiendo que éstas deberán basarse en propiciar la conectividad y competitividad de la provincia a través de: las hidrovías, los caminos, el ferrocarril, las telecomunicaciones y la generación energética distribuida.

Otro ítem para el desarrollo implica posicionarnos en el contexto productivo. Tenemos que proponernos ser uno de los principales proveedores de alimentos de Sudamérica.

Otro eje fundamental del crecimiento radica en el desarrollo y modernización de Parques Industriales.

Y por último, pero no menos importante, será necesario concentrar la atención en el desafío de volver a la cultura del trabajo. El mayor desafío de las nuevas políticas está en disminuir la brecha entre las demandas del mercado laboral y la capacitación que deben tener los trabajadores de este siglo, haciendo hincapié, sobre todo, en aquellos que por años fueron subsidiados y estuvieron excluidos.

No se puede ser estratégico con políticas espasmódicas. Es urgente para la provincia impulsar un modelo moderno e integral que tenga como bases la competitividad de la economía y la equidad en la distribución de la riqueza. La planificación de mediano y largo plazo debería sustentarse, entonces, en tres directrices: mejorar la infraestructura económica, social, comunicacional, energética y tecnológica, en cooperación público-privada; promover la inversión productiva; y fomentar la transformación basada en la innovación y el conocimiento global. Todo esto en un marco de transparencia estatal, que, para que sea confiable, habrá de consensuarse y estar debidamente reglamentado.