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Jueves 24 de mayo de 2018
OPINIÓN
La liberalización absoluta del mercado financiero facilitó una corrida que le costó USD 3.800 millones al Central
Por Fernanda Vallejos. Un informe del equipo técnico que conduce la economista y diputada nacional alerta sobre la política de “desregulación total y la ausencia de controles del sistema financiero”.
29 de abril de 2018
Durante la semana el Banco Central intervino de forma récord en el mercado cambiario. En sólo cinco días, se produjo una corrida cambiaria que obligó al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a vender U$S3.923 millones, subir el valor del tipo de cambio de $20,55 hasta casi $20,90, aumentar la tasa de interés de política monetaria 300 puntos básicos y la tasa de interés de las LEBACs a un valor superior al del 28%, retrotrayendo la baja gradual a niveles de enero de 2018.

La dimensión de dicha corrida no posee precedentes: en tan solo una semana se fugaron del país casi el 6% de las Reservas Internacionales del BCRA, poniendo en duda el logro del presidente de la entidad, Federico Sturzenegger, de acumular casi USD60.000 millones de reservas en 2 años.

Ciertos analistas fundamentan la corrida con el llamado “fly to quality”: el aumento de la tasa de interés de los bonos a 10 años estadounidenses habría sido el motivo. Sin embargo, en 2011 esa misma tasa alcanzó el 3,6% y en 2007 superó el 5%, sin generar tales desequilibrios. Durante la semana el real se depreció tan solo un 2% y el peso mexicano 1,6%.

Desde el inicio de la gestión de cambiemos ingresaron USD 14.060 millones de capitales de corto plazo (inversión de cartera). Tales capitales financieros poseen una alta volatilidad y son propensos a redirigirse hacia otros mercados ante cualquier indicio de inestabilidad o shock.

Circularon rumores sobre la influencia de JP Morgan en la corrida. De ser cierta la hipótesis de que fueron grandes agentes los que desarmaron posiciones, es menester interpelar al presidente del BCRA, a fin de que explique por qué esos agentes tienen la posibilidad de acceder a reservas del BCRA a un precio preferencial.

Tributo a las Lebac



Desde el 26/4 comenzó a regir el tributo sobre la renta financiera, argumento que se esgrimió para explicar las corridas previas. De ser el caso, entendemos que las ventas de lebac en el mercado secundario habrían presionado sobre sus precios (a la baja) y por ende sobre las tasas de interés (al alza). Esta variación de precios no se observó en el mercado, por lo que: o no sucedió, o el Banco Central compró las Lebac manteniendo su precio. De ser así (mantener el precio de las lebac mientras se sostiene el tipo de cambio sacrificando reservas), tal política implicaría un subsidio directo a los especuladores.

Cabe mencionar, por otro lado, que en otras circunstancias ha habido bajas importantes de las tasas de interés (por ejemplo, del 38% al 30% entre diciembre de 2015 y mayo de 2016, o del 28,75% en diciembre de 2016 al 26,5% de principios de abril de 2018), sin efectos de corrida. Por consiguiente, pareciera que, a los efectos internacionales y el cambio impositivo, se le suman factores de creciente insustentabilidad del modelo económico.

Actualmente el sistema bancario cuenta con 26.170 depósitos de privados en USD (en noviembre de 2015 los mismos alcanzaban los USD 8.865 millones). De producirse una corrida, los mismos deben ser respaldados con reservas del Banco Central, por lo que el BCRA no cuenta con 60 mil millones de USD, sino tan solo con los USD 24.000 millones restantes. Recordemos qua a diferencia de una corrida cambiaria, una salida de depósitos no puede ser detenida con una devaluación.

El mercado de futuros

El día 26 de abril los intereses implícitos en el mercado de futuros superaban holgadamente a las tasas de Lebac (49% a 35 días y 37% a 65 días). Este tipo de comportamientos de los mercados estimula a los agentes a posicionarse en USD, ya que hacerlo y venderlos a futuro implica un mayor rendimiento que cualquier otra inversión en pesos. En Argentina conviene pedir un préstamo en pesos, comprar USD y venderlos a futuro.

Los bancos centrales del mundo, cuando se presentan estas situaciones atípicas, suelen intervenir en el mercado de dólar futuro desestimulando la compra de dólares. Sin embargo, en Argentina tal mecanismo se encuentra vedado por la justicia, ya que referentes del actual gobierno denunciaron como ilegal esta práctica que llevó adelante el ex titular del BCRA Alejandro Vanoli.

Dado que una parte importante de las reservas son encajes por los depósitos en dólares y la consecuencia de tomar entre US$30.000 y US$35.000 millones de deuda en moneda extranjera por parte del Tesoro Nacional, es posible que, ante una corrida cambiaria de magnitud, el país entregue sus reservas a precio vil y además deba pagar la deuda externa y los intereses. Ello muestra el principal problema del esquema macroeconómico de Cambiemos: la apertura importadora y la liberalización de los flujos de capitales han convertido a la Argentina en un casino financiero que sólo se sostiene con deuda externa, la cual cada vez es más difícil de conseguir.

Desregular es la tarea

La desregulación cambiaria y financiera dispuesta por el BCRA legalizó que los bancos establezcan tasas usurarias de crédito y tasas muy bajas de interés para los depositantes, por lo que muchas empresas grandes optaron por invertir especulativamente en LEBACs, así como Fondos de Inversión, a los que se le amplió el límite para invertir en dicho instrumento. Por otro lado, la desregulación cambiaria autorizó que las joyerías, remiserías, kioscos y los vendedores ambulantes (arbolitos) pudieran vender dólares. Se promovió así una cultura de la especulación financiera, de obtención de mayor rentabilidad y de dolarización y fugas que hoy genera fuertes inestabilidades. En este sentido, la economista y diputada Fernanda Vallejos recordó que "las herramientas de regulación fueron dinamitadas por un Gobierno que tiene anteojeras propias de un neoliberalismo que siempre fracasó y nos condujo a crisis recurrentes”.

La desregulación también permite que los grandes actores puedan forzar el mercado cambiario sin limitaciones. Versiones periodísticas han planteado que el principal responsable de la corrida de la semana del 23 al 27 de abril fue el banco internacional JP Morgan, lo cual plantea el desafío de cómo regular el sistema financiero transnacionalizado de hoy y su propensión a fugar sus utilidades y dolarizar sus inversiones.

Conclusiones

La corrida se encuentra enmarcada en un esquema de fuga de divisas estructural. La fuga de capitales en 2017 fue de USD 22 mil millones y en el primer cuatrimestre de 2018 supera los 11 mil millones. Como la cuenta corriente también ha presentado déficits por USD 16 mil millones (2017) y 4,6 mil millones, la fuga se ha financiado con deuda externa nominada en divisas.En este sentido, la diputada Vallejos denunció que "Lo que vimos en las últimas jornadas fue mala praxis del Banco Central. Una intervención prudente de la autoridad monetaria en el mercado de futuros hubiera sido lo lógico en un contexto donde los grandes jugadores estaban apostando contra el peso pero también desnuda la insustentabilidad económica y política del modelo de Cambiemos", denunció Vallejos, al tiempo que explicó: "Las operaciones con futuros, por ejemplo, fueron tabicadas judicialmente fruto de la persecución política contra el Gobierno anterior".

Mientras que actualmente el mercado cambiario se encuentra intervenido por las ventas de dólares el Banco Central, durante 2016 y 2017 el mismo fue financiado a través de ventas del estado nacional, el cual obtenía dólares del creciente endeudamiento externo.