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Viernes 22 de junio de 2018
LEGISLATURA BONAERENSE
El discurso completo de María Eugenia Vidal en su tercera apertura de período ordinario
1 de marzo de 2018
Señor Vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Salvador.

Señor Vicepresidente Primero del Senado, Horacio López.

Señor Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, Manuel Mosca.

Señora Presidente de la Suprema Corte de Justicia Provincial, Hilda Kogan.

Intendentes, Autoridades Religiosas, Miembros del Gabinete Provincial, Organismos de la Constitución, Legisladores Bonaerenses y Nacionales, Ministros de la Suprema Corte de Justicia.

Y en especial, queridos bonaerenses.

Hoy nos encontramos como cada marzo para dar inicio a un nuevo período de sesiones legislativas.

Como en los últimos dos años quiero empezar agradeciendo a todas las fuerzas políticas por el trabajo que hicieron desde la Legislatura, no solo sancionando el Presupuesto sino también otros proyectos importantes que transmiten un valor mucho más profundo: devolverle a los bonaerenses la confianza en nosotros, sus representantes.

Estoy hablando de leyes como la que eliminó las jubilaciones de privilegio incomprensiblemente sostenidas durante décadas en esta Provincia; la Ley de Declaraciones Juradas Públicas que nos obliga a más de 25 mil funcionarios a explicar cada año cómo y de qué vivimos y la reducción de cargos y gastos de la política. Todas estas leyes son cambios que no tienen vuelta atrás.

Así les estamos diciendo a los bonaerenses que entendimos su mensaje, y que no hay ventajas ni privilegios para nadie.

También quiero agradecerles a todos los intendentes, porque sin importar el color político hicimos juntos obras con fondos provinciales en los 135 municipios.

Obras concretas que la gente puede disfrutar y ver.

Y también quiero agradecer al Presidente, porque una vez más estuvo al lado de los bonaerenses y nos apoyó desde el primer momento, en el reclamo por el Fondo del Conurbano.

De todas las provincias del país la nuestra era la única que recibía la mitad de lo que aportaba. En silencio, durante muchos años, importaron solo los votos de los bonaerenses pero no su esfuerzo ni sus necesidades. En 15 años ningún Gobernador quiso dar esta discusión. Tampoco ningún Presidente.

Nosotros no nos quedamos callados. Llevamos el reclamo al Congreso, a la Justicia, dialogamos con el Presidente y los gobernadores, y en menos de dos años logramos firmar un acuerdo histórico que recupera el Fondo del Conurbano.

Esto hace posible sacar a la Provincia de la quiebra en la que la encontramos. Pero es mucho más que eso. Es autonomía.

Los bonaerenses no vamos a volver a depender de nadie. Nunca más.

Que quede claro: este año vamos a recibir los mismos fondos que el año pasado.

Antes el Gobierno Nacional nos los transfería para cubrir todas las urgencias que tiene la Provincia y que no pueden esperar. El Fondo del Conurbano le pone nombre a esa ayuda y la garantiza a través de la coparticipación.

Tenemos que seguir siendo responsables con cada recurso porque a la Provincia no le sobra nada. Fueron muchos años sin recibir lo que correspondía y nuestra obligación es continuar enfocando cada peso en obras que se esperan desde hace tiempo.

Pero sobre todo quiero agradecerles a los bonaerenses, porque a pesar de haber atravesado dos años difíciles, de cambios profundos y con una Provincia que sigue doliendo, nos volvieron a dar su voto.

Sé que hacen e hicieron grandes esfuerzos. Lo sé porque sigo estando en la calle, sigo estando en sus casas, en sus comedores, en sus guardias.

Pero también sé que el camino está claro y ya hay resultados. Que en dos años bajamos la inflación casi a la mitad, de 40 a 25, que va a seguir bajando este año y que lo más duro ya pasó.

No vengo a decirles que todo está bien ni que ya salimos adelante. No vengo a decir que la Provincia ya se puso de pie.

No lo digo porque no es la verdad y la base de la confianza que nos tenemos es que por primera vez en mucho tiempo pusimos la verdad sobre la mesa.

Y reconociendo esa verdad, sabemos que salir de una Provincia quebrada, sin obras y llena de indiferencia, no se logra ni en dos días ni en dos años.

Pero hay algo que hoy puedo afirmarles con seguridad y convicción. Ese cambio que les prometimos empezó. Está pasando.

Es una realidad y no porque lo diga yo en este discurso sino porque hay hechos concretos que lo demuestran.

Como las leyes que mencioné antes, como las obras que ven los vecinos, como las peleas que estamos dando que nunca antes se habían dado.

Todos sabemos porque lo hemos escuchado hasta el cansancio que esta era la Provincia de los imposibles.

Imposible que una mujer ganara la elección.

Imposible que gobernara.

Imposible dar las peleas contra las mafias dentro y fuera del Estado.

Imposible empezar y terminar obras y hacerlo con transparencia.

Imposible transformar.

Lo que estamos haciendo juntos es haber empezado a hacer posible lo imposible.

Mi mayor deseo es que los próximos que ocupen nuestros lugares se encuentren con una Provincia posible. Una Provincia de pie.

Estamos camino a eso.

El año pasado les dije que había señales de esperanza. Hoy les digo que ya hay huellas profundas que no tienen vuelta atrás.

Porque lo que cuesta vale y las mejoras llegaron para quedarse.

En la Provincia de la “Maldita Policía”, hoy tenemos un Jefe de la Fuerza que denunció a su hermano y lo puso preso, tenemos más de 9.000 agentes apartados y más de 600 que por nuestras denuncias e investigaciones terminaron en la cárcel.

En la Provincia de La Salada, del Pata Medina y de Balcedo, hoy las causas judiciales avanzan. Cerramos dos bingos y tres casinos, y al resto los licitamos por primera vez en 23 años.

Nuestra posición es clara. No queremos que el juego siga enfermando y quedándose con la plata de los que menos tienen.

En la Provincia donde no podíamos llamar a nadie cuando teníamos un accidente en la calle, hoy el SAME llega a más de 8 millones y medio de vecinos en 43 municipios. Y en dos años ya no va a haber más bonaerenses que no sean atendidos en una emergencia.

En la Provincia de las UPA y los hospitales en riesgo de demolición, hoy tenemos 30 guardias hechas a nuevo y para 2019 van a ser todas.

En la Provincia donde el crédito hipotecario había desaparecido, en 2017 más de 33 mil familias tuvieron acceso al crédito para comprar su casa y 11 mil de esos créditos los dio el Banco Provincia.

Esto permite que muchas familias bonaerenses puedan dejar de alquilar.

En la Provincia llena de carteles de obras con anuncios que nunca se concretaban, hoy hay 1.300 obras que empezamos y terminamos en dos años y para el final de la gestión van a ser 3.200.

No son solo números. Son cloacas, agua potable, asfalto, defensas y canales para que no suba el agua, aulas y guardias de hospitales, pero sobre todo, son también trabajo para miles de bonaerenses que las construyen y son confianza para los que las reciben.

La confianza de que esta vez es en serio.

Las 5 cuencas más importantes de la Provincia están en obra. Y así más de 11 millones de bonaerenses no van a sufrir más cada vez que llueve.

En la Provincia donde la Ruta 6 se anunció y se inauguró cinco veces pero se hizo mal, hoy la estamos haciendo de verdad. Y con el Gobierno Nacional trabajamos en 20 rutas más.

En dos años rehabilitamos más kilómetros de rutas que en ocho años de la gestión pasada.

No estoy hablando solo de asfalto. Con el Presidente vimos en persona a los autoconvocados de la Ruta 7 y de la 8.

Cada una de estas obras es una manera de darle respuesta a los familiares de víctimas de accidentes de tránsito y a todos aquellos que desde hace años piden mejoras en las rutas para ir a su trabajo, visitar a sus familias o sacar su producción.

Y sabemos que con las rutas no alcanza. Necesitamos también trabajar sobre los camino rurales, una demanda histórica del campo que vamos a atender. A partir de este año la Provincia se va a hacer cargo del mejoramiento de 12.000 km de caminos rurales hasta el 2019.

Aprovecho este momento para hacer una mención especial a los pequeños y medianos productores agrícolas que desde hace varios años vienen sufriendo inundaciones y sequías.

Quiero decirles que no están solos. Que en todos los casos que haga falta será mantenida la ayuda para el pago de impuestos y acceso al crédito. Mientras tanto vamos a seguir haciendo las obras contra las inundaciones, como hasta ahora.

Porque como siempre dijimos, gobernar es hacer y estar.

Hace 4 años, al menos una vez por semana, visito una casa, una cooperativa, una organización barrial de las zonas más vulnerables de nuestra Provincia.

Encuentro testimonios conmovedores. De esfuerzo, de sacrificio, de días que empiezan muy temprano y terminan muy tarde.

Todos estos testimonios tienen algo en común.

El Estado era algo lejano, inaccesible y ausente. Esto también está empezando a quedar en el pasado.

Donde no se daban altas en programas alimentarios desde 2011, triplicamos el monto de los programas sociales y aumentamos un 40% los beneficiarios.

Donde los chicos en los comedores escolares almorzaban por $6,30, aumentamos un 160% los recursos y sumamos 80 mil alumnos nuevos. Ahora no solo comen arroz y fideos, también reciben carne, lácteos, frutas y verduras.

Eso no es que el Estado va a llegar, es que el Estado ya llegó y está presente para muchos.

Y no es solo lo que hacemos para aliviar la pobreza, es cómo lo hacemos. Dejamos de naturalizar lo que estaba mal y volvimos a hacer que el Estado entrara a los barrios.

Porque el puntero no es el Estado. El Estado es una oficina, con trabajadores del Estado dentro del barrio.

Y trabajamos para que cada vez más adultos terminen el secundario, porque tener un plan no es un proyecto de vida. Es tener un sostén.

Y volvimos a inscribir desde las ventanillas del Estado, porque dar un plan no es dar un regalo, ni es algo que haya que agradecer.

Las ventanillas del “Estado en tu Barrio” ya están en los lugares más olvidados demostrando que el Gobierno Nacional, Provincial y Municipal podemos trabajar juntos. Se los propuse el primero de marzo de 2016 y hoy más de 2 millones de personas fueron atendidas en los barrios más pobres de la Provincia y pudieron acceder al DNI, la Asignación Universal por Hijo, la SUBE, la tarifa social y a vacunarse o hacer una consulta médica.

Ahora queremos que estas oficinas que son móviles lleguen para quedarse en esos lugares y por eso vamos a instalar 50 oficinas sociales fijas en el Conurbano hasta el final del mandato.

Pero no alcanza con oficinas, lo sabemos. Hace falta seguridad, protección a los chicos que las bandas convierten en soldaditos en esos barrios, acompañamiento a las madres que ya no saben qué hacer.

Como me dijo un chico ex adicto de una villa del Conurbano con quien estuve hace poco: “un día vinieron los narcos y pusieron una bomba química en el barrio. El paco es una bomba química que nos está matando a todos”.

En estos dos años le dimos pelea. Hicimos 48 mil operativos y decomisamos cifras históricas de dosis de droga.

También derribamos 48 bunkers narcos.

Pero sabemos que con esto tampoco alcanza. No alcanza con oficinas, ni con operativos, ni detenciones.

Para echar a los narcos de nuestros barrios más pobres hace falta mucho más que eso.

El Presidente también lo sabe. Por eso la Provincia va a sumarse a un plan de integración de barrios populares que el Gobierno Nacional está impulsando.

Así vamos a lograr que tengan acceso a servicios básicos como agua potable, cloacas y transporte público.

Y que puedan tener una vivienda en condiciones.

Vamos a empezar con los barrios Costa Esperanza de San Martín, Porá de Lanús, Itatí de Quilmes, Libertad de Almirante Brown, Carlos Gardel de Morón y además La Cava de San Isidro.

Son más de 125 mil personas que van a contar plenamente con el Estado. Son los primeros de un trabajo que va a llegar a todos.

Ya no hay espacio para promesas y cuando avancemos vamos a estar demostrando de verdad que entendemos lo que pasa en esos barrios, que nos importa, que nos duele, y que no vamos a parar hasta que cada madre sienta que su hijo dejó de estar en peligro.

Lo que les enumeré recién es lo básico, lo que debió haber estado siempre. Lo que duele, enoja, interpela y no puede esperar.

Pero gobernar no solo es eso. También es transformar. Salir de la Provincia inviable y demostrarnos que podemos. Tenemos que soñar más porque estamos para más.

Podemos soñar con una Provincia con energías renovables, en la que hay 13 proyectos de Parques Eólicos, 3 ya están en construcción, el de Necochea finalizado y para junio el Parque Eólico Corti en Bahía Blanca va a empezar a generar energía.

Podemos soñar un Estado moderno, en el que los expedientes de papel en carretillas sean parte del pasado. Todo va a ser digital y más rápido. Eso ya esta pasando, porque sabemos que detrás de cada expediente hay una persona esperando.

Hoy los vecinos ya tienen acceso a respuestas desde sus casas. Pueden obtener la partida de nacimiento desde cualquier computadora sin tener que ir a ninguna oficina. Pueden hacer denuncias desde su celular sin ir a ninguna comisaría. Esto incluye denuncias de narcotráfico, corrupción policial y violencia de género, donde a veces ir a una comisaría todavía nos puede hacer sentir en riesgo.

Gracias a la modernización por primera vez las Abuelas de Plaza de Mayo van a contar con el archivo histórico digital, una plataforma donde están todas las partidas de nacimiento de la Provincia registradas durante la dictadura. Es una herramienta que va a ayudar y facilitar la búsqueda de más nietos.

Podemos soñar una Provincia con cultura en todas partes.

La escuela del Colón puede llegar a nuestras ciudades como lo está haciendo en Mar del Plata y los chicos de la Orquesta de Chascomús pueden tocar con la Filarmónica como va a pasar este sábado. Podemos hacer que haya cultura en todos los pueblos.

En la Provincia con ciudades donde nunca llegaba el teatro, el cine argentino o incluso donde no hay librerías, hoy llegó “Acercarte” con libros, charlas de autores reconocidos, teatro y danza. Más de 4 millones de personas lo disfrutaron en 95 municipios y va a recorrer toda la Provincia hasta 2019.

Una Provincia donde los chicos aprendan robótica en las escuelas. A partir de este año hemos decidido incorporar robótica en todas las escuelas primarias, llegando a 1 millón de chicos en 2019. Esto no solo los va a ayudar a aprender matemática y lógica sino también a prepararse para un mundo donde no manejar tecnología no es una opción. Además con esos conocimientos pueden ayudar a otros.

Hace unas semanas conocí a Mateo, un chico que es un ejemplo de esto. Con solo 19 años y mucha perseverancia logró destacarse en el mundo de la tecnología. Se convirtió en campeón nacional de robótica y creó una aplicación para ayudar a gente con dificultades auditivas y verbales.

Gracias a lo que inventó ya está cambiando mucho más que su metro cuadrado y la aplicación que creó va a ser usada en todas las oficinas públicas de la Provincia.

Esto no es algo que vamos a hacer. Ya está pasando. El año pasado llevamos 3 mil kits de robótica a 589 escuelas y muchos chicos de la Provincia ya participan de una liga de robótica que compite en todo el país.

Y alguno podría decir: ¿cómo van a invertir en robótica con lo que todavía falta para mejorar los edificios de las escuelas o en medio de la discusión de las paritarias docentes?

Y es justamente eso lo que quiero que discutamos. No en los próximos días solamente para resolver el inicio de clases ni tampoco en las próximas semanas, es todo el tiempo que sea necesario hasta ponernos de acuerdo sobre la reforma profunda que necesita nuestro sistema educativo.

No podemos seguir dialogando sobre qué es lo mejor para los chicos pensando que para eso hay una fecha límite.

Y menos si tomamos que esa fecha es el comienzo de clases que pone de rehenes a los alumnos y que cada febrero hace que los padres sigan sufriendo la incertidumbre de no saber si van a empezar las clases a tiempo o no.

No se trata de si la paritaria se empezó a discutir en junio, en marzo o en noviembre del año anterior. Los maestros trabajan todo el año y no puede haber fecha límite.

Dialogamos con los 36 gremios que representan a todos los trabajadores estatales de la Provincia de Buenos Aires. Ninguno tiene una fecha límite. No puede ser solo el salario lo que tenemos que discutir.

Claro que el salario de los maestros no puede perder poder adquisitivo. No lo hizo durante toda nuestra gestión. Con y sin cláusula gatillo los salarios docentes y los de todos los trabajadores de la Provincia equipararon a la inflación en los últimos dos años.

El año pasado, después de 17 días de paro, los docentes terminaron cobrando el mismo aumento que el resto de los trabajadores de la Provincia que no hicieron paro y que acordaron su paritaria en diciembre de 2016.

Frente a aquellos que tienen dudas sobre si la inflación va a ser superior al 15% que estamos ofreciendo, les digo que vamos a encontrar mecanismos para cuidar el poder adquisitivo de los docentes como lo hicimos en 2016 y 2017.

Claro que tenemos que dialogar y ponernos de acuerdo, pero con una prioridad obvia: el centro de nuestro debate son nuestros alumnos, los chicos que van a la escuela.

Si ellos son lo más importante, empecemos por reconocer una realidad dolorosa y que nos interpela: desde hace años cada vez más familias eligen la escuela privada, no la pública. Y no son las familias de mayores ingresos, porque las escuelas privadas que más crecen son las de cuotas más bajas.

Por eso, cada vez más, la escuela pública queda como única opción para chicos de familias vulnerables, de familias que no pueden elegir y que justamente son las que más necesitan de una educación de calidad para superar la pobreza.

La mitad de los chicos que empieza la escuela secundaria no la termina. De la mitad que la termina, un 68% no puede resolver operaciones matemáticas básicas y el 54% tiene dificultades para comprender textos.

En las escuelas secundarias públicas más pobres los resultados son todavía peores: el 88% de los chicos no puede hacer operaciones básicas y el 64% tiene dificultad para comprender textos.

Lo que estoy diciendo es que en una escuela secundaria pública pobre de la Provincia menos de 3 chicos de cada 10 aprenden lo que necesitan en lengua y solo 1 de cada 10 en matemática.

Y frente a los cuestionamientos en estos resultados les pregunto: ¿por qué las universidades públicas tienen que hacer nivelación antes de empezar a dictar sus cursos regularmente? O ¿por qué nuestra Escuela de Policía debe trabajar comprensión de textos antes de poder iniciar los cursos de capacitación necesaria?

¿No es evidente que muchos de nuestros chicos no están aprendiendo?

Estos problemas no se resuelven solo con un aumento de sueldo, con inaugurar una escuela o con decir que el aplazo “estigmatiza”. No se resuelven rechazando las evaluaciones, como si no ponerle nombre a los problemas los hiciera desaparecer.

No se resuelven defendiendo que alguien que está al frente del aula no tenga título docente cuando hay docentes recibidos sin trabajo. No se resuelven pensando que es lo mismo para un chico empezar y terminar el año con un docente o tener cuatro en el mismo año.

Porque hoy, el 40% de nuestros chicos en la escuela primaria tiene más de un docente por año, y de esos, el 20% tienen más de dos.

Cuando hablamos de presentismo, no se trata solo de cuánto gasta el Gobierno de la Provincia en suplencias, sino de cuál es el impacto que el ausentismo tiene en nuestros chicos y en su capacidad de aprender.

No estamos discutiendo que un docente pueda enfermarse, necesite cuidar a su hijo, tenga la licencia por maternidad que le corresponde o se tome vacaciones. Tampoco estamos discutiendo que necesite una licencia para estudiar y perfeccionarse. Estamos discutiendo el abuso, las licencias truchas, el ausentismo del 17% en las escuelas públicas contra el 5% en las escuelas privadas, incluso las que reciben subvención estatal.

Porque el fondo de la discusión es que no todo da lo mismo. Que esforzarse, cumplir, aspirar a la excelencia tiene un valor distinto que no hacerlo. Si los adultos no podemos ponernos de acuerdo sobre eso, no vamos a poder mejorar en nada la educación de nuestros chicos.

El mundo no nos va a esperar. Mientras nosotros discutimos cuestiones obvias, hay una revolución tecnológica allá afuera, que no les va a preguntar a nuestros chicos sobre ausentismo, sobre cargos o sobre cláusula gatillo, solo le va a interesar si tienen o no las competencias para tener un trabajo.

El mundo avanza a una velocidad enorme en materia tecnológica, creando nuevos empleos y destruyendo otros.

Tenemos que hacer reformas y las tenemos que hacer ya. En esta línea se suma la propuesta de robótica desde primaria.

Y sobre todo estamos trabajando para mejorar el rendimiento en materias básicas como lengua y matemática. Por eso seleccionamos entre todas las escuelas las 2.000 más pobres de la Provincia que reflejaron más dificultades en la evaluación APRENDER, y estamos dando capacitación adicional a sus directores y cuerpo docente, sumando más cargos para reforzar la enseñanza de estas dos materias e incorporando tecnología a través de celulares inteligentes.

Mientras esta paritaria se discute, una enorme cantidad de docentes, profesionales y miembros de esas escuelas y de toda la comunidad educativa, se prepararon para dar lo mejor en las aulas desde el primer día de clase.

A ellos quiero decirles que sé de su esfuerzo, que sé que son los que siempre ponen el hombro frente a todos los conflictos y en todos los gobiernos.

Y también sé que merecen ganar mejor y para que eso pase, no todo puede dar lo mismo porque es lo primero que le enseñamos a nuestros chicos.

Para todos ellos la educación pública representa una oportunidad. Para nosotros ellos representan el futuro.

Nuestra realidad es difícil pero no imposible de cambiar.

Si de verdad nos importa la educación tenemos que cambiar la lógica de la discusión.

Sabemos que estas son medidas que incomodan. Nosotros no vinimos a emparchar. Vinimos a hacer lo que hay que hacer aunque eso nos traiga costos. Los mismos costos que nos trajo el año pasado tener 17 días de paro.

Muchos especularon que en un año electoral, como Gobernadora iba a poner en primer lugar el costo político de no empezar las clases a tiempo. Se equivocaron. En mi visión de la política la prioridad no la marca una elección o un cargo. La marcan los bonaerenses.

Otra prioridad que marcan los bonaerenses desde hace años es la seguridad.

Incorporamos más de 10.650 agentes con un nuevo modelo de entrenamiento y capacitación, aumentamos las exigencias para que tengan un mejor desempeño, empezamos a pelear contra la corrupción y la violencia institucional dentro de la fuerza, y compramos equipamiento y tecnología para que puedan hacer mejor su trabajo.

A partir de este año vamos a sumar más agentes, sacándolos de funciones administrativas y vamos a cambiar los requisitos de ascenso para que sea el mérito y no la antigüedad lo que haga que un policía crezca.

Iniciamos la Reforma del Sistema Penitenciario por primera vez en democracia. Un tema con el que nadie se había animado con un punto de partida muy duro.

Saneamos la Cúpula Penitenciaria, pusimos cámaras y candados donde no había nada, ampliamos la inversión en nuevos espacios para aliviar el hacinamiento, mejoramos la provisión de comida y medicamentos.

Pasamos de tener más de 7.000 detenidos durmiendo sin colchón a que más de la mitad estudien o aprendan un oficio. Porque no alcanza con que las penas se cumplan. La permanencia en los penales debe ayudar a evitar un segundo delito, no a promoverlo.

Estas políticas persistentes y con recursos empiezan a dar resultados.

Desde el inicio de la gestión, la cantidad de homicidios ha ido disminuyendo progresivamente. El año pasado, la tasa de homicidios cada 100.000 habitantes disminuyó un 21% respecto a 2015. Son 240 homicidios menos que hace dos años. También bajó el robo de autos, mientras en 2015 se robaron más de 38.500, el año pasado fueron 35.000.

Estos son los únicos dos delitos que no tienen subregistro, es decir, que el dato es exacto.

Claro que estas cifras no significan nada para quien perdió a un ser querido o le robaron o entraron a su casa. Y mucho menos alcanza si los cambios no llegan a la Justicia.

Tengo que agradecer a esta Corte por el trabajo de estos dos años. Incorporaron tecnología, se sumaron a la iniciativa de publicar las Declaraciones Juradas de los funcionarios y volvieron a hacer funcionar el jury de enjuiciamiento.

Hay fiscales acusados de complicidad con el narcotráfico o jueces que eran parte de las mafias que ya no están en el sistema judicial. Y hay también jueces y fiscales que fueron ejemplos silenciosos y valientes contra mafiosos con los que nadie se había animado antes. Pero necesitamos más avances.

Una Reforma en la Justicia que nos haga volver a creer, que nos dé respuestas cuando más las necesitamos, que ponga en el centro al que fue víctima y no al victimario.

Por eso enviaremos a esta Legislatura proyectos de reforma de distintos códigos. En particular, el Código Procesal Penal, es muy importante.

No puede ser que una persona acusada de delitos graves pueda recurrir hasta siete veces a la Justicia para que diga si es culpable o inocente y seguir gozando de su libertad. Y mientras tanto, están en la calle.

También vamos a poner el foco en cómo se eligen los jueces de la Provincia. El mérito, la trayectoria y la capacitación específica deben volver a ser un valor y no las relaciones políticas o judiciales.

De la misma forma debemos volver a discutir el proceso por el cual los jueces y fiscales son juzgados y eventualmente destituidos. Quienes no cumplan su tarea como es debido no pueden mantenerse indefinidamente en sus cargos.

Todos estos desafíos que tenemos por delante son fundamentales para nuestro futuro. Para dejar de hacer lo básico y transformar de verdad.

Se trata de dejar atrás la lógica del corto plazo y pensar en lo mejor para los bonaerenses. Que detrás de cada una de nuestras decisiones estén ellos, nuestros jefes.

Porque nuestros jefes no están en este recinto. No somos los que ocupamos cargos políticos o representaciones empresarias, religiosas o gremiales.

Nosotros estamos de paso.

Los verdaderos protagonistas son los que se levantan todos los días a trabajar más de 10 horas y también los que no tienen trabajo y se sostienen con un plan.

Los que no presionan por privilegios, ni salen en los diarios, ni consiguen reuniones con funcionarios, que no tienen representantes empresarios o gremiales que peleen por ellos. Son los que no tienen voz. Su única voz es votar cada dos años y no aflojar.

Porque ellos no aflojan. No aflojan nunca porque no pueden. Pelean, resisten y aun así tienen esperanza. Esperan que esta vez sea de verdad.

Y yo les digo que esta vez es de verdad. Ya empezamos a demostrarnos que podemos, que estamos más cerca de lo que queremos ser, que las mejoras llegan y que nuestros hijos van a poder vivir mejor que nosotros.

Claro que no es fácil. Pero cuesta porque es profundo y si es profundo vale la pena.

Vale la pena porque el cambio nació de ustedes, de su corazón y de su esperanza, no de un espacio político o de ningún funcionario. Y yo creo en esa esperanza. Porque hoy ya muestra huellas profundas.

Huellas que ningún cartel, campaña o gobierno pueden volver atrás. Las cloacas, el agua potable, el asfalto, la obra contra la inundación, el crédito que conseguiste, la guardia nueva, la ambulancia, los límites a las mafias, ya nadie te los puede sacar.

Ya empezamos y después de muchos atajos y avivadas estamos en el camino correcto. En ese camino, el del esfuerzo, el mérito, el trabajo, sé que me voy a encontrar a los que no tienen voz y ustedes saben que me van a encontrar a mí.

Y no solo a mí. A muchos de los que estamos acá, de distintas fuerzas políticas, que tenemos visiones diferentes de la realidad pero compartimos los mismos valores.

Porque la Provincia que queremos no se hace con grietas, ni con agresiones, ni con chicanas. No se hace con un solo espacio político. Se hace entre todos. Se hace juntos.

Se hace sabiendo que cada uno de nosotros tiene algo que aprender del otro. Y que cuando se trata de mejorarle la vida a millones de personas las ideas no tienen dueños.

Por eso, con errores y aciertos, voy a seguir avanzando por el camino que empezamos. Voy a seguir poniéndole el cuerpo y el corazón. Dando las peleas que haya que dar.

Voy a seguir mirándolos a los ojos cada vez que tenga que decirles una verdad difícil, pero dando la cara, siempre.

Voy a seguir compartiendo la alegría de los avances que consigamos juntos.

Voy a seguir ahí, donde estén ustedes, los que de verdad importan.

Diciéndonos unos a otros que valió la pena no aflojar, porque esta vez es de verdad y es para siempre.

Muchas gracias.