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Domingo 21 de enero de 2018
ENTREVISTAS
Dos hombres clave del Congreso más allá de la grieta
Máximos ganadores del Premio Parlamentario en ambas cámaras, el senador Miguel Pichetto y el diputado Mario Negri celebraron haber sido distinguidos, pero también analizaron el año legislativo, el devenir del Gobierno y las perspectivas a futuro, en un reportaje a fondo en el que dejaron precisiones imperdibles.
7 de enero de 2018
Por Agustín Alvarez Parisi

Desde veredas opuestas, Mario Negri y Miguel Angel Pichetto tienen en común el respeto que despiertan entre propios y extraños. Ahora también haber ganado el principal Premio Parlamentario en cada cámara por sus trabajos legislativos durante el año 2017.

De eso hablaron con Parlamentario, pero no dejaron de abordar todos los temas de la actualidad política, lo que fue el año legislativo y la visión que cada uno de ellos tiene del gobierno de Mauricio Macri. El senador también analizó la situación del peronismo, la relación con Cristina Kirchner y la polémica de la reforma previsional; el diputado, el papel del radicalismo dentro de Cambiemos, el intento de hacer fracasar la sesión del 18 de diciembre y el objetivo de “debilitar al Gobierno”.

- ¿Qué significa este premio de Parlamentario para ustedes?

Miguel Pichetto.- Es un reconocimiento muy importante, por haber sido elegido por los colegas, por los asesores y por los periodistas especializados en el Parlamento, y quiero destacar también la tarea de trascendencia que hace la revista Parlamentario en dar a conocer labor que hace el Senado.

Mario Negri.- Para mí es muy significativo y un honor. Estoy eternamente agradecido, en todo caso es un premio compartido con el bloque del radicalismo y todo el interbloque de Cambiemos, que en definitiva son los que acompañan el trabajo que uno hace en el Congreso y trata de expresar de cara a la sociedad.

- ¿Cuál es su balance de este año legislativo 2017?

Pichetto.- Ha sido un año electoral, con lo cual también siempre la actividad es mucho más compleja en las cámaras. Se ha acelerado en el último tramo, ha habido leyes importantes, polémicas y de envergadura. Cerramos el año con la ley de Presupuesto y con las leyes tributarias; me parece que son dos leyes importantes. Creo que el Gobierno va a tener sus normas fundamentales, su plan de gobierno. Me parece que ha sido dentro de las características de los años electorales un año positivo. Estoy hablando del conjunto de la tarea parlamentaria, no estoy haciendo ninguna valoración de tipo puntual sobre las leyes.

Negri.- Todos sabemos que en los años electorales se complica la actividad parlamentaria, primero porque de por sí y con mucha anticipación ya hay muchos legisladores que saben que no regresan, y por otra parte a medida que el calendario electoral se acerca, complica bastante la actividad y la búsqueda de consensos en leyes importantes. A veces es difícil separarlas de que estén teñidas de la contienda electoral. No obstante eso, por supuesto no fue una producción de profundidad como la de 2016; de cualquier forma fue mucho más elevada: terminamos sancionando más de cien leyes y en alguna medida superó un poco las expectativas. Yo era bastante pesimista por el clima político que se vivía. Se cumplieron dos años de la primera gestión de Cambiemos, en minoría con 85 legisladores: parecía imposible que fuéramos a remontar mayorías desde la minoría. Ahora viene otra etapa, concluye 2017 con un paquete de leyes vinculadas a lo fiscal por el vencimiento de otras leyes importantes que han involucrado a la economía argentina. El vencimiento del Pacto Fiscal del año 1993, el acuerdo con las provincias, la idea de modificar el impuesto a las Ganancias, la Ley de Responsabilidad Fiscal, para que las provincias se alineen en un proyecto que recupere también al Estado, que lo convierta en más eficaz, y la reforma tributaria, con un carácter estructural que el Gobierno ha decidido impulsar, han hecho que este 2017 termine con toda intensidad y con un clima de tensión que yo no esperaba alrededor del debate de la ley de reforma previsional. Finalizamos un año que fue acelerando su actividad política institucional de la Cámara y que termina ocupando la escena política nacional frente a otras realidades que son muy fuertes.

- El oficialismo seguirá sin tener mayoría en ambas cámaras. ¿Podrán sacar las leyes que necesita el Gobierno?

Negri.- Nosotros no tenemos ninguna otra opción; además no es solamente por una cuestión de números, sino por convicción para un cambio cultural democrático en el país, que es seguir buscando acuerdo y consensos. Ese es el arte que puede hacer distinguir al Parlamento y que recobre un vínculo con alguna jerarquía con la sociedad. Cambiemos termina 2017 aumentando significativamente su interbloque de diputados, pero no llegamos a la mayoría absoluta, somos 108, y en el Senado proporcionalmente también. Por supuesto que la incorporación de nuevos senadores le permite por lo menos bloquear la idea de los dos tercios. Tengo la impresión también de que la fragmentación que hubo en monobloques, inmensa durante estos años, tiende a desaparecer y la crisis propia del peronismo está conformando una geografía política tanto en el escenario de Diputados como en el Senado, que hará que se abran muchas ventanas para poder buscar acuerdos políticos. Auguro un año donde van a haber acuerdos importantes, creo que eso va a ser un paso adelante.



- ¿Cómo cree que actuará el Frente para la Victoria?

Negri.- Va a evidenciar mucha nitidez, no por la cantidad, porque han bajado mucho la cantidad de diputados, sino porque pretende convertirse en el rincón donde se exprese duramente el kirchnerismo, que en sí mismo no es que sea ni bueno ni malo, pero tienen como prioridad que el pasado que los tuvo en el gobierno se convierta en el futuro en forma inmediata, y eso los lleva a no razonar y tener la vista muy corta, y a veces enceguecerse. Tan es así que estamos comenzando las sesiones extraordinarias y podemos ver la reacciones que espero que se atemperen hacia adelante.

- El bloque Justicialista que usted preside es el mayoritario en la Cámara alta…

Pichetto.- Tenemos uno más que el oficialismo: 25 integrantes en el interbloque, 21 en el bloque propio del Justicialismo, y aspiramos a ser la voz y el espacio del peronismo federal, de una relación fluida y responsable con los gobernadores; también con el movimiento obrero, con los intendentes... Tratar de hacer un aporte a la reconstrucción del peronismo, que tiene el desafío de ser un partido democrático, que construya propuestas alternativas, que pueda edificar un liderazgo con miras a 2019, creíble, recuperar la confianza. Me parece que es una tarea muy importante.

- Algunos dicen que usted tiene las llaves del Senado.

Pichetto.- No, yo no lo diría así… Yo voy a estar siempre en las propuestas del consenso, de equilibrio, de racionalidad, de responsabilidad institucional. En ese camino me van a encontrar; no creo en la violencia, no creo en la radicalización extrema, ni en el discurso del conflicto. Me parece que la Argentina necesita para crecer un ámbito más razonable. No creo que haya sido bueno el escenario de la calle para el país, las imágenes televisivas me parece que no ayudaron, o no ayudan a lograr inversiones. El Gobierno también tiene que pensar que algunos temas son delicados y sensibles, y que cuando construye la agenda tiene que pensar muy bien qué es lo que hace.



- ¿A qué temas se refiere?

Pichetto.- Hay historias de mucha sensibilidad como el tema jubilatorio, como la reforma laboral, hay que avanzar más despacio, ir por partes.

- ¿Cómo califica lo sucedido en la sesión de diputados al tratar la reforma previsional, dentro y fuera del Congreso?

Negri.- Usted puede estar de acuerdo o no, pero creo que cuando se habla de previsión social y se pronuncia la palabra jubilados estamos frente a un tema muy sensible acá y en cualquier país del mundo. Porque además están en terapia intensiva los sistemas previsionales, por el aumento de expectativa de vida, por la disminución de la natalidad, y porque en realidad los sistemas previsionales deben financiarse con los aportes de los que son activos y trabajan. El nuestro es un sistema deficitario casi al 40%, es necesario que haya más aportantes para que pueda salirse del estado de crisis. La relación hoy en la Argentina es 1 a 4 por cada uno de los que se jubilan, y en realidad debería ser 4 o 5, es decir que estamos muy lejos... Eso hace que uno tenga que buscar fuentes de financiamiento, sino es absolutamente imposible. Y la época de las vacas de oro, cuando la economía crecía al 7 al 8 por ciento, que era la oportunidad de plantearse un debate de fondo del sistema previsional que no afecte a los jubilados, la dejaron pasar. 45 mil millones de dólares tenía el fondo de sustentabilidad… Parte de esos recursos fueron para regalar computadoras, parte para el Fútbol Para Todos, pero no se planteó en ese momento el kirchnerismo un debate serio y profundo de un problema que esté o no esté Macri de presidente, cada día tiende a agudizase en la Argentina y hay que dejar de hacer demagogia y realmente con esa comisión que se creó ponerse a ver en profundidad cuál es la salida.

Ahora, eso no justifica de ninguna manera el clima de violencia que se vivimos con esas imágenes del pasado que quisieron traer.



- ¿Cree que algún sector quiere desestabilizar al Gobierno?

Negri.- Creo que los legisladores de la oposición no han estado en ninguna conspiración, pero sí creo que hay muchos que sueñan y no se animan a expresarlo. Mientras había momentos de violencia en los alrededores del Congreso y en las calles, algunos creían que el 2001 estaba a la vuelta de la esquina... Estaba lejísimo, pero el solo hecho de pensarlo y apostar que eso es posible ya produce un retroceso enorme. Cuando se quiere debilitar a un gobierno no hace falta reunirse en una pieza para armar una conspiración. Acá me parece que se entusiasmaron mucho cuando se produjo la obstrucción de la sesión del jueves 14 de diciembre y entraron en tropel los legisladores, algo nunca visto, a obstruir la sesión que por supuesto tenía un quórum débil, pero lo tenía. La idea fue obstruir, romper, impedir, porque creían que eso les puede abrir las puertas a volver. En la sesión del lunes 18 se tomaron más precauciones, entonces la oposición intentó obstruir por otras vías, pedir cuarto intermedio, levantar la sesión, devolver a comisión, plantear más de 40 cuestiones de privilegio, hablaron más de 60 oradores en particular, esto no se había visto nunca y le permitimos absolutamente todo. Me parece que apostaban que a medida de que se dilatara el tiempo dentro del recinto ellos tenían una idea imaginaria de que la sociedad iba a venir a acompañarlos. Menos mal que a esa altura la ley en sí misma no era lo más importante, pero si podían derrotar con esta ley al Gobierno me parece que les hacía pensar que lo debilitaban y los traía de nuevo al pasado… Menos mal que no ocurrió.

- Se dice que el Gobierno presionó muy fuerte a los gobernadores para que firmen el Pacto Fiscal…

Negri.- Respeto a los gobernadores, el Gobierno actuó de buena fe, el Pacto Fiscal con las 23 provincias era absolutamente indispensable porque está atado al paquete de leyes que se debatieron. Sería un hipócrita si no digo que muchos gobernadores no han tomado dimensión de la crisis y creían que firmar el Pacto Fiscal y no acompañar los compromisos a los que se comprometieron los liberaba para llevarse la plata…

Me parece que eso habla muy mal de la política y habla de poca responsabilidad de los que firman y gobiernan. Aquí nadie quiere pagar costos y todos quieren llevarse los beneficios. En el país hay que asumir el dato de la realidad. El problema del déficit y del gasto público, ubicado, enraizado y metido fuerte en el Estado nacional, creen ellos que los libera de que nadie se les asome por la ventana a ver qué pasa en los Estados provinciales. Y la verdad que hay lugares donde se han hecho verdaderos desastres, que contribuye a esto también la necesidad de equilibrar las políticas tributarias provinciales, sacar la diferencia entre una y otra con Ingresos Brutos, por ejemplo, la distorsión de los impuestos que se aplican. Todo eso afecta la necesidad de encontrar un proyecto común. El acuerdo de sinceramiento fiscal tiene ese propósito de buscar homogeneidad tributaria y distribuir con justicia los recursos y tener un esfuerzo colectivo que permita sanear la economía y crecer de otra manera.

- ¿La aprobación de la Ley de Reforma Previsional ha significado un alto costo político para el Gobierno?

Pichetto.- Ha sido muy mal explicada. En primer lugar, el Gobierno no se propuso explicarla, el Gobierno tiene una técnica de Durán Barba, de que todo pasa, que hay que dejar pasar, que hay que usar las redes... Y para mí la sociedad argentina todavía está muy vinculada a la comunicación tradicional, lo que son los diarios, las revistas, la radio y la televisión, fundamentalmente en los horarios centrales, de 20 a 22, son los noticieros. Se construyó una imagen totalmente negativa y apocalíptica respecto de que esto iba ser dañoso para los jubilados. Creo que esto no es así, en cualquier país serio del mundo inflación más salario es una muy buena fórmula de ajuste. Por otra parte, digamos que ha sido un análisis muy menor, porque esta no es una reforma previsional. El sistema previsional argentino es un sistema inviable en término de mediano plazo, tiene más de 10 millones de jubilados, más de 17 millones que cobran un cheque del Estado con las asignaciones universales, con las pensiones. Y todos están atados al financiamiento de la ANSeS y del Estado nacional. Lo que digo es: una reforma más estructural, más profunda, todavía no ha sido abordada y en este escenario aparece como bastante difícil.

Reitero, no ha habido una construcción de la comunicación y de la información adecuada que permitiera que los jubilados perdieran el temor, el miedo, de que supieran que en el fondo de lo que se trata es de preservar el sistema de reparto que tiene la Argentina, que es un sistema virtuoso, que hay que mejorar la recaudación, que hay que hacer un blanqueo de trabajadores para incorporar mayor aportes contributivos al sistema y que hay que terminar con sistemas que creo son de tipo asistencial, con jubilaciones que no tienen aportes.

- ¿Cómo se resuelve esta situación social que desde hace mucho tiempo aqueja a la Argentina?

Pichetto.- Creciendo con la economía, que hoy todavía no se ha puesto en marcha. La economía argentina todavía tiene algunos problemas muy estructurales: un alto déficit, alto endeudamiento en los últimos años, el mismo presidente ha dicho que por ese camino hay colisión, un tipo de cambio bajo, lo cual es negativo para alentar y las exportaciones, para crecer, para activar la economía, especialmente la productiva, la que tiene que ver con el campo, la agrícola, la cerealera, la fructícola, la vitivinícola... Cuando el tipo de cambio es muy bajo hay problemas en la economía productiva, en el crecimiento y en las inversiones. Estos son los problemas estructurales que el Gobierno tiene que resolver y me parece que hay algunas lógicas todavía en contradicción; me parece que falta una visión de la economía más integral y me parece que hay que salir de este esquema de las Lebac que establece intereses fenomenales, y que además impacta sobre el tipo de cambio, el no crecimiento del empleo. Me parece que esos son los problemas estructurales de la economía.



- ¿Cuáles han sido sus tareas legislativas en representación de los intereses de sus provincias?

Pichetto.- Uno de los temas principales de Río Negro, y es uno de los hechos más importantes y de mayor trascendencia que han ocurrido en los últimos 20 años en la provincia, fue la creación de la Universidad de Río Negro. Fue un proyecto de ley mío que tuvo el respaldo del Poder Ejecutivo Nacional, quiero reconocerlo, de la expresidenta que me respaldó. Y la Universidad es un hecho altamente significativo porque tiene presencia en Bariloche, en el Alto Valle, en la zona atlántica, y es un hecho transformador donde muchos jóvenes que no tenían acceso a la universidad pueden estudiar una carrera universitaria, pueden formarse y pueden tener una mirada de futuro. Para mí es el jalón más importante de mi vida política parlamentaria; hay otros, pero me parece que ese es el más significativo.

Negri.- Soy opositor al gobierno de Córdoba, pero fundamentalmente este año tanto por los problemas de la provincia, los problemas del acuerdo fiscal, he tenido diálogo con el gobernador, y he procurado siempre ver como uno puede aportar, ya que pasa a ser una visión global. Más allá de los proyectos que uno presenta vinculados a la provincia, pero ya uno tiene que tener una visión global por la responsabilidad que tiene.

El peronismo de Córdoba sabe que nosotros queremos volver al gobierno. Eso no significa que tengamos que vivir en una guerra; es más, soy de los que saluda que el presidente se lleve bien con el gobernador y que tenga un diálogo institucional, porque no puedo apostar a que Cambiemos vaya a ser gobierno en Córdoba porque fracase (Juan) Schiaretti. Nosotros lo que tenemos que lograr es que los cordobeses hayan encontrado una confianza tan grande en nosotros como para decidir cambiar por un peronismo que va hacia los 20 años y que está muy fatigado. Tampoco soy de los que piensan que el presidente, que tiene ese vínculo tan fuerte con los cordobeses, sea el que consagre a los nuevos gobernadores, porque no hay magia: nosotros tenemos que ganarla por la propia.

Fotos: Rubén Areces / Prensa bloque diputados nacionales UCR