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Lunes 24 de septiembre de 2018
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Con presupuesto propio, avanzan las tareas de restauración en el Senado
Durante 2017 finalizaron las obras en el recinto y en el Salón Azul, mientras que este año continúan los trabajos en otros salones y despachos de senadores.
8 de enero de 2018
Por primera vez desde su construcción a principios del siglo XX, el recinto del Senado luce como nuevo. Las obras de restauración, que comenzaron en la gestión de Gabriela ​​​​​​Michetti, se realizaron sin partidas presupuestarias extras, debido al ahorro conseguido luego de ordenar los gastos de la Cámara alta.

Las obras se llevan adelante en el marco del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE), que sólo habían sido ejecutadas en la parte que corresponde a la Cámara de Diputados, a pesar de que el plan incluye a todo el edificio, que es Monumento Histórico Nacional.



Durante su restauración, las sesiones continuaron realizándose en el recinto: los senadores debatieron y aprobaron leyes rodeados de andamios, cuidadosamente colocados para no interferir en la labor legislativa. Luego de meses de trabajo, desde mediados de 2017 el recinto ofreció una imagen renovada.

También el año pasado finalizaron los trabajos sobre los ventanales termales del Salón Azul, y de pintura en muros y en cielorrasos de las circulaciones, los cuales estaban desprendidos y suponían un peligro para los transeúntes.

Otra obra importante que se hizo y concluyó en 2017 fue en el despacho de la Presidencia del Senado. La boiserie estaba pintada de blanco, las arañas habían sido reemplazadas por luminarias modernas, y la mesa de reuniones y el escritorio habían sido suplantadas por unas de metal y vidrio, de diseño contemporáneo. Todo ello fue recuperado, restaurado y puesto en su lugar original.



También avanza sobre otros sectores del Palacio que presentaban un alto grado de deterioro como pasillos; el hall de acceso de senadores; el hall de acceso para el público y los asesores; el área de taquígrafos y despachos de senadores, que continúan durante 2018. Se restauraron baldosas, boiserie, mármoles, barandas de bronce, cortinados, sillones de madera, cielorrasos, arañas, apliques, herrajes de bronce, vitrales, carpinterías metálicas, revestimiento de piedra en muros y cielorrasos, y carpinterías de madera.

En el caso de los solados (baldosas), fueron intervenidos en forma mecánica en seco con bisturí, eliminando las sucesivas capas de cera y suciedad acumuladas por el tiempo y tránsito permanente.

La última puesta en valor había sido en 2009, oportunidad en la que se trabajó solo sobre la cúpula del Salón Azul. Cabe destacar que esta es la primera vez que el Senado trabaja con un equipo de restauradores propios y con un plan rector de intervenciones.



FOTOS: Senado