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Martes 25 de septiembre de 2018
EMPRESARIAS
La renovación total
El nuevo modelo de la casa italiana llega con la misión de reemplazar y actualizar en el poblado segmento de los compactos, al Palio y al Punto, con un inédito impulsor de 1.3 litros que logra un centenar de caballos.
31 de enero de 2018
Por Roberto Nemec

Si hay en nuestro mercado automotriz un segmento que numéricamente sobresale, es el B; el de los compactos pequeños. De un largo tiempo a esta parte, la mayoría de los exponentes -entre los de un largo de aproximadamente cuatro metros- con motorizaciones que no sobrepasan generalmente los 1.600 cm3, son producidos en Brasil.

Del país vecino nos llega una novedad absoluta: el Argo. De este modelo se ofrecen aquí una versión denominada Drive con motor de 1.3 y otra de 1.8, la Precision, con caja manual o automática. En esta ocasión nos referiremos al primero de ellos, la de entrada a la breve gama.


La plataforma del Argo tiene un entre ejes de 2.521 mm que es diez centímetros más largo que el del Palio, y apenas 11 más extendido que el del Punto.

El vehículo arribado a nuestro mercado automotriz es el novedoso Argo, que viene a reemplazar, no a uno, sino a dos vehículos de la vieja marca italiana. Con su largo total de 3.998 mm es por 123 mm más largo que el Palio y en cambio, es por apenas 66 mm más corto que el Punto. Pero supera a ambos por 54 y 37 mm respectivamente en lo ancho, lo que anticipa positivamente su espacio interior.

Panel frontal donde abundan los plásticos duros.

Su estilo no es revolucionario ni mucho menos; más aún, de acuerdo como se lo mire podría confundirse con alguno de sus rivales locales más fuertes, el eterno líder del grupo, el Gol de VW y el Onix de Chevrolet. Un detalle de su estilo que rompe las normas es el del parabrisas, que en el centro de su parte superior, la que encastra con el techo, tiene una entrante de corte irregular, el que se continúa con una sutilísima moldura en la cubierta. Viéndolo de costado se acrecienta en el observador la idea de que “esto ya lo tenía visto en algún lado…”. La unidad probada calzaba llantas de aleación de aluminio de seis rayos, helicoidales, de 15 pulgadas para alojar a los neumáticos de 185/60, que dejan bastante holgura en los pasarruedas (la rueda de auxilio es de uso temporal en llanta de acero; la medida 175/65, pero disimula bien aquél carácter). La cola tampoco presenta un dibujo innovador, las ópticas, que se reparten entre la tapa del baúl y los guardabarros, recuerdan a las de sus primos Alfa Romeo.


El tablero de instrumentos es claro y de muy fácil lectura.

La plataforma del Argo tiene un entre ejes de 2.521 mm que es diez centímetros más largo que el del Palio, y apenas 11 más extendido que el del Punto. Por eso no extraña que la habitabilidad sea uno de los puntos fuertes de esta novedad; atrás dos personas de tallas superiores a 1,75 se sentirán cómodas y por supuesto el del asiento central no tanto, por la estrechez del lugar. El baúl con 300 litros de capacidad también es más grande que en sus dos antecesores, aunque no demasiado; pero la forma rectangular del portaequipajes por no tener invasión de los pasarruedas, se aprovecha mucho mejor.

El interior es agradable, sin estridencias, en armonía con el estilo exterior. Se percibe una calidad superior a la de sus antecesores, aunque sobran los plásticos rígidos, bien encastrados, que en las pruebas que le hicimos no denotaron ruiditos ni chirridos Lo que no abundan son los portaobjetos, salvo algunos para pequeñas cosas como el celular, la billetera o los lentes; la guantera de tamaño lógico, tiene luz, pero no cerradura.


Cuenta con elementos actuales, como la pantalla táctil multifunción.

La buena postura de manejo se logra fácilmente en el Argo; la butaca se regula también en altura, como el volante multifunción, que tiene un par de detalles deportivos, como lo son la marca para indicar que la dirección está neutra y cavidades para los pulgares. El tablero de instrumentos es claro y elocuente a través de sus dos grandes relojes con agujas y la información de la computadora en el medio, que optativamente indica la velocidad de marcha con enormes números. La selectora, de corto trayecto, tiene un pomo de amigable factura, pero al pasar los cambios se manifiesta algo gomosa, lo que sin embargo no afecta su buen funcionamiento. El aire acondicionado alcanza y sobra para el tamaño del cockpit.

El motor del Argo es el inédito Firefly, de 1.332 cm3 y una potencia de 99 CV a 6.000 rpm, con un par motor máximo de 13 Kgm a 4.000 rpm. Es un cuatro cilindros de block de aluminio, ocho válvulas y árbol de levas a la cabeza, comandado por cadena metálica. Dado el torque tan alto, necesita trabajar a altas revoluciones lo que, pese a los burletes dobles de las puertas que ayudan a insonorizar el habitáculo, resulta bastante rumoroso. La velocidad máxima en quinta marcha (desmultiplicada 0,79 a 1) la establecimos en 166 Km/hora, en tanto en la prueba de aceleración necesitamos 12,3 segundos para llegar a los 100 Km/hora. El consumo registrado fue brillante en el circuito urbano, con 11,6 Km por litro y normal nomás en ruta con 14,3 y 11,6 litros a 90 y 120 Km/hora, respectivamente.


El baúl con 300 litros de capacidad, también es más grande que en sus dos antecesores.

El ámbito ideal para el Argo Drive es la Ciudad. Llevándolo alegre, se mueve con gran agilidad y su marcha es más confortable de lo esperado por sus suspensiones bien equilibradas (McPherson adelante, barra de torsión atrás). En ruta, va derecho, dobla con cierta subvirancia, y no se afecta demasiado con los vientos laterales. La dirección eléctrica es eficiente y su endurecimiento progresivo. En cuanto al frenado, con discos adelante y tambores atrás, se detuvo en 41,2 metros en la prueba de 100 Km/hora a detenido, sin perder la línea.

El equipamiento del Drive supera apenas a lo básico. Aire acondicionado, volante multifunción (audio y teléfono), cierre centralizado de puertas, computadora, alza cristales eléctricos “one touch”, sistema “Follow me home”, audio con radio AM/FM y display de 3,5 pulgadas, USB, auxiliar y Bluetooth, toma de 12 volts. El pack Conectividad agrega la central multimedia con pantalla de 7 pulgadas, otro puerto USB, sensor trasero de estacionamiento y las llantas de aleación.


Motor 1.3 de 99 CV. Prestaciones razonables y buen rendimiento del combustible.

En cuanto a seguridad, hay luces diurnas DLR, alarma volumétrica, cinco cinturones inerciales de tres puntos y otros tantos apoyacabezas, inmovilizador Fiat Code, anclajes Isofix e inesperado monitoreo de presión de neumáticos. Y por supuesto los obligados airbags frontales y el ABS (con EBD).

El precio del Argo Drive es de 299.500 pesos. Si se suma lo correspondiente al Pack Conectividad (que tenía la unidad probada) el precio asciende a los 317.500 nacionales, una cifra que lo ubica apenas por encima de sus rivales directos. Pero hay que tener en cuenta, que es el más moderno del grupo y el más espacioso. La garantía, correcta: tres años, o cien mil kilómetros.

La cola tiene cierta inspiración en Alfa Romeo.