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Miércoles 15 de agosto de 2018
OPINIÓN
Argentina, un país pobre o empobrecido por ineficiencias e inmoralidades
Por Myrian Juárez. La exdiputada nacional advierte que existe en el país una clase política “saboteadora” del desarrollo sostenido, interesada solo en cuestiones que garanticen su continuidad.
19 de abril de 2018
Hace más de tres décadas que Raúl Alfonsín afirmaba “en Argentina hay hambre, pero no porque falten alimentos, sino porque sobra la inmoralidad”.

Sin lugar a dudas sus sabias palabras interpelan nuevamente esta realidad de dificultades sociales de miles que no la pasan bien, que no llegan a fin de mes y que observan desesperanzados el futuro inmediato.

Inflación, inseguridad y demás políticas públicas implementadas no están reflejando resultados esperados, lo pregonado y hasta acá realizado no favorece objetivamente a los más vulnerados de la sociedad.

Necesitamos de una “mirada panorámica”, objetiva y analítica que en virtud de un pensamiento estratégico tenga la sensibilidad de escuchar y decodificar las demandas latentes sociales. Esto implica reconocer que la única verdad es la realidad sin negaciones ni justificaciones técnicas como “patrón” de conductas postmodernas.

El mentado cambio debe ser esencialmente una praxis, y no solo un mensaje discursivo de intensiones nobles. Las BPP (buenas prácticas. políticas) deben imponerse y plasmarse en un escenario político new, de lo contrario, cualquier intento solo es, o será un innovador maquillaje ficticio y encantador al servicio, de quienes ejercen poder en nombre del pueblo pero sin resolver sus necesidades básicas.

Argentina y mi querida Catamarca son territorios de riquezas naturales increíbles que están empobrecidas principalmente por la ineficiencias de políticas públicas implementadas, incapacidad de gestión de quienes tuvieron y tienen “poder real” de decisión en el manejo de recursos y la priorización de su destino, sumada la corrupción e impunidad naturalizada especialmente en las estructuras feudales de poder.

Finalizada mi corta experiencia política institucional en la Cámara de Diputados, dolorosamente comparto con el economista José Luis Espert que existe una mayoría marcada de clase política “saboteadora” del desarrollo del país, interesada solo en cuestiones que garanticen su continuidad e incrementos de intereses. Gran parte de un pueblo empobrecido, sometido y dependiente le resulta necesariamente funcional.