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Miércoles 24 de octubre de 2018
OPINIÓN
Que sea judío, agnóstico o musulmán
Por César Torres. En el marco del debate sobre el aborto, el diputado provincial de Cambiemos realiza un alegato en defensa de la vida.
19 de abril de 2018
El debate sobre la despenalización del aborto atiende a muchas situaciones y planteos. Uno de los más importantes es la idea de sujetar la defensa de la vida a la Iglesia Católica y la critica incesante a dicha institución. Como si todos los que defienden la vida tuvieran, como condición indispensable, que ir a misa, rezar un rosario o formar parte de una comunidad religiosa, y eso definitivamente no es así.

Es importante destacar que se defiende la vida. Lisa y llanamente. De la mujer que tiene un hijo en camino y del más inofensivo: el niño por nacer. Una vez que se comprenda eso podremos decidir sobre otras cuestiones. ¿En que momento de la discusión el sentido religioso se impone a la condición humana? Es claro que este sentido busca una distracción del eje importante, y es necesario entender que no hay posibilidad de elección religiosa sin vida nacida y desarrollada.

Por supuesto que gran parte del grueso que defiende este valor puede tener una presencia activa en sectores religiosos, pero eso es correr de lugar la discusión e intentar embarrar la cancha porque cada vez que sale a la luz el tema hay más fundamentos y herramientas para componer la defensa de la vida. ¿Qué queda entonces? Reflotar en forma permanente las miserias que cometen los hombres de la Iglesia, el ataque a la institucionalidad y en esa confusión pregonar que la Iglesia es la que articula la totalidad de la situación. Es la salida fácil, el camino más corto.

Es por eso que debemos atender este tema que generó un amplio debate y reconocer que el valor de la vida es lo único fundamental en esto. Proteger a la madre, junto con el niño por nacer, es lo que nos hace más humanos y mejores personas. Y es por eso, porque nuestra defensa es honesta, que celebramos el rol que ha tomado la Iglesia en este tema y estamos orgullosos de estar acompañados por ellos. Pero que quede bien claro, no tenemos problemas en decir que el niño por nacer pueda ser musulmán, judío, agnóstico o lo que quiera... Pero que primero le den la posibilidad de nacer.