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Martes 14 de agosto de 2018
EMPRESARIAS
Los genes renovados
El Jeep Compass es el SUV mediano de la línea americana con motor de 177 caballos. Atrae por su precio frente a la competencia y por su espacio interior.
3 de abril de 2018

Por Roberto Nemec


De frente, por las siete barras de la trompa, la característica estética que remonta a sus orígenes, se lo identifica como un auténtico sucesor de los “todo propósito” que nacieron hace casi siete décadas, en plena guerra. Aunque, las famosas ranuras paulatinamente hayan derivado a una menor altura hasta convertirse casi en cuadrados.

Lo conocimos el año pasado como un adelanto en el Salón porteño y seis meses después ya estaba en las concesionarias locales, donde la ventaja de no ser extra zona, (ya que es fabricado en la planta Fiat de Goiania, Brasil) le permite ser ofrecido sin el plus del impuesto a los importados, un ineludible atractivo para los usuarios.


El exterior del Compass muestra un frontal musculoso con un lateral (hasta donde es posible hoy en día) muy personal, en el que resalta el rodado de 20 pulgadas con neumáticos de 225/55 (en la unidad probada de Pirelli Scorpion, es decir de tipo todo terreno) calzados en llantas de aleación de cinco rayos. No hay nada en la sección de popa que desarmonice al conjunto que se remata con grandes unidades ópticas que incluyen Leds y más abajo luces para niebla.



Puertas adentro, se percibe claramente que los materiales empleados son de buena calidad tanto a la vista como al tacto. También se nota inmediatamente la comodidad que ofrece a sus ocupantes, para dejar conformes a los de gran talla, que abundan en el país de origen. La posición de manejo es la esperable en un SUV y deja al conductor frente a un agradable tablero de instrumentos, con cuentavueltas y velocímetro circulares y de aguja, de fácil lectura por su sencillez; y entre ambos ofrece más datos complementarios la pantallita de la computadora. La indicación de la velocidad entrega con un error -en más, naturalmente- bastante excesivo, ya que roza el diez por ciento. La cámara de marcha atrás refleja la información en una pantalla de adecuado tamaño. Atrás se reitera la comodidad, especialmente para los pasajeros que gocen del lateral. El baúl, no es de los más voluminosos del segmento (438 litros) pero para compensar, bajo el piso se guarda la rueda de auxilio, del mismo formato que las otras cuatro. El respaldo de las plazas traseras es plegable en uno y dos tercios.



El Compass nos llega en cinco versiones: el Sport (sólo tracción delantera) y cuatro de tracción integral, Longitude, Longitude Plus, Limited y Limited Plus. Todas con motorización de cuatro cilindros en línea de 2.360 cm3 y 174 CV, un 16 válvulas, biálbero comandado por cadena de inyección directa. Los 177 caballos se obtienen a 6.000 rpm y el par motor se establece en 24 Kgm a 4.500 vueltas. Está asociado a una caja automática convencional de nueve marchas, las tres superiores desmultiplicadas para colaborar con el consumo que es de poco menos de 7 km/litro en el uso urbano y de 8,5 a 100 y de 10 a 130, en este último caso en 8ª a 2.300, a de 8,5 Km/litro. Los cambios de marcha se realizan con dos modos de funcionamiento: drive y sport, pudiéndose acudir a las levas tras el volante. Si se selecciona la novena marcha, a 130 Km/hora el motor girará a sólo unas 1.800 vueltas; obviamente la velocidad máxima la obtuvimos en sexta marcha con casi los 180 Km/hora que promete la fábrica. Con las asistencias en off, en la prueba de aceleración de cero a cien, obtuvimos como mejor registro 10,7 segundos. Este 2.4 no es un motor que se destaque por su brillantez, pero cumple con el uso al que será destinado el vehículo.

El confort de marcha es notable, con una insonorización tal que al habitáculo no llega el rumor del motor. En ciudad, la dirección asistida eléctricamente le otorga gran liviandad y en ruta, el aplomo y sensación de seguridad no tiene nada que envidiar a sus rivales del segmento, con suspensiones McPherson adelante y de tipo multibrazo con resortes helicoidales atrás, apoyados por barras estabilizadoras en ambos trenes. Los frenos son de discos en las cuatro ruedas, con los delanteros ventilados; de 100 a 0 Km/hora, los 1.800 kilos se detienen en 42,7 metros.



Para el confort, el Longitude cuenta con tapizado de cuero (incluido el volante de buen grip y la selectora principal), climatizador automático bi-zona, apertura interna de baúl y tanque, equipo de audio con CD player, auxiliar y conexión Bluetooth, volante multifunción, asistente de estacionamiento, sensores de estacionamiento con alarma visual y sonora más la cámara de marcha atrás, computadora multifunción, cruise control, freno de estacionamiento eléctrico, cuatro levantavidrios eléctricos, portaobjetos en las cuatro puertas, sujeción lumbar en ambas butacas, techo solar eléctrico, acceso sin llave y arranque por botón y apagado automático de luces entre lo más saliente.



Para seguridad hay airbags frontales, de cortina y laterales (también atrás) y de rodilla, cinco apoyacabezas con los delanteros activos, controles de tracción, estabilidad y presión de neumáticos, asistencia al arranque en pendiente, faros direccionales, acoples Isofix y luces para niebla, adelante y atrás.

El precio del Compass Longitude es de 46.000 dólares con una garantía de tres años o cien mil kilómetros.