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Martes 18 de septiembre de 2018
OPINIÓN
El aborto, un debate para distraer
Por Jorge Horacio Gentile. El autor sostiene que desde el Gobierno no hay intención de despenalizar el aborto, y que solo se trata de una distracción ante el creciente malestar social.
13 de marzo de 2018
Mauricio Macri anunció en febrero que “hay que dar el debate por el tema del aborto”, pero aclaró que “yo estoy a favor de la vida y es mi postura”, con lo que lo instaló en los medios de comunicación, en la agenda del Congreso y en los reclamos de la marcha del Día de la Mujer; sin precisar si vetaría la ley en caso de ser sancionada. De esto no se habló en la campaña electoral, por lo que el propósito no es otro que romper la dialéctica de la grieta, sustituyéndola por otra; donde Francisco, Macri y Cristina están del mismo lado; y las huestes de los dos últimos divididas. El proyecto de despenalización de 71 diputados (27% de la Cámara) está lejos de ser sancionado.

Con ésta voltereta, aconsejados por Jaime Durán Barba, se cambia la atención de gobernantes y gobernados, y se frena, hasta el mundial de futbol, la caída en la opinión pública de Macri al no crecer el empleo y la economía; al no llegar las inversiones; por la reforma previsional, la falta de ética de algunos funcionarios; y el aumento de las tarifas, de la deuda externa, de la inflación y de la inseguridad.

Matar a una hija o hijo es un homicidio agravado por el vínculo con su madre, que está penado con prisión o reclusión perpetua (arts. 86 y 87 Código Penal), pero si el crimen ocurre antes de nacer la pena se reduce extrañamente hasta los 10 años, y es impune cuando el aborto tuvo por “fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si ese peligro no puede ser evitado por otros medios”; o cuando hubiere habido “una violación o un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”. Esto último se dispuso en 1921 para que no nazcan niños “idiotas o dementes”, fundados en una ideología eugenésica y racista, en boga entonces, la misma que en los años 30 le sirvió a Hitler para ordenar el holocausto, en que murieron 6 millones de personas. De esta manera, si la madre (y el médico) asesinan al niño por nacer la pena se atempera o exime, lo que contradice la igualdad ante la ley y priva de “protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo” como indica la Constitución (Arts. 6 y 75 inc. 23) y el Código Civil y Comercial (Art. 19), al proclamar el derecho a la vida “desde la concepción”.

El médico Tabaré Vázquez, presidente socialista de Uruguay, al vetar en 2008 una ley que despenalizaba el aborto en las primeras 12 semanas de gestación, que luego se aprobó en la presidencia de Mujica, afirmó que: “Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España”.

“La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. (…)

“De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos. Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto".