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Miércoles 20 de junio de 2018
EMPRESARIAS
Un auto fantasma
Creado por General Motors para una exposición que se hizo en 1940, su carrocería era totalmente transparente. En 2011 fue subastado por más de 215.500 euros.
7 de marzo de 2018

Por Roberto Nemec


Con motivo de la exposición universal que tuvo lugar en Nueva York (Estados Unidos) durante 1939 y 1940, y con el objeto de atraer la atención del público, General Motors diseñó y construyó un automóvil transparente que fue exhibido en el pabellón “Autopistas y Horizontales”.

El resultado fue un Pontiac con una carrocería única y transparente que fue concebida en un material denominado Polimetilmetacrilato, también conocido como Plexiglás. El chasis metálico podía verse a través de la carrocería, mientras que el salpicadero estaba cromado. Para esta original idea, la automotriz tuvo la colaboración de la compañía química Rohm & Haas.

El Plexiglás es 20 veces más resistente que el vidrio ante un impacto y tiene dos características fundamentales: es muy liviano y cuenta con un espectacular 93% de transparencia. Sin embargo, en GM se encontraron con un problema, ya que este material dejaba pasar todo el calor y el habitáculo se calentaba mucho.

El Pontiac de Plexiglás o el coche fantasma, como se lo llamó entonces, tuvo un costo de más de 25.000 dólares. No obstante, la inversión resultó sobradamente rentable: en 2011 fue subastado por más de 215.500 euros. El alto precio no solo fue por su estética sino porque en el momento del remate su cuentakilómetros marcaba la cifra de 136 km.

El vehículo tuvo una unidad hermana y juntas viajaron alrededor de Estados Unidos recalando en los distintos concesionarios Pontiac, donde se convertían inmediatamente en una atracción turística que contribuía a animar las ventas de los distintos modelos de la marca.