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Jueves 26 de abril de 2018
ENTREVISTAS
“No es momento para dedicarse a las fotos políticas”
Crítico del encuentro por la unidad protagonizado por dirigentes del peronismo, Marco Lavagna pide trabajar sobre propuestas y descarta una alianza con el kirchnerismo. Además, sostiene que la prioridad de la economía es "hacerla crecer".
23 de febrero de 2018
Por Carolina Ramos

Marco Lavagna alternó el verano entre trabajo y relax. Tuvo una gira que arrancó con visitas a un campo en Cañuelas con sus tres hijas, y siguió en Estados Unidos como parte del Grupo Parlamentario de Amistad con ese país ("Congressional Argentina Caucus"). A eso sumó días de sol y arena en Cariló, y hasta viajó a Israel como parte de una delegación invitada por la AMIA.

Instalado definitivamente en Buenos Aires, el massita recibió a parlamentario.com en su oficina del piso 12 del Anexo de la Cámara baja y no dudó al momento de responder sobre los cortocircuitos en el Frente Renovador por la unidad del peronismo. "No es momento para dedicarse a las fotos políticas", sentenció en línea con la jefa del bloque, Graciela Camaño.

Además de descartar de plano una alianza con el kirchnerismo -"el Frente Renovador surgió para frenar a Cristina en 2013", recordó-, el diputado nacional trazó un diagnóstico muy crítico de la coyuntura económica y sostuvo que "hay que salir del modelo donde el principal objetivo es hacer ajustes para reducir el déficit, para pasar a una economía donde el principal objetivo sea hacerla crecer".

- ¿Cuáles son los dos o tres desafíos económicos más urgentes?

- En economía es difícil hablar de desafíos puntuales, porque es un “combo”. Pero sin dudas uno de los temas más importantes es la inflación, que juega por dos lados. Por un lado, en lo social, porque es una máquina de generar pobreza. Pero también juega por el lado productivo, porque le pega particularmente a las pymes. En el medio, toda la economía sigue acumulando muchos desequilibrios. El déficit comercial dio 1.000 millones de dólares en enero; en el déficit fiscal, hay un 230% de aumento de carga de intereses; y la canasta básica aumentó un 27% anualizado.

- ¿Esto se puede resolver en el corto plazo?

- En el corto plazo se pueden empezar a cambiar las tendencias. Al igual que en una encuesta de opinión, lo difícil en economía es cambiar las tendencias. El problema de la inflación no se soluciona de un día para el otro. Pero tampoco se puede pasar de un discurso que diga que la inflación es “lo más fácil de controlar”, a decir que necesitamos cinco años.

- ¿Se puede llegar a una inflación de un dígito?

- Poder, se puede, pero con esta política claramente no lo van a lograr. El problema es que la inflación en Argentina no es unicausal. Y el Gobierno hasta ahora está aplicando una sola política anti-inflacionaria, que es la tasa de interés. Eso no resulta. Menos en países como Argentina, donde la penetración del sistema financiero en la vida cotidiana es baja. En Estados Unidos, el 99% de la actividad es financiera, y cuando se sube un poco la tasa, se acomoda un poco más rápido. Pero en países emergentes como Argentina, hay una complicación más grande. Por otra parte, hay una descoordinación de objetivos. Está el Banco Central poniendo una tasa, que después la fue cambiando, con un objetivo del 15%, y están a la vez los impuestos, las tarifas, que crecen al 30%, 40%, 50%, o hasta 70% como creció en la provincia de Buenos Aires la parte impositiva. Hay una disociación muy marcada entre los objetivos y lo que hace el resto de las áreas de gobierno. Quieren una inflación del 15%, pero la nafta ya viene subiendo fuerte. El ancla que quiere usar ahora el Gobierno es el salario con el 15% de aumento. Si logran cerrar las paritarias al 15%, con una inflación que va a terminar más cercana al 20%, significa una pérdida de 5 puntos del poder adquisitivo.

- Entonces, ¿qué paronama avista para este año?

- La prioridad en este momento de la economía, más que una variable o un problema, es cambiar la lógica del modelo. Hay que salir del modelo donde el principal objetivo es hacer ajustes para reducir el déficit, para pasar a una economía donde el principal objetivo sea hacerla crecer. Una vez que la economía está creciendo, sí se puede ver dónde se pueden hacer ajustes. No digo que no haya que hacer nada con las tarifas. Pero no puede haber un aumento de tarifas como el que vemos y plantear que el salario tiene que aumentar un 15%. Así no cierran las cuentas y nunca van a tener una economía que crezca. Cambiar esta lógica no significa hacer populismo como hacía el kirchnerismo. Pero si no se logra eso, tampoco se logrará el objetivo del Gobierno de atraer inversiones.

- Se van a cumplir dos años desde el pacto con los holdouts, ¿qué cambió?

- El error fue suponer que con eso alcanzaba. Confiaron en que una vez que hacían eso, solucionaban los problemas. Pero esa era una condición dentro de un montón de cosas que había que hacer. Vino la devaluación, el ajuste tarifario, subió mucho el nivel de inflación, cayó la actvidad interna y la invesrión local, que es la más fuerte, desapareció. Por su parte, los inversores de afuera lo primero que dijeron es que querían ver la gobernabilidad. Empezaron a mandar algunos dólares para el sector financiero, pero hubo cero generación de puestos de trabajo. Después de que vieron que pasó 2016 sin problemas de gobernabilidad, vinieron las elecciones y los inversores querían ver si volvía Cristina (Kirchner). Las elecciones las ganó Cambiemos, pero ahora dicen que los desequilibrios macroeconómicos siguen estando. Por eso creo que hay que cambiar la lógica, no confiarse tanto en muchos elogios que vienen de afuera. Se tienen que preocupar por mejorar la economía interna. El resto sirve, pero no alcanza.

- ¿Está en juego la independencia del Banco Central?

- La discusión sobre la independencia del Banco Central termina siendo muy teórica. Una cosa es la independencia y otra cosa es la falta de coordinación en política económica. Vimos a (Federico) Sturzenegger poniendo una meta de inflación y a (Juan José) Aranguren -por poner un ejemplo- subiendo las tarifas como las está subiendo. Hay un problema de coordinación. Que el Banco Central sea independiente o no, no significa que no tenga que acpetar las prioridades que fija el Poder Ejecutivo. En el mundo entero, la política cambiaria no la maneja el Banco Central: la define el Ejecutivo, y el Banco Central administra dentro de esos objetivos. La política de crecimiento tampoco la fija el Banco Central, sino el Ejecutivo. Dentro de esos parámetros, el Banco Central se mueve independientemente. Acá entraron en un esquema de metas de inflación con el que yo no concuerdo, y terminaron con un modelo donde subieron las tasas al 28%, 29%, que lo único que atraía era especulación financiera y cero inversión real para generar puestos de trabajo. Por eso para mi la discusión sobre la independencia del Banco Central es relativa, por lo menos en momentos de crisis. Eso no significa violar la independencia del Banco Central; significa coordinación.




- Por otra parte, ¿cómo vio la participación de Felipe Solá y Daniel Arroyo en la cumbre del peronismo "por la unidad"?


- Creo que es momento para dedicarse a otra cosa. No es momento para dedicarse a las fotos políticas. Nuestro trabajo siempre consistió en hacer propuestas sobre temas concretos, no hacer actos. Yo no concuerdo. Además, la lógica del Frente Renovador siempre fue en otro sentido. El Frente Renovador surgió para frenar a Cristina en 2013, y para frenar el Código Penal de (Eugenio Raúl) Zaffaroni, cuando la remábamos solos. Nuestro camino tiene que ser consistente con lo que venimos haciendo. Igual ellos (por Solá y Arroyo) aclararon que fueron a título personal.¿Esto puede tener algún impacto en el bloque de diputados?No creo. Tenemos una discusión abierta y franca, que no afecta el trabajo central que tenemos en el bloque, donde frente a todas las críticas que tenemos hacia el Gobierno, planteamos una alternativa. No nos interesa poner palos en la rueda sin proponer nada.

- ¿Pero no cree que a futuro hay que dar esta discusión en el peronismo?

Lo primero que tenemos que hacer, llegado el caso, es discutir sobre una agenda de trabajo. Las particularidades políticas las define Sergio (Massa), que ya ha dicho que con Cristina no va a cerrar nada. También lo ha dicho Graciela (Camaño). En el peronismo más "constructivo" sí creo que hay que dar una discusión, pero tiene que ser una discusión sobre una agenda de trabajo. El año pasado, con el bloque Justicialista siempre compartimos una línea de trabajo, sin tener un acuerdo político. Esa lógica de trabajo no debería cambiar. No hablo de un acuerdo político de ir y sacarnos una fotito, sino de un trabajo más programático. A partir de esa discusión sí se pueden lograr acuerdos para 2019. Pero es una discusión muy lejana, que no tiene que darse este año.

- ¿Y qué se puede hacer desde el Congreso en materia económica? ¿Qué proyectos van a impulsar?

- Muchos de los temas que planteamos en la agenda del año pasado están pendientes, incluso algunos que el Gobierno se comprometió a avanzar, como el proyecto sobre los créditos UVA. Los créditos UVA son complicados en un contexto de inflación, desde el tipo que estaba por sacarlo y le aumentó el dólar, entonces ya lo llega con lo que pidió; hasta el tipo que ya sacó el crédito y que de pronto, porque la inflación saltó más que los salarios, en vez de pagar el 20% de su salario como cuota termina pagando el 40%. La solución que encontró el Gobierno fue extender los plazos, y no terminan nunca de pagar. Lo que nosotros tratamos de hacer es cubrir ese descalce, y que si la inflación está por encima del salario, no varíe la cuota en términos de la relación cuota-ingreso. Ese es uno de los proyectos con los que insistiremos.