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Miércoles 21 de noviembre de 2018
INFORMES
Los personajes legislativos de 2017
Desde Mauricio Macri hasta Cristina Kirchner, pasando por Carlos Menem, Alejandra Gils Carbó y funcionarios del Gobierno, el año que concluyó tuvo varias figuras que se destacaron por distintos motivos en relación al Congreso. Parlamentario.com hace un repaso por las 40 personalidades que marcaron el devenir de los últimos 12 meses.
12 de enero de 2018
MAURICIO MACRI. El presidente abrió el 135° período de sesiones ordinarias del Congreso con un breve discurso de una hora, donde sostuvo que “Argentina se está poniendo de pie” y reclamó “menos relato y más verdad”. Además, auguró un crecimiento de la economía y reiteró como prioridad del Gobierno erradicar la pobreza. A lo largo del año, Macri se convirtió en el blanco de diputados del FpV-PJ que lo denunciaron penalmente por distintos motivos. Por una de esas denuncias, quedó imputado debido a la adjudicación de rutas aéreas a empresas “low cost”. El bloque kirchnerista también presentó, en febrero, un pedido de juicio político contra el jefe de Estado, por la condonación de la deuda del Correo Argentino al grupo SOCMA, pero la iniciativa no avanzó. Tanto en agosto como en octubre, Macri se puso al hombro la campaña electoral de Cambiemos, con frenéticas recorridas por distintos puntos del país. El oficialismo se impuso en 13 de los 24 distritos, y acrecentó considerablemente su representación parlamentaria. Con ese envión, el presidente puso en manos del Congreso el debate de amplias reformas negociadas previamente con los gobernadores. Logró que se sancionaran todas, a excepción de la ley laboral, y con el desgaste político que significó el cambio en la fórmula jubilatoria.




CRISTINA KIRCHNER.
La expresidenta volvió al Congreso en un cuarto período -no consecutivo- como senadora nacional. Con un 2017 judicial vertiginoso, en el que avanzaron varias causas en su contra, el año comenzó con la difusión de una serie de escuchas telefónicas. En una de ellas tildaba a Miguel Ángel Pichetto como “traidor hdp”. Hasta el filo del cierre de listas no confirmó su candidatura para las PASO, pero días antes lanzó a través de las redes sociales el frente Unidad Ciudadana para competir por fuera del PJ y no ir a internas con su exministro Florencio Randazzo, en la provincia de Buenos Aires. Por una ajustadísima diferencia, Cristina se consagró en agosto, pero perdió por cuatro puntos en los comicios de octubre ante la dupla Bullrich-González de Cambiemos. Tres días antes de asumir formalmente su banca, el juez Claudio Bonadio envió al Senado un pedido de desafuero y detención por la causa que investiga el presunto encubrimiento a Irán en el atentado a la AMIA. Rodeada de su tropa, se defendió en una conferencia de prensa realizada en Diputados y, 20 días después, al plantear una cuestión de privilegio en su debut dentro del recinto.



ELISA CARRIÓ. La líder de la Coalición Cívica y cofundadora de Cambiemos tuvo un papel destacado el año pasado tanto a nivel legislativo como electoral. En pleno verano se plantó contra el Gobierno por la resolución de la ANSeS que modificaba el cálculo de actualización de la movilidad jubilatoria. A comienzos de junio, la diputada renunció a la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores para abocarse a la campaña electoral, y fue clave para el triunfo del oficialismo en la Ciudad de Buenos Aires: arrasó con más del 50%, pese a que días antes tuvo declaraciones desafortunadas respecto del joven desaparecido Santiago Maldonado. Hizo caer una sesión en noviembre por el exabrupto de “progresismo estúpido” y fue la encargada de pedir que se levante la fallida reunión del pasado 14 de diciembre, por el debate de la reforma previsional, anunciado que habría “compensación” a los jubilados. Horas después, a través de Twitter, le marcó la cancha al Gobierno al rechazar la posibilidad de que la ley saliera por DNU.




MIGUEL PICHETTO.
El año pasado el rionegrino reafirmó su liderazgo, siendo la figura de la oposición más importante dentro del Senado. Su ardua labor fue reconocida por propios y ajenos, lo que le valió el Premio Parlamentario 2017. Apostador de la renovación del peronismo, se abocó al diálogo permanente con los gobernadores justicialistas y creó un espacio que responde directamente a los intereses de los mandatarios provinciales. Antes de que Cristina Kirchner asuma, el senador formalizó la ruptura con el kirchnerismo y formó un nuevo bloque que, todavía por un miembro, sigue siendo la primera minoría de la Cámara alta.




JULIO DE VIDO.
Fue desaforado y detenido el 25 de octubre, cuando todavía estaba fresca la victoria de Cambiemos en las urnas. En el ojo de la tormenta durante todo el año, el oficialismo había intentado en el mes de julio expulsarlo de la Cámara baja por “inhabilidad moral”, pero en esa ocasión los votos no alcanzaron. Tras la llegada de dos pedidos de desafuero por parte de los jueces Luis Rodríguez y Claudio Bonadio, en el marco de causas por corrupción durante su gestión como ministro de Planificación Federal, el diputado perdió sus inmunidades y quedó preso en el penal de Marcos Paz. Desde allí se dedicó en un principio a escribir cartas, con dardos para el Gobierno nacional, pero también para dirigentes de su espacio, incluida entre ellos la expresidenta Cristina Kirchner. La Justicia rechazó los pedidos de excarcelación presentados por su defensa.




MARCOS PEÑA.
Locuaz, el jefe de Gabinete cumplió a raja tabla en 2017 con el mandato constitucional de presentarse una vez por mes en el Congreso para brindar el informe de gestión. Lo hizo en cuatro oportunidades en la Cámara alta y en otras cuatro en el Senado, igualando así la marca del exjefe de Gabinete K Jorge Capitanich. Mientras en la Cámara alta sorteó sus discursos sin mayores sobresaltos, fue en Diputados donde protagonizó cruces picantes con la oposición, mayormente con el kirchnerismo. En su primera visita del año, el ministro coordinador inmortalizó la frase “¡Háganse cargo!”. En diciembre Peña también concurrió al Parlamento pero para participar de las negociaciones con gobernadores y posar en la foto que le dio el último empujón a la polémica reforma previsional.



PATRICIA BULLRICH. Altamente criticada por las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, la ministra de Seguridad se anotó una lluvia de pedidos de interpelación, que no prosperaron por la negativa del oficialismo. Al igual que la sesión convocada por el FpV-PJ, que fracasó, para tratar el pedido de juicio político. Nunca asistió a la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, donde fue invitada en numerosas ocasiones. Sin embargo, sí se presentó en el Senado. Allí, cuando habían pasado dos semanas de la desaparición de Maldonado, la funcionaria defendió el accionar de Gendarmería nacional y mantuvo un fuerte cruce con el kirchnerista Ruperto Godoy. Luego de la violenta jornada del 14 de diciembre, legisladores K la denunciaron a ella y al presidente Mauricio Macri por la represión en las afueras del Palacio Legislativo.

MÁXIMO KIRCHNER. En su segundo año como diputado nacional, el hijo del ex matrimonio presidencial volvió a hablar muy poco dentro del recinto. Sin embargo, en las dos ocasiones que hizo uso de la palabra, logró una destacada atención de sus pares. La primera de ellas fue durante el debate de la nueva ley de Defensa de la Competencia, donde reconoció como un error de su padre la fusión Multicanal-Cablevisión y valoró un proyecto original de Elisa Carrió sobre el tema. La segunda fue para una cuestión de privilegio, en medio de los discursos de solidaridad con Martín Lousteau. Ese día, dijo que él “nunca” tuvo “la suerte de tanta solidaridad”, a pesar de los numerosos ataques y escraches que sufrió su familia en 12 años. “Me tocó ver cómo festejaban la muerte de Néstor el 27 de octubre de 2010”, enfatizó. Por otra parte, los exdiputados Margarita Stolbizer y Julio Raffo advirtieron constantemente que debía ser desaforado, a raíz de su situación judicial. Sin embargo, todavía no fue enviado un pedido judicial en tal sentido.

EMILIA SORIA. Recordada por haberle mostrado una manzana a Marcos Peña en reclamo de la crisis frutícola en 2016, la rionegrina tuvo en 2017 nuevos momentos destacados, incluso mucho más que el mencionado. Vocera de los seis diputados del Frente para la Victoria que bajaron al recinto y votaron a favor del desafuero de su compañero de bloque Julio De Vido, la legisladora aseguró que había aprendido a “siempre dar la cara” y que haría “lo que manda la Constitución y la ley”. Enfática, arremetió durante el debate de la reforma previsional contra los gobernadores del PJ que acordaron la ley con el Gobierno nacional y los llamó “prostitutas de (Mauricio) Macri”.

CARLOS MENEM. Con idas y vueltas en torno a su postulación, el expresidente obtuvo la re-reelección y a los 87 años asumió un nuevo mandato como senador. Participó en las elecciones PASO como un candidato “fantasma”, dado que su foto estuvo impresa en las boletas del PJ riojano pero se encontraba “inhabilitado” por la Cámara Nacional Electoral debido a las impugnaciones que se presentaron en su contra, por estar condenado -sin sentencia firme- por contrabando de armas a Croacia y Ecuador durante su gestión en el Ejecutivo. Posteriormente, la Corte Suprema avaló un recurso extraordinario presentado por el partido provincial y, finalmente, la CNE habilitó su participación en octubre. Paradójicamente, mientras que en las elecciones primarias se había impuesto, en las generales perdió ante Cambiemos y obtuvo su banca por la minoría.



CLAUDIO POGGI. Dio el batacazo en las elecciones PASO en San Luis al alzarse con más del 50% de los votos y sacarles varios puntos de diferencia a los Rodríguez Saá, quienes no perdían desde hace 32 años. Pero en octubre, el oficialismo provincial dio vuelta el resultado y el aliado de Cambiemos quedó en segundo lugar. A mediados de mayo, el exdiputado nacional se atrincheró en los tribunales de San Luis para denunciar que buscaban “proscribirlo” al impedir que su partido, Avanzar, participe de los comicios. En esa oportunidad, el exgobernador culpó a los hermanos Alberto y Adolfo, con quienes está enemistado desde principios de 2016.

PABLO KOSINER. Caracterizado por su moderado tono de voz y fiel al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, el diputado se quedó con la presidencia del bloque Justicialista y se transformó en el líder del nuevo interbloque Argentina Federal que responde directamente a los intereses de los mandatarios provinciales. Durante el año, como titular de la Comisión de PyMEs, trabajó fuertemente en la nueva ley de Compre Argentino, consensuada entre el oficialismo y la oposición.

ALEJANDRA GILS CARBÓ. Presentó su renuncia diez días después de que un fallo judicial habilitara su remoción sin necesidad de juicio político. Ante nuevas complicaciones judiciales, como las sospechas por operaciones inmobiliarias fraudulentas, fueron varios los funcionarios y legisladores que pidieron que la procuradora general diera un paso al costado. En mayo, hubo una visita frustrada de la jefa de los fiscales a la bicameral encargada del control del Ministerio Público. Si bien Gils Carbó se había mostrado dispuesta a asistir, su presencia se postergó a pedido de Cambiemos y nunca más se reprogramó. En cambio, sí asistieron un número destacado de fiscales que dieron sus testimonios ante diputados y senadores. Luego de su dimisión, el Gobierno reflotó la intención de modificar la Ley Orgánica del Ministerio Público. El peronista Miguel Pichetto y el macrista Federico Pinedo presentaron un proyecto en el Senado, pero todavía no avanzó por falta de acuerdo.

AXEL KICILLOF. Una de las voces más destacadas dentro del kirchnerismo, el diputado se lució en las reuniones de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y en las sesiones con sus discursos contra las políticas económicas aplicadas por el gobierno de Mauricio Macri. Durante los debates calientes de diciembre, el exministro de Economía K destrozó el Presupuesto 2018 y las reformas previsional y tributaria. Se especuló con que iba a presidir el bloque cuando Héctor Recalde dejara el Congreso, pero eso no sucedió e incluso él mismo salió a desmentir las versiones.

ÁNGEL ROZAS. Sorpresivamente, el radical renunció en septiembre pasado como presidente del interbloque Cambiemos en el Senado, a raíz de diferencias con la Casa Rosada. Aseguró que su dimisión era “indeclinable” y la presentó horas después de no haber sido invitado a una reunión del jefe de Gabinete, Marcos Peña, con referentes parlamentarios del oficialismo. Previo a ello, fue el protagonista de un fuerte e inesperado cruce con Gabriela Michetti dentro del recinto. La titular de la Cámara alta le había pedido que anticipe el “tema” de la cuestión de privilegio que iba a exponer, pero el senador le disparó: “Si usted cree que es la dueña, está equivocada. No tiene ninguna autoridad. Tiene la facultad de dirigir, no de resolver”.




RICARDO ALFONSÍN.
A principios de año fue sometido a un cuádruple by-pass coronario. Durante todo 2017 se mantuvo como una de las voces, dentro de Cambiemos, más críticas hacia el Gobierno. En constante reclamo a su propio partido, se diferenció del Pro en varios temas y exigió a la Unión Cívica Radical más protagonismo dentro de la coalición y a la hora de la toma de decisiones. Rechazó de plano la reforma laboral y pidió votar a Martín Lousteau en las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de que Elisa Carrió compitió por el oficialismo.

GUSTAVO ARRIBAS. El titular de la Agencia Federal de Inteligencia comenzó el año envuelto en el escándalo Odebrecht. La socia de Cambiemos Elisa Carrió fue la primera que se presentó ante la Justicia para pedir que se investigara al jefe de los espías, a quien se lo señalaba por haber recibido, presuntamente, casi 600 mil dólares por parte de Leonardo Meirelles, un cambista que operaba para la empresa brasileña. En una reunión secreta y reservada, Arribas se presentó ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, donde fue citado por presión del kirchnerismo. En esa oportunidad, el amigo del presidente Mauricio Macri negó ante legisladores haber recibido sobornos. Fue sobreseído en marzo, la investigación se reabrió en mayo, pero finalmente en junio la Cámara de Casación Penal dio por cerrada la causa.




OSCAR AGUAD.
Tuvo un agitado comienzo de año cuando, como ministro de Comunicaciones, fue citado a Diputados por el polémico acuerdo entre el Correo Argentino y el Estado Nacional, mediante el cual se condonaba una deuda millonaria a la familia Macri. El funcionario se presentó ante la comisión homónima de la Cámara baja pocos días después de que el Gobierno anunciara la vuelta a “foja cero” del arreglo. Hacia noviembre sumó nuevos pedidos de interpelación, presentados por la oposición, pero ya en su rol como ministro de Defensa y nada menos que por la desaparición del submarino ARA San Juan.




GERMÁN GARAVANO.
El ministro de Justicia y Derechos Humanos tuvo varias participaciones en el Senado, donde concurrió a defender iniciativas anheladas por la Casa Rosada, como la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria, entre otras. Este año se prevé que nuevamente tenga protagonismo en el debate por la reforma integral del Código Penal.

LUIS PETRI. En 2017 el radical volvió a ser una de las figuras del interbloque Cambiemos, teniendo una participación destacada en el trabajo de leyes como la que limitó las excarcelaciones para autores de delitos graves y la que creó el Régimen de Protección a Víctimas de Delitos. Fue reelecto en octubre cuando la lista oficialista que lo llevaba en el segundo puesto se impuso en Mendoza. En diciembre se convirtió en el vicepresidente segundo de la Cámara baja.

FACUNDO MOYANO. Sumergido en el mundo de la farándula por su romance con la modelo Nicole Neumann, el diputado no la tuvo fácil como presidente de la Comisión de Transporte, donde el oficialismo le vació varias reuniones. En tándem con su hermano Pablo, el massista se transformó en una de las voces más críticas del proyecto de reforma laboral del Gobierno. Dice haber presentado desde 2015 más de 150 proyectos, sobre contratos eventuales y a plazo fijo, tercerizaciones y prevención de siniestros viales, entre otros temas.

MARGARITA STOLBIZER. La diputada se despidió del Congreso luego de haber acompañado a Sergio Massa en la fórmula de candidatos a senadores por la provincia de Buenos Aires. Concluyó así su quinto período en la Cámara baja, donde fue abanderada de la transparencia y la lucha contra la corrupción. En su último año de mandato, la líder del GEN profundizó su avanzada judicial contra Cristina Kirchner, sobre todo en la causa Hotesur. En julio, cuando el caso de Julio De Vido dominaba las tapas de los diarios, la legisladora intentó junto a Massa quitarse los fueros, en una sesión que no tuvo quórum. Asimismo, consideró que Cristina Kirchner no debía asumir como senadora y denunció un “pacto” entre Cambiemos y el PJ para no tratar el pedido de desafuero de Claudio Bonadio. Antes de despedirse del Congreso, presentó su último proyecto de ley, para regular el comercio de armas.

VICTORIA DONDA. Como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, la representante de Libres del Sur fue una de las figuras más críticas de Gendarmería y de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por la desaparición y muerte del joven Santiago Maldonado, y posteriormente de Rafael Nahuel. Por ambos sucesos, que pusieron en discusión el tema de los grupos violentos en la Patagonia, la comisión presidida por Donda se constituyó en Esquel y en Bariloche. En el caso Maldonado, Donda sorprendió al revelar una confesión de la propia Bullrich: “Me dijo en una reunión que por ahí a un gendarme se le fue la mano”. Esa versión fue abonada incluso por Cristina Kirchner. En noviembre, Donda volvió a sorprender, esta vez en el recinto, cuando propuso tratar sobre tablas el proyecto de paridad de género para listas electorales, que finalmente fue convertido en ley para satisfacción de la bancada femenina. La diputada progresista se anotó una última postal, en diciembre, cuando apareció en plena madrugada con una cacerola que hizo sonar en el recinto, en adhesión a las protestas contra la reforma previsional.



HÉCTOR DAER. No tuvo una actuación destacada como diputado, pero sí desde su rol de triunviro de la CGT, por el tenor de los temas que atravesaron el año. El 7 de marzo, la central obrera encabezó una marcha que terminó en incidentes, y realizó el primer paro general el 6 de abril. Junto a Carlos Acuña y Juan Carlos Schmidt, Daer participó luego de las negociaciones con el Gobierno por la reforma laboral, y el triunvirato logró modificar ciertos aspectos del proyecto, aunque otro sector de la CGT lo rechazó de plano. La central realizó su segunda huelga el 18 de diciembre, en rechazo a la reforma previsional. En el plano electoral, Daer dedicó elogios al exministro Florencio Randazzo, pero finalmente no integró sus listas, ni ninguna otra, y el 10 de diciembre se despidió del Congreso.

JUAN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN. El extitular de la Dirección General de Aduanas, hoy vicepresidente del Banco Nación, desató una gran polémica hacia fines de enero con declaraciones sobre la última dictadura y el número de desaparecidos. “Yo no creo que haya existido un plan para hacer desaparecer personas”, dijo, y además consideró que “8.000 personas muertas desde el punto de vista social es espantoso, pero desde el punto de vista histórico no es lo mismo 8.000 verdades que 22 mil mentiras”. Sus dichos fueron ampliamente repudiados por la oposición parlamentaria y hasta por integrantes del propio oficialismo.

GUSTAVO VALDÉS. El 8 de octubre, el entonces diputado radical fue electo gobernador de Corrientes, al ganarle con el 54% de los votos al candidato del peronismo, Carlos “Camau” Espínola, que obtuvo el 45%. Valdés, acompañado en la fórmula por Gustavo Canteros, asumió el cargo el 10 de diciembre, sucediendo a otro radical, Ricardo Colombi.




GABRIELA MICHETTI.
Desde su rol institucional, la vicepresidenta tuvo un año intenso, repartido entre las sesiones del Senado y actividades fuera del país. Michetti además asumió la presidencia mientras Macri se encontraba en Alemania, a principios de julio. Por ese motivo, fue ella quien encabezó el acto oficial por el aniversario de la independencia argentina en Tucumán. En septiembre, Michetti habló ante la 72° Asamblea General de la ONU en Nueva York, también en reemplazo de Macri, y pidió apoyo mundial al reclamo contra Irán por la causa AMIA. Al momento de presidir las sesiones del Senado, sufrió varios traspiés reglamentarios y protagonizó algunos cruces con senadores, incluso del oficialismo: en una oportunidad, le cortó la palabra a los radicales Ángel Rozas y Juan Carlos Marino. Aunque el momento de tensión más alto fue cuando Cristina Kirchner, en su primera intervención como senadora, la señaló directamente por la firma de un memorándum con Qatar. Michetti continuó el año pasado con su política de austeridad en la Cámara alta, y así logró, por ejemplo, un ahorro del 30% en el combustible utilizado por la flota de automóviles. Con presupuesto propio del Senado, se avanzó también con las obras de restauración del recinto y los distintos salones y oficinas.



FEDERICO PINEDO. La principal figura del oficialismo en el Senado tuvo un papel preponderante el año pasado. Encargado de negociar las leyes más importantes con la oposición, y sobre todo con el peronismo liderado por Miguel Pichetto, el presidente provisional de la Cámara alta mostró una vez más su capacidad para tejer acuerdos, en coordinación con la Casa Rosada. Desde la iniciativa parlamentaria, firmó junto a Pichetto el proyecto de reforma del Ministerio Público, que todavía se encuentra trabado. En varias oportunidades presidió las sesiones del Senado, en ausencia de Gabriela Michetti. Lo hizo con eficiencia y sin sobresaltos.




MARIO NEGRI.
El jefe del bloque radical y del interbloque Cambiemos, y ganador del Premio Parlamentario 2017 en Diputados, Negri repitió una labor impecable, con asistencia a casi todas las sesiones y comisiones, y una defensa cerrada de los proyectos del oficialismo en cada discurso de cierre que le tocó pronunciar. El cordobés marcó los errores del Gobierno cada vez que lo consideró necesario, y llevó adelante un buen diálogo con la oposición. Además, participó de las reuniones de la mesa chica del Gobierno en Casa Rosada.




NICOLÁS MASSOT.
De pocas palabras en el recinto pero arduo trabajo de negociación, el titular del bloque Pro pasó otro año fructífero. Tuvo discursos encendidos contra el kirchnerismo, como el que pronunció en comisión al defender la reforma previsional. “¡Ustedes prendieron fuego la casa y hoy se quejan del olor a humo!”, exclamó, y remató: “¡Vamos juntos a Ezeiza y a Marcos Paz y pidamos por la guita!”. Dos días después, cuando Cambiemos llevó el polémico proyecto al recinto y la sesión fue levantada, volaron folletos anónimos en color amarillo con el rostro del diputado y el de su tío, Vicente Massot, presuntamente involucrado en crímenes de lesa humanidad. “Los Massot: una familia sin culpa”, decía el texto. Por ese tema, el macrista presentó una cuestión de privilegio contra diputados del FpV-PJ que reforzaron el escrache durante el debate de la ley jubilatoria. Por otra parte, el diputado fue vocero del oficialismo cuando se produjo el aumento de las dietas, el cual defendió.

SERGIO MASSA. Atravesó el último de sus cuatro años como diputado nacional con más derrotas que satisfacciones. Massa concretó su alianza con Margarita Stolbizer y fundó el frente 1País, por el que compitió para senador nacional. Pero terminó siendo víctima de la grieta y apenas obtuvo el 15,26%, resultado que lo dejó afuera del Congreso junto con su socia del GEN. A lo largo del año, y en modo campaña, el líder del Frente Renovador buscó protagonismo de distintas maneras. En abril, lanzó la campaña “Bajemos los precios”, que tuvo fuerte repercusión en las redes sociales. Se trató de una serie de propuestas económicas, como la denominada “ley de góndolas”, que nunca pudieron ser tratadas en la Cámara baja. Cuando nacía el escándalo por Julio De Vido, Massa intentó marcar presencia con la renuncia a sus fueros, pero la sesión especial convocada para tal fin no tuvo quórum, y el tigrense fue duramente cuestionado por esa maniobra simbólica. También fue criticado por haber rechazado el aumento de dietas después de haberlo convalidado.



GRACIELA CAMAÑO. Siempre firme en sus posiciones y de lengua filosa, la jefa del bloque del Frente Renovador fue un personaje clave de la oposición en Diputados. En julio, tuvo un cruce en el recinto con la macrista Silvia Lospennato, a quien acusó de espiar chats internos donde se hablaba de la estrategia política del massismo. En otra de sus intervenciones, cuando se debatía la reforma previsional, la diputada calificó al jefe de Gabinete, Marcos Peña, como “monje negro, como dice Mirtha Legrand”. Camaño también tuvo protagonismo como presidenta de la Bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público, la cual recibió a lo largo del año a fiscales, sindicalistas y funcionarios judiciales, aunque no asistió a la comisión la entonces procuradora Alejandra Gils Carbó.

DIEGO BOSSIO. El bonaerense se mostró activo a lo largo del año y más después de las elecciones, cuando tuvo un rol importante en las negociaciones para conformar el interbloque Argentina Federal, que se convirtió en la base de los gobernadores del PJ. Aunque al momento de votar la reforma previsional, ese espacio se dividió y Bossio fue uno de los diputados que votaron en contra. De buen diálogo con Miguel Pichetto, el exdirector ejecutivo de la ANSES es de los dirigentes que pregonan la renovación y la unidad del peronismo para retomar el poder.

AGUSTÍN ROSSI. El santafesino volvió al ruedo político encabezando la lista de diputados de Unidad Ciudadana, que triunfó en las PASO pero resultó segunda en octubre, detrás de Cambiemos, que le sacó 12 puntos de ventaja. Aun así, Rossi se convirtió nuevamente en el jefe del bloque del Frente para la Victoria-PJ por acuerdo unánime de sus integrantes, luego de haber ocupado ese rol entre 2005 y 2013, con el kirchnerismo en el poder. Ahora del lado de la oposición, demostró ser una de las voces más críticas de la gestión de Cambiemos. “Seremos una oposición responsable institucionalmente y severa ideológicamente”, definió.



LEOPOLDO MOREAU. El dirigente radical devenido en kirchnerista regresó a la Cámara baja de la mano de Unidad Ciudadana, y se convirtió en uno de los personajes de 2017 en el momento en que increpó a Emilio Monzó para que levantara la sesión por la reforma previsional, y casi terminan a las piñas. “¡Pelotudo! ¡Pelotudo!”, lo insultó el diputado del FpV-PJ. Curiosamente, durante los próximos dos años compartirá el recinto con su hija, Cecilia Moreau.

EMILIO MONZÓ. Reelecto para su tercer mandato al frente de la Cámara de Diputados, Monzó recibió elogios de propios y ajenos por su eficacia y su capacidad de diálogo. Terminó el año exhausto, pero satisfecho: consiguió que se aprobaran todas las reformas que pasaron por el recinto a fin de año, con el mal trago de la reforma previsional, que puso en aprietos a Cambiemos. Primero, tuvo que tomar las riendas de una sesión desbordada con fuertes brotes de violencia en el estrado principal. Entre insultos e intentos de agresión física, Monzó hizo todo lo posible por iniciar el debate, pero el oficialismo tuvo que resignarse. En el segundo intento, debió soportar estoico cinco horas de cuestiones de privilegio antes de comenzar la discusión sobre el proyecto de ley. Monzó también fue blanco de críticas por la resolución que aumentó los gastos de representación de los diputados. A nivel electoral, fue marginado del armado de listas por sus diferencias con otro sector del Pro, aunque ratificó su pertenencia al espacio.




LUCIANO LASPINA.
En octubre fue reelecto como diputado por Santa Fe, por la lista que encabezó Albor “Niki” Cantard. Además, el macrista fue revalidado como presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, donde condujo algunos de los debates más importantes del año: el del Presupuesto 2018, la reforma tributaria, el Consenso Fiscal y la Ley de Responsabilidad Fiscal. Con una labor prolija y estudioso de los proyectos, Laspina volvió a demostrar que ya es un referente económico de Cambiemos.

RODOLFO TAILHADE. Su protagonismo en 2017 no abarcó el ámbito parlamentario tanto como el judicial. Espada jurídica del kirchnerismo, el diputado se destacó por sus numerosas denuncias contra funcionarios de Cambiemos, e incluso contra el propio presidente. Entre otros temas por los cuales Tailhade pidió investigar a Macri figuran el caso Odebrecht, la adjudicación de rutas aéreas a líneas “low cost”, el negociado con la concesión de parques eólicos y una propiedad sin declarar. El diputado también denunció al ministro de Finanzas, Luis Caputo, por los denominados “Paradise Papers”, y encabezó los reclamos por la demora en el escrutinio provisorio de las PASO, donde Unidad Ciudadana le sacó una leve ventaja a Cambiemos. Asimismo, tuvo un fuerte protagonismo como integrante del Consejo de la Magistratura, donde defendió al camarista Eduardo Freiler, que fue destituido.

PABLO TONELLI. El diputado del Pro quedó en el ojo de la tormenta por un exabrupto en plena discusión de la reforma previsional. “Los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”, disparó, lo que le valió una lluvia de críticas de la oposición. Esa frase desafortunada eclipsó un buen trabajo como presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde condujo el debate sobre el desafuero de Julio De Vido e impulsó el tratamiento de la reforma de la Ley de Fueros. También fue figura de Cambiemos en el Consejo de la Magistratura al momento de definir sobre la destitución del camarista Freiler.

LUIS NAIDENOFF. El senador no pudo con el poderío de Gildo Insfrán en Formosa, y sólo revalidó su banca por la minoría en las elecciones de octubre, pues el peronismo arrasó con más de la mitad de los votos. A fines de noviembre, el radical asumió la presidencia del interbloque Cambiemos en reemplazo de Ángel Rozas, y así volvió a convertirse en vocero natural del oficialismo en la Cámara alta.